Cómo la batalla en el Tribunal Supremo reduce la esperanza de recibir otros $1,200 dólares

Una mayoría bipartidista cree necesario enviar un segundo cheque de estímulo, pero el disenso en otros temas sigue creciendo

Cómo la batalla en el Tribunal Supremo reduce la esperanza de recibir otros $1,200 dólares
Trump anunciará este sábado su elección para el puesto de la jueza Ginsburg en el Supremo.
Foto: Alex Brandon / Getty Images

La escasa probabilidad de que el Congreso aprobara un nuevo paquete de estímulos que incluyera otro pago directo a las personas se vio reducida el fin de semana pasado cuando, tras el fallecimiento de la jueza Ruth Bader Ginsburg, el presidente Donald Trump se empeñó en ocupar su puesto en el Tribunal Supremo antes de las elecciones de noviembre.

La muerte de Ginsburg el pasado viernes incendió aun más un escenario político marcado por la cercanía de las elecciones y la lucha contra las consecuencias sanitarias y económicas del coronavirus. En este ambiente, las ya estancadas negociaciones entre demócratas y republicanos se vuelven todavía más difíciles.

El Senado, con mayoría republicana, está alineado con la Casa Blanca y ha mostrado su disposición por votar a favor de la nominación del presidente lo antes posible, preferiblemente antes de las elecciones presidenciales.

Los demócratas, por su parte, han tachado de hipócritas a sus adversarios, que se negaron en 2016 a respaldar la elección de Barack Obama al Supremo bajo el argumento de que quedaban unos nueve meses para las elecciones. Esta vez quedan 40 días y Trump ya adelantó que anunciará el nombre de su candidata este sábado.

Aunque una mayoría bipartidista cree necesario aprobar un nuevo cheque de estímulo, algunas voces internas del partido republicano ya han adelantado que la batalla respecto al mayor órgano judicial del país dificulta un acuerdo para el siguiente plan de recuperación económica.

“Creo que se vuelve cada vez más difícil”, afirmó Mike Braun, senador republicano por Indiana, y publicó USA Today.

El acuerdo presupuestario que sí alcanzaron en el Congreso para evitar un cierre parcial del Gobierno parece que no se extenderá al paquete de estímulos, algo que entierra los últimos hilos de esperanza de los estadounidenses que necesitan un inyección económica para sobrevivir en un momento en el que el desempleo sigue creciendo.