Los dos frentes para intentar llevar a Trump a juicio político

El presidente de EEUU está en medio de dos fuegos

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Los dos frentes para intentar llevar a Trump a juicio político
El presidente Trump está en medio de la polémica.

El presidente Donald Trump enfrenta dos frentes que lo podrían llevar a un juicio político.

El primero está relacionado con el “Rusiagate”, que investigan el FBI y el Congreso, a fin de determinar si el gobierno ruso intervino en las elecciones de los Estados Unidos en 2016, además de la relación del equipo del presidente Trump con el gobierno de Vladimir Putin.

Una línea clave en esta indagatoria está relacionada directamente con el mandatario republicano, ya que se busca determinar si cometió “obstrucción de la justicia” al pedirle al exdirector del FBI, James Comey, detener la investigación contra el exasesor de seguridad nacional, Michael Flynn, quien renunció y se ha negado a testificar.

Durante su audiencia en el Comité de Inteligencia del Senado, Comey dijo que el presidente Trump mintió sobre él y sobre el FBI en el “Rusiagate” y proclamó: “Dios mío, espero que haya grabaciones”, de las reuniones que sostuvo con el republicano.

Tras el testimonio que rindió Comey, el presidente Trump lo llamó “cobarde” e infirió en que pudo cometer algún delito al filtrar información a la prensa.

El segundo frente se abrió formalmente este lunes, con la denuncia presentada por los fiscales generales del Distrito de Columbia y del estado de Maryland contra el presidente Trump, alegando que ha violado las clausulas anticorrupción de la Constitución al aceptar millones en pagos y beneficios de gobiernos extranjeros desde que se mudó a la Casa Blanca.

Este nuevo procedimiento jurídico es el primero en su tipo impulsado por entidades de gobierno, y se sustenta en que el mandatario retenía la propiedad de su compañía cuando se convirtió en presidente.

Karl A. Racine, de D.C., y Brian E. Frosh, de Marylan consideraron que el presidente ha roto la promesa de separarse de sus empresas, afectando sus deberes como servidor público.

Estamos en una nación de leyes, nadie, incluido el presidente de los Estados Unidos, está encima de la ley... ¿Qué vamos a hacer? ¿Dejar que el presidente se regule a sí mismo?”, expresó Racine.

El resultado de estos dos frentes no colocan en una buena posición al mandatario, quien ha tenido problemas para conseguir una firma de abogados de alto perfil, por lo que abogado en jefe del Presidente, Marc E. Kasowitz, es quien lo representa.