Pequeños cambios en tus comidas para bajar la presión arterial

Pequeños cambios en la alimentación pueden reducir la presión arterial tanto como las píldoras

Pequeños cambios en tus comidas para bajar la presión arterial
Foto: Andrea Piacquadio / Pixabay

Las pautas actuales de presión arterial alta se redujeron, pasaron de 140/90 a 130/80 milímetros de mercurio (mm Hg). Si padeces de hipertensión es importante que atiendas tu alimentación, pequeños cambios en ella pueden logar una gran diferencia.

“Cambios en el estilo de vida pueden reducir la presión arterial tanto como las píldoras, y a veces incluso más”, dice la Dra. Naomi Fisher, directora del servicio de hipertensión del Hospital Brigham and Women’s y profesora de la Escuela de Salud Pública de Harvard. La Dra. Fisher hace algunas recomendaciones en cuanto a la alimentación.

Bájale al sodio

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Lee las etiquetas, muchos alimentos procesados tienen altos niveles de sodio, incluyendo los refrescos. Para alcanzar el límite diario de 1,500 mg bastan 3/4 de cucharadita de sal y eso puede contener un desayuno de McDonald’s.

Algunos alimentos aportan grandes cantidades de sodio son: panecillos, embutidos, refrescos, pizza, sopa, bocadillos.

Limita tu ingesta de alcohol

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Beber demasiado, con demasiada frecuencia, puede aumentar su presión arterial.

El alcohol tiene un alto contenido calórico. Algunas bebidas mezcladas pueden contener la misma cantidad de calorías que una comida, pero sin los nutrientes.

Muchas bebidas mezcladas incluyen jugos, jarabe simple o licor, que pueden añadir calorías adicionales que se pueden acumular rápidamente.

Busca opciones bajas en calorías, como un toque de jugo o agua con gas.

Limita el alcohol a una bebida por día. Si es posible, evita las bebidas mezcladas.

Reduce el estrés

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Las hormonas del estrés contraen los vasos sanguíneos y pueden provocar picos temporales en la presión arterial.

Una pandemia y el encierro pueden generar en algunas personas estrés, lo que puede motivar al aumento de ingesta de alimentos, sobre todo carbohidratos, papitas, galletas, embutidos, etc.

El estrés no solo puede favorecer el comer en exceso, sino también dormir mal y abusar de las drogas y el alcohol.

Practica meditación o respiración profunda