Médico usó su propio esperma en tratamientos de inseminación de unas 50 mujeres

Algunos de sus hijos genéticos promueven una iniciativa que busca castigar a médicos que engañan a mujeres en tratamiendo de fertilización
Médico usó su propio esperma en tratamientos de inseminación de unas 50 mujeres
El doctor especialista en fertilización usó el mismo esperma (el suyo) entre 1979 y 1986.
Foto: shutterstock

¿Te imaginas encontrarte con ocho hermanos que no conocías, casi de la noche a la mañana? Eso le pasó a Jacoba Ballard, una de las personas engendrada con el esperma de Donald Cline, el doctor que inseminó a su madre. Tras una larga búsqueda, Ballard y los hermanos que acababa de conocer consiguieron que Cline reconociera que en los 70 y 80 usó su esperma en tratamientos de inseminación de unas 50 mujeres.

Pero el camino hasta ese reconocimiento fue largo. Todo empezó cuando, en 2014, Ballard empezó a buscar a personas cuyas madres habían sido inseminadas con el mismo semen que la de ella. Encontró en un foro a una mujer que había sido tratada por Cline y que conocía a otra persona con la que había compartido doctor (¡y esperma!). De un plumazó, Ballard se encontró con ocho nuevos hermanos.

Todos juntos siguieron con la búsqueda hasta dar con una prima de Cline. Esta mujer, con la que también compartían ADN, fue quien dio información sobre el doctor de Indianápolis, Indiana. Con esa información, ocho de los hermanos encontraron en 2016 a su padre genético y se reunieron con él. La sorpresa llegó cuando el hombre reconoció haber utilizado su propio esperma en unos 50 tratamientos de fertilización.

Las investigaciones aportaron información más exacta: el doctor usó el mismo esperma (el suyo) entre 1979 y 1986 y con él fueron engendrados al menos 48 niños.

Tras la investigación criminal que acusaba a Cline de mentir en este tipo de tratamientos, en 2017 le suspendieron la licencia médica por un año. Para entonces, el doctor tenía 80 años pero no se pudieron presentar otros cargos contra él porque la ley de Indiana no prohíbe que doctores especializados en fertilidad utilicen su propio esperma.

Ahora, Ballar y sus hermanos buscan que la legislación estatal recoja sus casos. Su propuesta es que el engaño médico a las mujeres en proceso de fertilización sea considerado delito.