Murió Lee Iacocca, creador del Mustang y quien salvó a Chrysler de la bancarrota

El famoso directivo falleció por complicaciones de la enfermedad del Parkinson

Murió Lee Iacocca, creador del Mustang y quien salvó a Chrysler de la bancarrota
Por varias décadas, Iacocca fue uno de los personajes más importantes de la industria automotriz.
Foto: DAN CALLISTER / Getty Images

Lee Iacocca, una de las más importantes figuras en la industria automotriz y que anteriormente se desempeñó como presidente de Ford y de Chrysler, murió ayer martes a la edad de 94 años.

La hija de Iacocca confirmó que su padre murió en su casa de Bel-Air, en Los Ángeles, por complicaciones de la enfermedad de Parkinson.

“La compañía está triste por la noticia del fallecimiento de Lee Iacocca. Jugó un papel histórico en el manejo de Chrysler durante la crisis, convirtiéndola en una verdadera fuerza competitiva”, dijo en un comunicado el grupo automovilístico Fiat Chrysler Automobiles.

“Fue uno de los grandes líderes de nuestra compañía y de la industria automotriz en general. También jugó un papel profundo e incansable en el escenario nacional como un estadista de negocios y filántropo”, añadió.

Lee Iacocca es mejor conocido por ayudar a lanzar el Ford Mustang en la década de los sesentas y por salvar a Chrysler de la bancarrota a principios de la década de 1980.

Historia de éxito

Primero consiguió trabajo en la Ford Motor Company como ingeniero, pero pronto descubrió que tenía más talento para vender autos que para fabricarlos.

Pronto, comenzó a subir de puesto hasta que se convirtió en el presidente de Ford, en donde sus logros más llamativos fue el lanzamiento del Mustang y el Lincoln Continental Mark III.

Sin embargo, nunca pudo llevarse bien con el CEO de la compañía, Henry Ford III, quien lo terminó despidiendo de la empresa en 1978.

Chrysler aprovechó que quedó libre y lo contrató para darle un giro a la compañía y salvarla de la bancarrota. Aquí, Iacocca persuadió al congreso para aprobar $1,500 millones en garantías de préstamos federales para sacar automóviles nuevos, que la compañía pagó con anticipación y con intereses.

También, tomó una serie de medidas drásticas de ahorro de costos que incluyeron recortar salarios de los ejecutivos y cerrar fábricas.

En 1992, mucho tiempo después de salvar a Chrysler, Iacocca se retiró y se dedicó a la filantropía, donde financió investigaciones para curar la diabetes, enfermedad de la que murió su esposa, Mary.

Tiempo después, ya al final de su vida, invirtió en el negocio de los casinos y lanzó una línea de aceite de oliva importado.

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