El terreno disparejo de un campo de golf en Florida reveló un gran secreto

Descubren un cementerio de esclavos

Los rumores que circulaban por décadas han sido confirmados. Un pasado oscuro yace enterrado bajo el verde y bien cuidado pasto de un campo de golf en Tallahassee, Florida.

El paso de los años ayudó. La depresión del terreno cerca del hoyo siete del campo de golf –que se fue hundiendo con el paso del tiempo– permitió que se revelaran este mes las tumbas de esclavos que vivieron y murieron en lo que antes eran terrenos de plantación en la capital de Florida.

El descubrimiento de 40 tumbas ha generado una discusión sobre cómo honrar a los que descansan bajo el campo de golf. Y ha traído una atención renovada a los miles de cementerios de esclavos olvidados que podrían perderse para siempre por el desarrollo o la indiferencia.

“Cuando me paro aquí, en un cementerio de esclavos, me hace reflexivo y pensativo”, dice Delaitre Hollinger, anterior presidente de la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color, de Tallahassee. Sus ancestros fueron esclavos en el condado de León.

“Ellos merecen mucho más que esto”, dice Hollinger, de 26 años, quien está liderando los esfuerzos para conmemorar el cementerio descubierto bajo tierra.

“Se ha conservado muy bien”

El condado de Leon fue el centro de la industria de la plantación en Florida durante los años anteriores a la Guerra Civil y tenía la mayor concentración de esclavos del estado. Justo antes de la guerra, tres de cada cuatro habitantes del condado eran chattel: propiedad de familias blancas de élite.

Desde comienzos del siglo XIX, la familia Houston operó un terreno para plantación de 500 acres. Esos terrenos luego fueron parcelados y vendidos para la construcción de centros comerciales y barrios residenciales. Una parte de esos terrenos se transformó en el Club de Campo de la Ciudad Capital: hoy un campo de golf de 18 hoyos.

“Es justo decir que el campo de golf es una de las razones por las cuales el cementerio se ha conservado muy bien por tanto tiempo”, afirma Jay Revell, vicepresidente de la Cámara de Comercio de la región.

“Cuando el campo fue construido hace 100 años, no existía la tecnología para descifrar que había o no había aquí”, agregó. Los troncos de madera usados para señalar donde estaba cada tumba habían desaparecido con los años.

as historias y rumores sobre el cementerio llegaron a oídos de Hollinger, quien buscó información en periódicos de la época. Algunos de los años 70, en el siglo XX, hacían mención al lugar.

Con la ayuda del Servicio Nacional de Parques y del arqueólogo Jeffrey Shanks, la investigación comenzó a tomar forma.

A comienzos de este mes, escanearon 75,000 pies cuadrados del campo de golf, usando radares y perros buscadores de cadáveres. Las conclusiones preliminares fueron que las anomalías del terreno eran en realidad tumbas.

“Este es realmente un problema serio, no solo un problema de Florida, sino de todo el Sudeste”, dice Shanks en referencia a los incontables cementerios de esclavos que nadie sabe dónde están. Calificó su descubrimiento como histórico.

Hace dos décadas, el estado de Florida estimó que pueden haber unos 1,500 cementerios de esclavos o de afroamericanos abandonados o de paradero desconocido.

“Queremos identificar tumbas cubiertas que se han construido, destruido o borrado de la historia”, dijo el senador Darryl Rouson, cuyo distrito se encuentra en el área de Tampa Bay. “Una vez identificados, nos gustaría hacer algún tipo de memorial para esas almas”, agregó.

A nivel nacional, ha habido discusiones sobre el establecimiento de una red afroamericana de cementerios. También se está trabajando en una base de datos nacional para registrar los sitios de entierro de estadounidenses esclavizados.

Como propiedad, a los esclavos no se les otorgó dignidad en la vida ni en la muerte, afirma Jonathan Lammers, un historiador que redactó un informe sobre la propiedad de Houstoun.

En el Club de Campo de Ciudad Capital, no hay planes de exhumar o perturbar ninguno de los restos descubiertos. Cómo se memorizará el sitio aún está en discusión.

Hollinger quiere redirigir los carritos de golf y cercar el área para que los golfistas no pisen las tumbas. También propone un pequeño monumento que contará, dijo, la historia sin adornos de la propiedad, incluida la forma en que se benefició del trabajo de los esclavos.

Editado por Felipe Gálvez T. con información de AP