NO compres garantías extendidas

Es preferible que apartes el dinero que gastarías en ellas para cubrir tú mismo los costos de reparación
NO compres garantías extendidas

Cuando necesitas reparar tu auto, el refrigerador, la computadora o un sistema importante de la casa, es un alivio pensar que el arreglo no te costará un ojo de la cara. Es por este motivo que hay tantas personas dispuestas a comprarles garantías extendidas que cubran costos de reparación a las numerosas compañías que las venden.

A veces, estos planes de protección se denominan también contratos de servicio de mantenimiento o pólizas de protección. Pero, cualquiera que sea el nombre, nuestro consejo es el mismo: evítalos.

Las garantías extendidas pueden tener muchas trampas, y se respaldan en la letra chica del contrato para rechazar la cobertura prácticamente por cualquier motivo. Se han convertido en una fuente importante de reclamos ante la Oficina de Buenas Prácticas Comerciales (Better Business Bureau) y otros lugares.

“Es posible que no se cubran los daños accidentales. Y puede haber cláusulas que le permitan a la  compañía rechazar la cobertura si, por ejemplo, no se siguen las instrucciones de mantenimiento de rutina”, expresa la  Comisión Federal de Comercio (FTC).

Asimismo, las garantías extendidas pueden excluir algunas partes de repuesto o refacciones. Por ejemplo, entre las partes de un refrigerador no cubiertas en un contrato de servicios de mantenimiento domiciliario que revisamos recientemente se encuentran las máquinas de hielo, los dispensadores de bebidas, los cierres de goma o juntas para la puerta, las bisagras, las luces y las manijas. Un contrato de mantenimiento del auto que analizamos excluye tambores de freno y rotores, bolsas de aire [airbags], manijas, cilindros de cerradura, sistema de escape y paneles de carrocería, entre otras piezas.

¿Puedes demostrar que la parte con problemas no estaba ya descompuesta cuando contrataste el servicio, lo que es una supuesta condición preexistente? ¿El problema fue causado por un defecto de fábrica o por una acumulación de sedimentos, óxido o moho? ¿Se trata de un problema cosmético que no afecta el funcionamiento del artículo? Todos estos pueden ser motivos para que el proveedor rechace tu reclamo.

Algunas garantías extendidas simplemente duplican la cobertura de la garantía escrita que tienes con el fabricante, que estás obligado a utilizar en primer término. Y junto con el costo y los deducibles iniciales, algunos planes cobran una comisión cada vez que realizas un reclamo.

Si el plan te permite utilizar tu propio taller de reparación, como sucede con muchas garantías extendidas de automóviles, normalmente el taller debe obtener la aprobación del proveedor antes de empezar a trabajar, un gran lío que a algunos talleres les puede parecer demasiada molestia.

Existe incluso otro motivo de preocupación, que los proveedores quiebren y dejen a los clientes sin la cobertura por la que pagaron, advierte la FTC. Este es un problema que tienen en particular las garantías extendidas de terceros, frente a las que ofrecen los fabricantes de productos.

Las garantías extendidas pueden parecer una buena idea

Algunas compañías hacen muchísimas promesas mientras pregonan las garantías extendidas, y dejan las trampas escondidas tras la letra chica, si es que las comunican.

En agosto pasado, el procurador general del estado de Washington presentó una demanda contra Comcast Corporation, uno de los proveedores de servicios de telecomunicaciones más grandes del país, donde lo acusaba, entre otras cosas, de cobrarles a los clientes, al menos, $73 millones en cuotas de suscripción a un plan que prácticamente no tenía ningún valor.

El plan se promocionaba como la cobertura del cableado interno de la casa y de los equipos conectados a los servicios de Comcast. Sin embargo, la demanda alega que Comcast no comunicó adecuadamente que el plan no se aplicaba al cableado ubicado dentro de las paredes, que, según se expresó, representa la gran mayoría del cableado de la casa. El plan tampoco cubría las reparaciones a los equipos de propiedad del cliente, únicamente el costo de la visita del técnico, según se manifestó en la demanda.

A pesar de que se le notificaron los problemas hace más de un año, según el procurador general, la compañía solo empezó los cambios recientemente.

En una declaración preparada, Comcast manifestó que el plan les ha brindado a los clientes “un gran valor al cubrir por completo más del 99% de los pedidos de reparación”.

“Respaldamos nuestros productos y servicios, y nos defenderemos enérgicamente”, expresó.

No vale la pena el costo

Esto no quiere decir que todas las garantías extendidas sean malas ni que sea imposible que te beneficies al comprar una. Pero, incluso con los mejores planes, es probable que, a largo plazo, no valga la pena gastar dinero en ellos.

En la actualidad, muchos productos son muy confiables y es poco probable que necesiten reparaciones grandes, o incluso pequeñas, antes de que desees reemplazarlos. Y con lo rápido que está cambiando la tecnología en el caso de los autos, las computadoras y muchos otros artículos, el tiempo que tardes en reemplazarlos puede ser mucho menor de lo que crees.

Y puedes quedar en la ruina si compras garantías extendidas para cubrir todo en la vida. Solo la cobertura del auto puede costar miles de dólares al año.

Ten en cuenta también que muchas tarjetas de crédito extienden automáticamente alrededor de un año las garantías de los fabricantes para los productos que pagas con ellas, y así los contratos de mantenimiento son todavía menos atractivos.

Y solo porque la garantía del fabricante haya finalizado, no quiere decir necesariamente que tu suerte haya terminado. Muchos fabricantes cuentan con programas denominados de buena voluntad para pagar, en parte o por completo, el costo si un producto se descompone en un período demasiado breve, en particular si se trata de un problema conocido de diseño o fabricación. Y también podrías tener los denominados derechos implícitos de garantía que se aplican al fabricante, al distribuidor o a ambos, y que pueden extender el alcance y la duración de tu protección.

Por último, según tus habilidades y la gravedad del problema, podrías arreglarlo tú mismo. Actualmente, hay muchos videos de “hágalo usted mismo” y páginas web disponibles, y a muchos de ellos los proporcionan empresas que venden refacciones por mucho menos de lo que le pagarías al taller de reparación.

Una alternativa mejor

Empieza por comprar productos confiables, y mantenerlos como recomienda el fabricante. En lugar de comprar garantías extendidas, asegúrate por tu cuenta depositando el dinero que gastarías en una cuenta de ahorros o un fondo destinado a la reparación y el reemplazo de productos.

Si algo debe repararse o recibir mantenimiento, lo pagas con dinero del fondo, sin tener que negociar las limitaciones de la letra chica u otras tonterías. Si al final no necesitas ninguna reparación, utiliza ese dinero para reemplazar el artículo cuando llegue el momento.