DHS da detalles de la muerte de niña guatemalteca en la frontera, y culpa a los padres

La trágica muerte de una niña de 7 años, aparentemente por deshidratación, pone los reflectores sobre la detención de migrantes, pero la Administración ha lanzado una ofensiva mediática en la que no acepta culpa por la tragedia.
DHS da detalles de la muerte de niña guatemalteca en la frontera, y culpa a los padres
Familias migrantes se entregan a la Patrulla Fronteriza en Arizona.
Foto: Twitter @CBPArizona

WASHINGTON- El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) emprendió este viernes una ofensiva mediática de control de daños tras la muerte de una niña guatemalteca bajo custodia de la Patrulla Fronteriza, al culpar a los padres de poner a sus hijos en situaciones de peligro.

La muerte de la niña de siete años de edad, ocurrió la semana pasada pero salió a la luz pública ayer en un informe del diario “The Washington Post”. La tragedia ha vuelto a poner los reflectores sobre las condiciones de los inmigrantes bajo custodia de la Oficina de Aduanas y Control de Fronteras (CBP).

Según las autoridades, la menor caminaba con su padre en un grupo de 163 inmigrantes indocumentados por una zona remota en el desierto de Nuevo México  -incluyendo 50 menores no acompañados- y, al parecer, llevaba días sin tomar agua o probar comida.

El grupo enfiló hacia la Patrulla Fronteriza para entregarse, y todos pasaron a la custodia de la CBP la noche del pasado 6 de diciembre.

La oficina de medicina forense en El Paso (Texas), confirmó que ya realizó la autopsia de la niña, a la que identificó como Jakelin Amei Rosmery Caal Maquin, pero divulgará los resultados tras un proceso que puede tomar hasta ocho semanas.

El padre de la menor aguarda la ayuda de las autoridades consulares de Guatemala en El Paso.

La CBP no tiene culpa 

Tanto en las redes sociales como en conferencia telefónica, autoridades del DHS y la CBP han ofrecido una cronología de la tragedia y, al igual que la Casa Blanca, han defendido las medidas que tomaron para ayudar a la niña.

Un portavoz de la Casa Blanca, Hogan Gidley, calificó la muerte como “trágica” y “sin sentido”, pero aseguró que lo que demuestra es la urgencia de que los demócratas apoyen al presidente Donald Trump y aprueben leyes que “desalienten” los cruces ilegales, para poner freno a las muertes, ataques, violaciones y contrabando de humanos en la frontera

“¿Que si la Administración asume responsabilidad de que un padre lleve a su hija a través de México para llegar a este país? No”, dijo enfáticamente Gidley. 

Desde el anonimato, funcionarios del DHS y la CBP insistieron en que la menor recibió la poca atención médica disponible mientras el grupo era trasladado en un autobús a una estación de procesamiento de la Patrulla Fronteriza en Lordsburg, a 95 millas de distancia.

El padre de la menor dijo en un formulario que su hija no tenía problemas médicos, pero las autoridades del DHS reconocieron que hubo una demora de 90 minutos desde que éste alertó que la menor vomitaba y no podía respirar hasta que recibió atención médica.

Sólo cuatro agentes de la Patrulla Fronteriza estaban a cargo del grupo y no tenían acceso a personal médico, y era de noche, en una zona remota y donde no es inusual ver grandes grupos de inmigrantes, precisó un funcionario de la CBP. 

“No había mucho que los agentes pudieran hacer en esa situación”, agregó.

DHS no pudo precisar si el comisionado de la CBP, Kevin McAleenan, estaba al tanto del incidente cuando dio testimonio ante el Congreso el martes pasado.

La CBP ha iniciado una investigación interna y, ante las críticas de falta de transparencia, también revisa su política para la divulgación de incidentes similares en el futuro.

Ocho horas bajo custodia de la CBP

Según un informe preliminar del DHS, la niña estuvo bajo custodia de la CBP durante ocho horas cuando comenzó a sufrir convulsiones y presentó una fiebre de 105,7 grados.

Fue trasladada en ambulancia aérea a un hospital en El Paso, donde fue reanimada por auxiliares médicos, pero tuvo un fulminante ataque cardíaco. La menor, conectada a una máquina de respiración artificial, sufrió inflamación del cerebro e insuficiencia del hígado, y murió menos de 24 horas desde que fue transportada”, precisó el DHS.

La tragedia es una más en el rosario de quejas contra la Administración Trump, que ha separado a niños de sus padres, ha restringido el proceso de asilo, ha desmantelado las protecciones para los “Dreamers” y “tepesianos”, y ha reducido la inmigración legal.

