Por qué lo peor de la crisis financiera desatada por el coronavirus está sólo comenzando

El alza en las pérdidas de los puestos de trabajo podría frenar la demanda por más tiempo

Por qué lo peor de la crisis financiera desatada por el coronavirus está sólo comenzando
Aún falta ver la fecha en que se volverá a contratar a los trabajadores que han perdido su empleo.
Foto: ANGELA WEISS / AFP / Getty Images

Algunos inversionistas creen que lo peor de la crisis provocada por el coronavirus ha pasado, sin embargo las cifras de 2,250,000 personas contagiadas por COVID-19 y las muertes de personas superan las 157,380 en el mundo mientras que el desempleo aumenta ante el colapso de la actividad económica son señales del inicio de una crisis que se avecina.

Algunos analistas han respaldado las medidas adoptadas por la mayoría de los bancos centrales al otorgar créditos a los ciudadanos, incluyendo el paquete del gobierno de Estados Unidos de 1.3 billones de dólares anunciado por la Reserva Federal la semana pasada para apoyar mediante préstamos a pequeñas y medianas empresas para paliar el debacle económico.

Los inversionistas están buscando alternativas a los bonos del Estado que tienen un bajo o casi nulo rendimiento, mientras otros están citando a la curva de COVID-19 que se está aplanando como resultado del distanciamiento social argumentando que pronto se relajará, según lo señalan  Larry Hatheway y Alex Friedman cofundadores de Jackson Hole Economics, una organización de investigación privada en el sitio de noticias y análisis financiero Barron’s.

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El miedo al incumplimiento de los créditos se ha reducido gracias a las garantías puestas por algunos gobiernos y sus bancos centrales garantizando la liquidez como un primer paso para la reactivación  de la actividad económica.

Sin embargo, parece todo lo contrario. El alza en las pérdidas de los puestos de trabajo y el incremento en los ahorros podrían frenar la demanda por más tiempo.

Aún falta ver cuándo se dará la recontratación de los trabajadores de una manera gradual, además la advertencia del relajamiento del distanciamiento social podría dar lugar a futuras rondas de contagio y el endeudamiento público exigirá en el futuro una austeridad que frenará el crecimiento.

Antes de la crisis del coronavirus el crecimiento y el aumento en los precios era moderado, los beneficios corporativos altos y los rendimientos reales de los bonos sin riesgo se encontraban en niveles nunca antes vistos durante una expansión económica de pleno empleo.

Sin embargo esto es lo que está reflejando la economía de Estados Unidos en este momento:

  • Un desempleo masivo.
  • Una probable reducción de la deuda soberana.
  • Un incremento en la deuda del sector público y de compromisos con las obligaciones de deuda del sector privado.
  • Un cambio en la contención de la pandemia.
  • Dudas sobre las tecnologías e innovación que han impulsado un auge en la rentabilidad de las empresas, cadenas de suministros y financiación.

Es importante considerar que se estima que el PIB mundial se contraerá entre un 2% y un 4% este año y el PIB nominal del país  un 5% en relación a lo que se preveía antes de la llegada de la pandemia.

Se estima que los beneficios de las empresas caerán alrededor de un 6% en términos absolutos y las acciones deberán cotizar, según los analistas, entre un 15 y un 20% por debajo de su valor antes del coronavirus.

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Otra pregunta a resolver es cuánto tiempo llevará restaurar las interrupciones en la financiación y las cadenas de suministro mundial.

Desde la última crisis financiera se han registrado dos importantes episodios de expansión fiscal en el país, la primera en 2009 bajo la administración del presidente Barack Obama y la segunda en 2018 del presidente Donald Trump.  Según los expertos, ese estímulo político no desencadenó en un aumento en la inflación como lo esperaban algunos analistas, más bien, los últimos diez años han transcurrido bajo una recuperación “tibia” y un ligero restablecimiento del pleno empleo según algunos economistas.

Las herramientas fiscales se han vuelto pequeñas y la política monetaria se ha vuelto casi impotente. La normalización de la actividad económica mediante la relajación del aislamiento social conducirá a la reanudación de la actividad económica, pero el resultado de la expansión no llegará hasta dentro de un par de meses o quizás tendremos que esperar algunos años más.

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