Editorial: Hay que cuidar mejor las bibliotecas públicas

Ofrecer seguridad significa evitar que se cometan delitos y que no se ponga en peligro al usuario en las bibliotecas públicas de Los Ángeles

Guía de Regalos

Editorial: Hay que cuidar mejor las bibliotecas públicas
Foto: Ciro Cesar/La Opinión

Las bibliotecas públicas son el centro de una comunidad. Es un espacio de reunión común, de aprendizaje, de recreación accesible a todos. Esa es su función.

Para ello es necesario un mínimo de seguridad que se ha ido deteriorando en las bibliotecas de Los Ángeles. Por ese motivo hay muchos padres reacios a que sus hijos vayan a ellas. Esto no debe ser así.

Un reportaje reciente de NBC4 mostró descarnadamente los problemas que está causando este alejamiento. Allí se vio que en varias bibliotecas de nuestra ciudad había venta de drogas y uso de drogas y actos lascivos en áreas muy cercanas al público.

Al mismo tiempo, los agentes de policía a cargo de la vigilancia estaban distraídos en su celulares o conversando en vez de hacer su trabajo. Los contribuyentes pagan anualmente US$5,420,337 dólares al Departamento de Policía de Los Angeles para custodiar 73 bibliotecas.

Otro problema es la gente que usa las computadora de las bibliotecas para ver pornografía. Este es un lugar público abierto compartido con menores de edad que fácilmente pueden ver las pantallas de los usuarios.

Antes este panorama, los concejales Nury Martinez y David Ryu presentaron dos mociones al respecto.

Una básicamente pide al LAPD que reporte mensualmente un análisis de seguridad, cómo puede mejorarla con los recursos que tiene, y solicita a la Biblioteca Pública de Los Ángeles y el LAPD recomendaciones para hacer un ambiente más atractivo para el usuario.

En la otra moción los concejales piden la implementación de un programa informático que filtre contenido en las bibliotecas públicas y un presupuesto para implementar.

Creemos que ambas propuestas merecen el respaldo del Concejo Municipal.

Hay que tener cuidado que el control de contenido sea a lo explícitamente pornográfico. Hay que recordar que, por ejemplo, no todo desnudo cae en esa categoría.

Por otra parte, las bibliotecas registran desde varios años una creciente presencia de indigentes en busca de un reparo, de un descanso, de un baño o de la lectura de una revista. Esta es una realidad inevitable en centros urbanos como Los Ángeles con una gran cantidad de desamparados en las distintas comunidades y un edificio abierto a todos.

En las bibliotecas de San Francisco, Washington DC y Filadelfia contratan trabajadores sociales. En otros lados se entrena a una persona para identificar a individuos desamparados o con problemas mentales para ayudarlos.

Dar seguridad significa evitar que se cometan delitos y que no se ponga en peligro la integridad del usuario en la propiedad de la biblioteca, dentro y fuera del edificio. Esto no se debe confundir con limitar el acceso a los integrantes de la comunidad más desfavorecidos.

Las mociones son medidas que ayudarán a que la bibliotecas cumplan con la misión de enriquecer a todos.