El reencuentro de dos inmigrantes

No podemos permitir que gane el miedo
El reencuentro de dos inmigrantes
Hay que sentirse orgulloso del aporte de los inmigrantes a EEUU.
Foto: Aurelia Ventura / La Opinión

Desde que Donald Trump es el presidente de este país admiro más a todos los inmigrantes. Vengan de donde vengan. Y me siento cada día más orgullosa de vivir en un país construído con los sacrificios con los que además hemos enlazados nuestras historias.

Mientras el Presidente más humilla, más ganas me dan a mí de aplaudir de pie el valor que todos hemos tenido al dejar nuestro país y venir a este a buscar nuestros sueños. De aplaudir a los que cruzaron la frontera con visa. Y a los que hicieron lo mismo y no tenían visa. Solo traían muchos sueños… y mucho miedo.

Hace unos días almorcé con mi buen amigo venezolano, Raúl González. Me contó que este año producirá nuevamente su exitosa obra de teatro “Visa para un Sueño” en la que narra las duras y las maduras que pasó cuando llegó de Venezuela a Miami.

Raúl antes de ser una reconocida figura de la televisión en Estados Unidos fue repartidor de pizza. Durmió en un carro. Cantó en bares… Y un día resultó ganador de una Lotería de Visas. Y legalizó su estatus migratorio en este país.

De pronto, mientras me contaba ilusionado cómo esta producción reviviría sus sacrificios y sus logros, Raúl miró hacia el buffet del restaurante y pegó un grito que me asustó.

“¡Dinoraaaaaaa!”, dijo mientras le alzaba los brazos a una señora de mediana edad.
Y Dinora con esa cara que uno pone cuando está feliz de reencontrarse con algo bueno del pasado, se vino corriendo y abrazó a Raul.

No se veían desde 1994. Dinora era la bartender del mismo sitio donde Raúl cantaba.

Y los dos inmigrantes, Raúl y Dinora, se abrazaron con fuerza, recordaron a los borrachitos que les pedían a gritos canciones, y se pusieron al día rapidito cómo si no hubieran pasado muchos años.

En la historia de todo inmigrante hay una Dinora que siempre nos devuelve al pasado y nos regala esa sonrisa sabrosa de “valió la pena haberlo intentado”.

Por todos ellos, por usted, y por mí, no podemos permitir que gane el miedo. Tenemos que seguir intentándolo.

Sobre la autora

Luz María Doria es inmigrante colombiana, periodista, productora ejecutiva de Despierta América y autora del libro “La Mujer de mis Sueños”. Podrán encontrar su columna cada lunes en nuestro diario impreso y en este sitio web.