Los Ángeles es la única gran urbe de EEUU que no permite la venta ambulante

El concejal Joe Buscaino prometió una reforma a la política actual antes de que se acabe el año
Los Ángeles es la única gran urbe de EEUU que no permite la venta ambulante
Cada día, aproximadamente 10,000 vendedores ambulantes laboran en la ciudad de Los Ángeles.
Foto: Aurelia Ventura / La Opinión

En febrero, el ayuntamiento de Los Ángeles votó a favor de despenalizar la venta ambulante. Tras esa decisión, los vendedores ya no enfrentan cargos criminales que podrían conllevar a la deportación, preocupación que se intensificó con la elección del presidente Donald Trump. No obstante, los inspectores municipales y la policía aún pueden imponer multas por vender alimentos en las aceras, lo cual deja a los vendedores en el limbo.

No hay manera de evitar una pérdida. Cuando agentes de la ley se acercan a los vendedores, muchos huyen para evitar ser multados, dejando atrás su mercancía. Los que no logran huir, pueden terminar con multas de cientos de dólares.

Como puntualiza LA Weekly, Los Ángeles es la única gran urbe de Estados Unidos que no permite alguna forma de venta ambulante. Cada día, unos 10,000 vendedores ambulantes proporcionan alimento para los angelinos desde sus puestos en las aceras y estacionamientos de la ciudad. En comparación, en la ciudad de Nueva York, donde los carritos ambulantes son permitidos, se emiten entre 3,100 a 4,000 permisos.

Lejos de erradicar la venta ambulante, la prohibición de en Los Ángeles únicamente ha logrado que las ventas se realicen de manera clandestina, sin ser regulada ni sujeta a impuestos, mientras que los vendedores laboran con temor de perder su fuente de sustento en cualquier momento. Esto ha sido el caso desde que la venta ambulante fue prohibida en 1980.

Pero las cosas no siempre fueron así. En los años setenta, el alcalde Tom Bradley vetó una ley que intentaba prohibir la venta ambulante, diciendo que “necesitamos impulsar, no desanimar, la fomentación de las pequeñas empresas, sin las cuales el ascenso social sería aún más difícil”.

Hoy día, dos miembros del ayuntamiento trabajan para remediar la situación.

Joe Buscaino, quien fungía como agente de policía antes de convertirse en concejal, redactó una propuesta en conjunto con el concejal Curren Price que busca despenalizar por completo y regular la venta ambulante a lo largo de la ciudad.

Bajo la propuesta de los concejales, se permitirían hasta cuatro carritos estacionarios en cada cuadra de una zona industrial y carritos ambulantes en las zonas residenciales, siempre y cuando se mantengan en movimiento. Incluso, cada distrito de la ciudad estaría a cargo de determinar las horas de operación y cuáles artículos se podrían vender. También tendrían derecho de prohibir dichas ventas en su jurisdicción.

Desde febrero, el ayuntamiento no ha tomado ninguna otra acción en cuanto a las ventas callejeras. De acuerdo a Buscaino, quien se reunió con Benjamín Ramírez poco después de que un hombre le volcó su carrito en julio, el ayuntamiento volverá a discutir su propuesta dentro de este mes.

Durante esa reunión, Buscaino le prometió el primer permiso emitido por la ciudad a Ramírez. El concejal espera lograr que el ayuntamiento apruebe su propuesta antes de que termine el año.


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