Abortos, cáncer, dengue… las otras complicaciones en México más allá de la pandemia

El sistema de salud en México ya vivía una crisis antes del coronavirus, ahora la situación se agrava

Las otras urgencias.
Las otras urgencias.
Foto: Shutterstock

MÉXICO- Desde que llegó el coronavirus a México, arrancó la cuarentena y los hospitales comenzaron a saturarse de enfermos COVID-19, los teléfonos de la organización civil Las Libres no dejan de sonar. Son llamadas de todas partes del país y de otras ciudades de Latinoamérica. Detrás del auricular, muchachas jóvenes.

—Nos hablan para que les demos acompañamiento en su interrupción de embarazo —precisa Verónica Cruz, fundadora y activista de Las Libres que apoya a quienes desean abortar y necesitan una guía telefónica de acuerdo con los estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Las Libres, como otras instituciones de mujeres pro aborto que abundan en el país, forman parte de un grupo de auxilio de emergencia que opera desde hace más de una década en caso de que la mujer no quiera o no pueda ir al hospital como ocurre ahora por razones sanitarias.

En México sólo dos estados permiten la interrupción legal del embarazo hasta las doce semanas de gestación sin ninguna causal más que la decisión de ellas: Oaxaca, desde el año pasado, y la Ciudad de México desde abril 2007.

De ese tiempo y hasta el mismo mes de este año la capital suma 150, 737 embarazos interrumpidos, según cifras oficiales ; esto es… ¡un promedio de 32 al día!

En la capital mexicana hay cuatro hospitales especializados en este tipo de intervenciones (son conocidos como ILEs). En tiempos normales, las chicas que quisieran podían acudir a éstos si lo decidían. Por ahí desfilaban centroamericanas, venezolanas y hasta europeas, aunque el grueso de las pacientes son mexicanas locales o de otros estados que prohíben el aborto. O sea, 30.

“Era muy común que desde la provincia viajaran a la CDMX para abortar, un derecho que les niegan en sus estados, sin embargo, hoy tenemos una situación de riesgo por el coronavirus y todo se ha complicado”, advierte Verónica Cruz.

“Antes recibimos unas 30 llamadas al día, ahora hasta 100 llamadas diarias de mujeres que nos piden un acompañamiento para abortar porque dos hospitales ILE se convirtieron en COVID-19”.

El acompañamiento es un proceso sencillo. Tiene un protocolo avalado por la ONU y consiste en decirle por teléfono a la mujer lo que tiene que hacer, qué pastillas tomar, las contraindicaciones y advertencias de cuándo ir al hospital, si es necesario. Aunque regularmente el riesgo es bajo. Estas instrucciones son públicas en el portal de la Organización Mundial de la Salud, pero ellas no tienen la información y requieren ayuda a instituciones que dominan el asunto.

Carmen Díaz, politóloga y activista de la organización Mi aborto quien previamente colaboró como “acompañante” en Fondo María, la primera organización en el país de este tipo, reconoce que el COVID-19 vino a complicar “aún más” el tabú del aborto.

Algunas mujeres que en los últimos días abortaron —cuenta — es porque previamente en los hospitales no les quisieron poner el anticonceptivo intrauterino, quizás por dar prioridad a la atención de Covid; en otras historias, fue por descuido o malos cálculos.

El caso es que con el problema arriba también se han complicado porque no pueden comprar las pastillas abortivas. “Algunas  son menores de edad a quienes sus papás no les permiten salir de casa y están desesperadas; otras, dependen económicamente de su pareja y no les dan dinero”.

Hasta ahora en Mi Aborto no han tenido un caso extremo que requiera emergencia, pero, al final de cuentas, es una intervención en el cuerpo que puede tener reacciones negativas: hemorragias fiebres o desmayos y los hospitales deberían estar atentos, advierte Díaz: Es algo que está ocurriendo, no se puede tapar el sol con un dedo.

Pero la interrupción del embarazo está leos de ser prioridad en este momento. El 23 de abril pasado, la Secretaría de Salud suscribió un convenio de colaboración mediante el cual la Asociación Nacional de Hospitales Privados y el Consorcio Mexicano de Hospitales ponen a disposición del gobierno federal la mitad de las camas de los 146 hospitales que son parte de estas agrupaciones.

