Editorial: Trump y su odio a los medios

El presidente Donald Trump ataca a los periodistas que lo critican
Editorial: Trump y su odio a los medios
Se votará el plan fiscal.
Foto: Kevin Dietsch-Pool/Getty Images

La relación entre la Administración Trump y los medios empeora cada vez más. No es para menos, el primero escala su acusación de mentir deliberadamente al otro cuando su credibilidad es nula.

El presidente Donald Trump aprovecha para escalar su pelea con los periodistas una reciente serie de errores en un par de reportajes que lo perjudican en el caso de la relación entre su campaña presidencial y Rusia.

La portavoz presidencial, Sarah Sanders, afirmó que los “reportes horrendamente inexactos y deshonestos” son actos deliberados para “poner información que ustedes saben es falsa”, “…o cuando toman información que no ha sido validada, que no tiene credibilidad y que es negada por un número de personas.”

El burro hablando de orejas.

Cabe destacar que el periodista de ABC que reportó erróneamente un contacto entre el exasesor de Seguridad Nacional, Michael Flynn, fue suspendido por cuatro semanas sin pago. Mientras que CNN corrigió su información luego de reportar erróneamente una comunicación en la campaña de Trump sobre Wikileaks.

Los errores son una posibilidad real en el periodismo. Se trata de evitarlos a toda costa porque pone en riesgo la credibilidad, que eventualmente es la base fundamental para muchos medios. El castigo al infractor y la corrección reflejan la gravedad del hecho.

También hay peligros de la desinformación como es el caso del The Washington Post con el conservador Proyecto Veritas. En esta oportunidad una persona de Veritas contactó al diario haciéndose pasar por una víctima de abuso sexual del candidato al Senado, Roy Moore. El diario no cayó en la trampa, gracias a sus controles internos.

No se puede decir lo mismo de la veracidad, ni de la capacidad de corrección del presidente, ya sea a través de sus tuits, de sus declaraciones o del portavoz presidencial.

Trump no ha cesado de faltar a la verdad desde su victoria al decir que millones de indocumentados hasta el día de hoy. Se cuentan cientos de comentarios que no son ciertos, muchos de los cuales son obviamente inexactos.

Este sí el caso que describe Sanders. La mentira es una estrategia para engañar al público y destruir a quien el Presidente considera sus opositores. Nunca hubo una corrección o un reconocimiento de error alguno. Por el contrario, se reafirma una y otra vez como si la insistencia la fuera hacer verdad.

Los medios ocupan un lugar privilegiado en esa lista. Es normal que sean vistos con antipatía por el presidente de turno. De lo contrario no estarían cumpliendo con su labor. Pero la saña actual es inusual.

El odio que expresa Trump corre el riesgo de alentar agresiones a los comunicadores. Esta alimentando una actitud hostil creada durante la campaña presidencial, es un ambiente peligroso para el derecho a la información.