Pareja baja más de 220 libras de peso solo por dejar de ver Netflix

La clave está en adoptar cambios en la dieta y en la vida diaria, como usar más las escaleras que el elevador o caminar en lugar de usar el auto

Una pareja con un objetivo claro y muy persistente logró perder un total de 220 libras en un año después de cambiar las maratones de Netflix y comida para llevar por entrenamientos saludables.

Jasmine Parent y su prometido Jeremy Crawley se embarcaron en un viaje conjunto de pérdida de peso en un intento de dar un mejor ejemplo a sus dos hijas, después de admitir que sus hábitos alimenticios eran “horrendos”.

La pareja gastaba dinero en comida para llevar y comida chatarra en lugar de preparar comida en casa, lo que, además de afectar a sus cuerpos también afectaba a su bienestar mental.

El peso de Jasmine se descontroló después de la muerte de su padre en 2013, lo que la llevó a comer de manera emocional, para paliar su tristeza.

Aunque quería tener la energía para interactuar con sus hijas, la madre descubrió que “no podía ser la madre que quería ser” porque su ansiedad “era casi paralizante algunos días.

En su momento de más peso, con tan solo 30 años llegó a pesar 295 libras y ni siquiera podía subir las escaleras sin sentir un fuerte dolor en las rodillas. Su prometido, Jeremy, pesaba 333 libras.

Jasmine explicó que tanto ella como Jeremy eran “grandes” cuando se conocieron, pero el punto de inflexión para ella llegó cuando se vio en una fotografía junto a sus mejores amigos.

Recordando el momento en que se dio cuenta de lo gorda que se había vuelto, la joven de 30 años cuenta que se quedó boquiabierta, no podía creer que fuera ella quien estaba junto a sus amigos en la foto. Se sintió muy avergonzada.

La pareja decidió transformar su vida. Finalmente, encontraron ese impulso para hacer cuidarse y quererse.

Comenzaron siguiendo un plan de comidas de 21 días, lo que les hizo reducir significativamente la ingesta de sal y azúcar. También cambiaron Netflix por videos de ejercicio que realizaban en su sala de estar.

Sin embargo, a pesar de sentir los cambios positivos, la pareja admite que no fue tan fácil como parece. En algunas ocasiones sintieron ganas de rendirse.

Sin duda los sacrificios que les han llevado a conseguir tal transformación bien han merecido la pena.