La idea es que se atiendan emergencias que no tienen nada que ver con el coronavirus y es una lista muy concreta que incluye: Atención de parto, embarazo y puerperio, cesáreas, enfermedades del apéndice, hernias complicadas, úlceras gástricas y duodenal complicadas, endoscopias y colecistectomías.

Quimioterapias 

A finales de 2018, después de una mastografía y varios estudios médicos, diagnosticaron cáncer de seno a Rita Velázquez, una limpiadora doméstica. Poco después iniciaron las quimioterapias en el Hospital General de Los Reyes la Paz, en el Estado de México. Su caso iba mejorando poco a poco, los tumores iban cediendo entre sesiones y medicamentos hasta que tuvo que suspenderlo.

Debería hacerse estudios de sangre, tomografías y del corazón y esas áreas están detenidas. “Me dijeron que regresara el 22 de junio”, advierte en entrevista con este diario. “Tengo miedo que el cáncer vuelva a avanzar. Buscaría en un hospital privado, como muchos de los pacientes que iban al mismo hospital que yo, pero no tengo dinero”.

La queja de Rita se ha replicado en varios hospitales públicos especializados del país de Chihuahua a Guerrero, Michoacán, Veracruz, en Quintana RooEn las ultimas horas se acumularon quejas en la Clínica 50 del IMSS del estado de San Luis Potosí. Pacientes afectados por la situación dijeron a la prensa local que los médicos culparon al transporte.

“La fórmula médica para tratamiento contra el cáncer que era traída desde León Guanajuato no está llegando”.

David Mendoza, un pediatra alergólogo que es parte del equipo de especialistas del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Subirán, comentó que desde el principio de la pandemia la instrucción oficial fue posponer casi todas las citas que no estuvieran relacionadas al coronavirus.

“Se tiene en cuenta que no son asuntos de vida o muerte, pero en el tema de salud es delicado definir este criterio porque justamente algunas enfermedades pueden tener complicaciones”, precisó. “De cualquier forma fue una medida para reducir la exposición a los contagios”.

En el caso del cáncer, una nueva investigación mundial mostró el peligro del nuevo coronavirus para los pacientes de cáncer en tratamiento y en remisión. Aquellos que desarrollaron el COVID-19 tuvieron muchas más probabilidades de fallecer en menos de un mes que las personas sin cáncer.

Por ello Rita Velázquez se siente en una encrucijada: si se contagia de COVID-19 el riesgo de muerte es más alto; si no se trata el cáncer, podría avanzar. “A veces no sé qué es mejor”.

En un comunicado oficial, el IMSS aseguró que ya están reprogramando citas para consultas de especialidad en el Segundo y Tercer Nivel de Atención así como cirugías, pero pidió paciencia.

“El tiempo de reprogramación dependerá del retorno a la normalidad de actividades en las unidades hospitalarias del Seguro Social, así como del momento en que se determine que disminuyó el riesgo para los derechohabientes”,  dijo Jazmy Jyhan Laborie adscrita a la División de Hospitales de Segundo Nivel.

Brotes de enfermedades 

Un  brote se sarampión que comenzó en la Ciudad de México este año y se extendió a entidades del país hasta llegar a los 172 casos confirmados más otros que se encuentran en análisis mantiene en alerta al sistema de salud que busca a toda costa evitar complicar a los centros médicos en medio de la pandemia.

Al sarampión se suman enfermos de dengue que tiene un repunte este año del 75% en todo el país. En México están rondando cuatro tipos de virus transmitidos por el mosquito sedes aegypti, se les llama serotipo 1, 2, 3 y 4 y las vacunas que se habían puesto eran sólo para dos.

La Secretaría de Salud Federal reportó que el corte al 25 de mayo suman 1, 117 casos, una cifra  que es casi el doble  de los 687 casos registrados al mismo periodo en 2019. En entidades como Jalisco, sorprendió a algunos vecinos la cantidad de mosquitos que este año han visto por falta de fumigación. Delia Fuentes, vecina de San Pedro Tlaquepaque, reportó a la  radio local que hay tantos zancudos que resulta insoportable.

“Sabemos que todos los esfuerzos se concentran en COVID, pero estamos preocupados”.