La Opinión, de madrugada

Desde hace más de una década, Díaz Ribas distribuye diarios mientras la ciudad duerme
La Opinión, de madrugada
Benito Díaz Ribas reparte La Opinión desde el 2004.
Foto: Benito Díaz Ribas / Cortesía

Apenas salido de la escuela, Benito Díaz Ribas dejó su natal Guanajuato, México, y llegó a Los Ángeles, California, en 1985, con 20 años de edad.

Como tantos inmigrantes que llegan al país, Díaz creyó que se quedaría “solamente por dos semanas, de vacaciones”. Jamás se imaginó que las dos semanas se convertirían en décadas, y que uno de sus primeros trabajos, de distribuidor de diarios, sería la fuente de ingresos que hoy le permite mantener a su familia.

“Vinimos de vacaciones a Los Ángeles por dos semanas con mi amigo Luis Jiménez”, recordó el distribuidor de La Opinión, en entrevista con este diario.

Díaz y su amigo llegaron a la casa de otros inmigrantes también de Guanajato, entre ellos Gerardo Sánchez, quien en ese entonces repartía ejemplares de un diario local en inglés. Pasadas las dos semanas, los amigos decidieron extender las vacaciones y Díaz consiguió un trabajo en el restaurante Jack in the Box.

Benito Díaz Ribas a un lado de su camioneta en la que reparte el periódico. (Suministrada)

“Tenía que entrar a trabajar las 5:00 de la mañana, pero no tenía carro”, recordó Díaz quien comenzó a acompañar a Sánchez en los repartos de diarios de madrugada, para que después, al terminar la ruta, lo pasaran dejando en su trabajo.

“Empecé a salir a la madrugada con Gerardo que repartía los diarios y le estaba enseñando la ruta a Luis. Iba con ellos a repartir y después me dejaban a las 5:00 en Jack in The Box”, recordó.

Eventualmente, Díaz terminó aprendiendo la ruta y para cuando le ofrecieron repartir diarios, aceptó.

Años después, en 2004, Díaz comenzaría a trabajar como distribuidor del diario La Opinión. Desde entonces, cada madrugada se asegura de que los residentes del valle de San Fernando comiencen el día informados.

Tesón de inmigrante

Entre las muchas anécdotas del trabajo, Díaz recordó que una vez se le descompuso el auto, justo después de cargar los diarios y antes de salir a distribuirlos.

“Empecé a hacer llamados, pero era un domingo y a esa hora nadie me contestaba”, recordó.

Sin embargo, Díaz no se dio por vencido. Con el tesón que caracteriza a los latinos inmigrantes, el distribuidor decidió que repartiría los diarios como fuese, incluso si esto significaba hacerlo a pie.

“Bajé todos los diarios que ya había cargado en el auto, los puse en un carrito de la marketa y me fui caminando a repartirlos”. Díaz contó que le llevó alrededor de cinco horas terminar la ruta a pie. “Pero los domingos son siempre un poquito más lentos, así que pude repartir todos los diarios y nadie se quejó”.

Díaz distribuye los diarios del valle de San Fernando.

Recuerdos lindos, recuerdos tristes

“A mí me gusta mucho mi trabajo y le estoy muy agradecido a los lectores de La Opinión y a todos las personas de mi equipo”, compartió el distribuidor. Una de estas personas es su esposa, Rosa Díaz Ribas, “que en realidad es la que hace todo”, admitió riendo.

“No siempre es fácil trabajar con el esposo”, acotó Rosa durante la entrevista. “Una puede tener un error y ya casi te quieren dar la silla eléctrica”, señaló bromeando y explicó que la diferencia de personalidades de ambos, es lo que los hace compatibles.

“Yo soy más conchuda, acepto las cosas como vengan. Hay que aprender a vivir y a aceptar los errores”, reflexionó Rosa y compartió uno de sus secretos para no enfadarse. “Trato de imaginarme que estoy comiendo langosta o camarones, así no me enojo”, dijo riendo.

Rosa y Benito han estado casados 38 años y son padres de cinco hijos, dos de los cuales fallecieron.

“Este trabajo tiene cosas bonitas y cosas tristes. Muchas veces, el cansancio te hace cometer errores. En este trabajo no hay vacaciones, en este trabajo no hay días de duelo”, reflexionó la madre recordando a sus dos hijos.

Otro momento triste fue cuando falleció Enrique, uno de los hermanos de Benito.

“Yo tenía la ruta de una mitad del valle de San Fernando y Enrique la otra”, recordó con emoción. En la actualidad, Benito tiene a cargo todo el valle de San Fernando y otro de sus hermanos, Elías, es parte de su equipo.

Cambios en la industria

Tras 35 años de oficio, Díaz fue testigo de los muchos cambios que atravesó la industria, cambios que se acentuaron aún más en los últimos meses, como resultado de la pandemia de COVID-19.

“Cuando empecé a repartir diarios, por ejemplo, siempre preferían contratar a las personas que tenían camionetas en lugar de autos, porque en ese entonces se repartían muchos más diarios, y a su vez estos tenían muchos más inserts, lo que los hacía aún más pesados”, recordó.

“Pero con los años comenzaron a disminuir las ventas. Muchos diarios en inglés incluso dejaron de venderse. Y sin embargo, algo que siempre me sorprendió fue que el diario La Opinión se seguía vendiendo, mientras que la venta de los diarios en inglés seguía disminuyendo”.

En cuanto al momento actual, Díaz coincide con el sentimiento de la población en general.

“Estos son tiempos muy raros. No se vende igual y también ha cambiado la gente que compra el diario”, notó en cuanto a las circunstancias inciertas por las que el país está atravesando. “Ya quisiéramos todos que todo esto de la pandemia se acabe”, agregó.

Mientras tanto y hasta que esto ocurra, Díaz continua su labor diaria distribuyendo La Opinión cada madrugada para que los angelinos de habla hispana tengan las herramientas necesarias para enfrentar una nueva jornada.

Agradecimiento

Benito Díaz quiso agradecer a todos sus compañeros de equipo por su labor y apoyo diario.

Estos son sus nombres:
Albert Cancino, Elizabeth Sosa, Guadalupe Gutierrez, Alfredo Padilla, Guadalupe Becerra, René Mejía, Edgar y Dora Ortega, Hector Bocanegra, Antonio Gutierrez y Elías Díaz.