Condolencias y reclamo

Una portavoz del DHS, Katie Waldman, expresó “las más sinceras condolencias” a la familia de la menor, pero reiteró que los padres no deberían poner en riesgo la seguridad de sus niños al intentar cruces ilegales por zonas peligrosas.

Es el mismo argumento que repitió hoy en la cadena Fox News la secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, quien afronta fuertes presiones del presidente Donald Trump para apretar las tuercas a la inmigración ilegal en la frontera.

“Esta familia optó por cruzar ilegalmente. Estaban a 90 millas de donde podíamos procesarlos, venían en un grupo tan grande que a nuestra gente en la Patrulla Fronteriza les tomó un par de viajes para trasladarlos a todos”, explicó Nielsen, quien afirmó erróneamente que la menor tuvo atención médica inmediata.

Como en otras ocasiones, Nielsen omite decir que aún cuando los inmigrantes indocumentados se presentan por los puntos de entrada oficiales para pedir asilo, los agentes les niegan el paso o los dejan en limbo prolongado en el lado mexicano de la frontera.

Piden investigación

El DHS también publicó en su página en Facebook detalles sobre el incidente, y anunció que la Oficina del Inspector General (OIG) realizará una investigación aparte.

Pero nada de eso ha aplacado los ataques de la oposición demócrata, que exige una plena rendición de cuentas.

La senadora demócrata por California, Dianne Feinstein, afirmó que las familias que caminan por centenares de millas a través del desierto en busca de refugio están “desesperadas” y, como mínimo, EEUU debe darles un “tratamiento humano y compasivo”.

“Le exigiremos respuestas al comisionado Kevin McAleenan sobre cómo pudieron permitir que esto ocurriera, cuándo lo supo y qué harán para impedir tragedias futuras”, dijo.

Por su parte, el entrante presidente del Caucus Hispano del Congreso (CHC), Joaquín Castro, apoyó una investigación de la OIG y del Congreso, y destacó que un informe de la OIG de septiembre pasado dejó en claro que la política de restringir el acceso al asilo sólo en los puntos de entrada oficiales está obligando a las familias a aventurarse por zonas desérticas y peligrosas.

Ante la “crisis humanitaria” en la frontera, EEUU tiene la “obligación moral” de permitir que grupos vulnerables puedan solicitar asilo de forma segura, como lo dictan tanto la ley federal como el derecho internacional, subrayó Castro.

La legisladora demócrata por California y entrante presidenta del Comité de Asignaciones para la Seguridad Nacional en la Cámara de Representantes, Lucille Roybal-Allard, acusó a la Administración de restar valor a la vida y dignidad de los inmigrantes, y prometió luchar “con todo el poder” de su cargo contra esa “crueldad”.

El legislador demócrata por Arizona, Raúl Grijalva, instó al DHS a no interferir con grupos humanitarios que proveen agua, comida y atención médica a los migrantes en la frontera, y aconsejó que, “en vez de desperdiciar tiempo, dinero y energía en un inútil muro fronterizo”, el Congreso adopte una reforma migratoria que dé prioridad a los niños y familias inmigrantes.

Refugio, no ataúdes 

Angélica Salas, directora ejecutiva del grupo angelino “CHIRLA”,  dijo que las familias migrantes buscan refugio en EEUU, no terminar en ataúdes, y destacó que desde marzo de 2010, 74 inmigrantes han muerto bajo custodia de la CBP.

“Este hecho horrendo, añadido a numerosos informes de ataques sexuales contra menores en centros de detención de ICE, debe recordarnos que la Administración Trump suspendió las revisiones de antecedentes criminales de funcionarios que supervisan a estas familias”, destacó.

Si DHS, ICE y la CBP son incapaces de velar por la seguridad de las familias migrantes bajo su custodia, entonces deberían ponerlas en libertad mientras ventilan sus casos en los tribunales, aconsejó Salas.

Por su parte, Cynthia Pompa, del “Centro para los Derechos de la Frontera”, de la Unión de Libertades Civiles de EEUU (ACLU), dijo que la muerte de la niña obedece a una “falta de rendición de cuentas, y una cultura de crueldad en el seno de la CBP”.

“No hay palabras para captar el horror de que niña de siete años muera de deshidratación bajo custodia de EEUU. Lo que está pasando en nuestras fronteras es una crisis humanitaria”, dijo en Twitter la excandidata presidencial demócrata, Hillary Clinton.