Derrota de Medida S “confirma que los angelinos quieren viviendas accesibles”

Buscaba acabar con la práctica de cambiar las reglas de la ciudad para permitir la construcción de edificios más altos de los actualmente permitidos
Derrota de Medida S “confirma que los angelinos quieren viviendas accesibles”
Área financiera de LA, autopista 110 (Aurelia Ventura/La Opinión).
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinion

La controversial Medida S que pretendía establecer nuevas restricciones en la construcción de torres de departamentos, oficinas y tiendas comerciales, perdió en las urnas cuando un 68.8% de los votantes sufragaron en contra en tanto el 31.15% votó a favor.,

“La derrota de la Medida S confirma que los angelinos quieren viviendas accesibles. Y aunque todavía hay mucho qué hacer para asegurar que Los Ángeles continúe siendo un lugar inclusivo, este fracaso electoral aleja a la ciudad de un futuro que hubiera significado menos empleos, menos fondos para servicios públicos críticos, y menos nuevos hogares para quienes desesperadamente los necesitan, y hasta rentas menos accesibles”, dijo Rusty Hicks, secretario-ejecutivo de la Federación del Trabajo del Condado de Los Ángeles ALF-CIO.

Estaban en contra de la medida el alcalde Eric Garcetti, sindicatos y agrupaciones de empresarios ya que aseguraban llevaría a la Ciudad a un descontrol económico, y a una profundización de la crisis de vivienda que ya se vive.

Los que estaban a favor de la medida S, dijeron que fue duro duro pelear contra la clase política dominante del Ayuntamiento  y los adinerados constructores de desarrollos.

Los activistas vecinales que la impulsaban, aseguraban que se trataba una reforma al deteriorado proceso de planeación del Ayuntamiento, que hubiera prevenido proyectos a gran escala que solo favorecen el tráfico y el aburguesamiento.

Jill Stewart, director de la campaña argumentó en una demostración fuera del Ayuntamiento que la Ciudad ha sido dividida en la cultura de “paga para jugar” en la que los políticos acuerda reescribir las reglas de zonificación para los grandes desarrolladores inmobiliarios que les dan dinero para sus campañas electorales.

Entre opositores y simpatizantes se gastaron más de 13 millones de dólares en anuncios espectaculares, de televisión y propaganda por correo.