Ear Hustle: así es la vida de los presos de San Quintín, la cárcel más antigua de EEUU

Un "podcast" creado, grabado y producido en la prisión de San Quintín, California, tiene como objetivo mostrar la realidad de la vida carcelaria
Ear Hustle: así es la vida de los presos de San Quintín, la cárcel más antigua de EEUU
El equipo de producción de Ear Hustle trabaja 12 horas al día para sacar adelante el proyecto.
Foto: Ear Hustle

¿Recuerdas lo que has hecho desde 1991? Puede que incluso no hubieras nacido.

Ahora imagínate que todo ese tiempo lo hubieras pasado en una habitación, sin apenas contacto con el exterior.

Es el caso de Armando Flores, un preso que estuvo 26 años en condición de aislamiento. Otros reos pasaron 8, 10 o 18 años, por citar algunos ejemplos.

Todos ellos participan en uno de los episodios de Ear Hustle, un podcast que en apenas tres meses ha tenido más de millón y medio de descargas.

Con un realismo alejado de series de televisión como Orange is the New Black o Prison Break, Ear Hustle nos traslada a lugares donde la mayoría de nosotros nunca hemos estado… y ojalá nunca lo hagamos.

El inusual programa ofrece al oyente la posibilidad de conocer fragmentos de una vida que normalmente se oculta en las sombras: la del interior de las cárceles estadounidenses.

Un proyecto ambicioso

Ear Hustle es una colaboración entre Earlonne Woods y Antwan Williams, presos en la cárcel estatal de San Quintín, la más antigua de EEUU, y Nigel Poor, artista de la Bahía de San Francisco.

Cárcel de San Quintín, en California
La cárcel de San Quintín está en la zona de San Francisco, California. BBC

“La gente que escucha estos podcasts está aprendiendo mucho sobre cómo es la vida dentro de la cárcel”, le dice a la BBC Woods, quien copresenta el programa con Poor.

Woods cumple una sentencia de entre 31 años y cadena perpetua por intento de robo.

Llegó a San Quintín con 25 años y ahora tiene 45.

No pretende presentarse como una celebridad y entiende que haya personas escépticas o directamente contrarias a un proyecto de este tipo.

“Creo que todos somos humanos, algunos de nosotros cometemos errores o tomamos malas decisiones en la vida y tenemos que responder por eso”, señala.

“Espero que la gente reconozca que hay espacio para el cambio y que estamos cambiando. Esta persona que ven ahora es un nuevo yo, no soy quien era”, añade.

Una realidad compleja

Nigel Poor, que antes de involucrarse en el podcast tenía experiencia como profesora voluntaria en cárceles del país, responde también ante aquellos que recelan del programa.

“He conocido bastante bien a algunos presos, no los veo terribles, los veo como hombres encarcelados por mucho tiempo, que han reflexionado mucho, que han pensado dónde estaban en esos momentos oscuros de su vida”, explica Poor en entrevista con la BBC.

“No olvido que han hecho cosas terribles para estar allí. No busco excusas ni los justifico, pero no pasaría tanto tiempo allí si no estuviera implicada, si no estuviera interesada”, indica.

Poor tiene muy presente a las víctimas de delitos.

“Es algo que me ha preocupado desde el principio: cómo pensamos en las víctimas, sin insultarlas, ni hacerles revivir el trauma. Nunca he sido víctima de un crimen traumático.

“No olvido que hay víctimas, que alguien tiene que rendir cuentas, que algunas personas han sufrido cosas terribles”, reconoce, pero afirma que hasta el momento la reacción ha sido positiva.

“Hasta ahora nos dan las gracias y quieren iniciar conversaciones. Son respuestas increíbles para mí, más que los elogios”.

Abrumados por el éxito

Hablando de elogios, Poor está impresionada por la acogida que ha tenido el podcast.

“Todos estamos emocionados, desbordados y conmovidos por el éxito y la reacción de los oyentes”.

“Cada día me despierto sintiéndome muy agradecida de que la gente se interese por las voces que salen de la cárcel. Ellos también están sorprendidos, se emocionan, se hacen más creativos”.

“No quiere decir que no haya retos o situaciones difíciles pero nos sentimos llenos de energía”, precisa.

Celdas de aislamiento

“El agujero, la caja, la cueva. No importa cómo se le llame, pasar tiempo en una unidad de seguridad ( Security Housing Unit , SHU) quiere decir que estás solo y separado de la población carcelaria general. En este episodio, cuatro hombres que pasaron entre 8 y 26 años en una SHU comparten sus recuerdos de ese tiempo”.

Así comienza el cuarto episodio de Ear Hustle, uno de los más impactantes del podcast.

Escuchándolo aprendemos que las celdas de aislamiento no están en la propia San Quintín sino a seis horas de allí, en la cárcel estatal de Pelican Bay, en el norte de California.

Conocemos el relato de cuatro presos que pasaron largas estancias en este tipo de celda y comentan cómo les afectó.

Estar 26 años aislado te afecta de muchas maneras; por ejemplo, de repente no eres capaz de acabar una frase o te olvidas de lo que estás hablando durante una conversación”, cuenta Armando Flores.

¿Cómo puede funcionar alguien en aislamiento total?

Hay una cama de metal, no hay ventanas ni otra manera de ver el mundo exterior.

No todas las mentes son capaces de sobrevivir a esto.

No hay interacción humana, los niveles de ansiedad son altos, la soledad puede ser brutal, tu mente te puede “engañar” para adaptarte.

El propio Earlonne Woods pasó un año en una celda de aislamiento.

“Aprendí mucho sobre cómo una persona es capaz de sentarse en ese lugar por tanto tiempo y salir y sentirse normal”, expone.

Tras una larga huelga de hambre en 2013, los presos lograron que cambiara la política y ya no hay detención indefinida en las SHU. Ahora el máximo es cinco años.

Aprobación de las autoridades

Tanto los presentadores como los presos que participan en los distintos episodios se expresan con naturalidad y no esconden o suavizan las situaciones más desagradables.

También hay espacio para el sentido del humor y las anécdotas más ligeras.

San Quintín respalda el proyecto y lo supervisa.

El teniente Sam Robinson escucha todo el material y debe dar su aprobación para que un programa se pueda emitir.

Las grabaciones en bruto no se pueden sacar de la prisión, por lo que Nigel Poor pasa largas jornadas dentro de la cárcel editando con Woods y Williams.

“Desde fuera no me está permitido tener contacto con ellos, ni correos ni nada. Cuando estoy dentro se siente como un trabajo normal”, le dice Poor a la BBC.

“Pero al salir, las paredes vuelven a estar ahí. Y te acuerdas de que es un trabajo en una cárcel”.

Un trabajo que esperan siga adelante por mucho tiempo.

Woods podrá optar a la libertad condicional en 2024.

¿Le gustaría hacer el podcast hasta entonces?

“Sería chévere e interesante”, responde Woods. “Hay muchas historias aquí, tenemos más que suficientes hasta 2024”.

* Las entrevistas fueron realizadas por James Cook, corresponsal de la BBC en la costa oeste de Estados Unidos .