Adama Traoré, el jugador que tiene locos a los grandes clubes europeos, reveló su “aceitoso” secreto del éxito

EL jugador del Wolverhampton se embadurna de aceite para bebés antes de cada partido para evitar lesiones

Adama Traoré, el jugador que tiene locos a los grandes clubes europeos, reveló su “aceitoso” secreto del éxito
Adama Traoré, la sensación del fútbol inglés y la selección española.
Foto: EFE

Hay una imagen que se repite antes de los encuentros en la banda del Molineux Stadium. Adama Traoré es embadurnado en aceite para bebés por uno de los fisios del Wolverhampton. Puede sonar extraño, pero esta es una más de las estrategias más importantes del jugador sensación de la selección española.

“La primera vez que le vi hacer eso pensé: ‘Madre mía, sí que se quiere a sí mismo'”, dijo su compañero Conor Coady en la radio británica TalkSport, al ser preguntado por la táctica de Adama, pero lo cierto es que todo tiene una sencilla explicación.

Adama habló en su día con los preparadores físicos de los Wolves y les pidió consejos para evitar que su velocidad fuera cortada por los defensores con agarrones y faltas que, en una liga de la dureza de la Premier League, están permitidas y que pueden ocasionarle más lesiones en el hombro.

El acuerdo al que llegó con los médicos del equipo fue que antes de los partidos empaparía sus brazos con aceite para bebés, con lo que los rivales tendrían muchos más problemas al agarrarlo.

La estrategia resultó: “Por el tema de tener problemas de hombro y por las faltas que me hacen al intentar agarrarme, me ayuda a que no puedan hacerlo y también a evitar lesiones”, explicó Adama en rueda de prensa.

Adama se ha convertido en uno de los extremos más preciados de Inglaterra, formando la sociedad más letal de la liga junto a Raúl Jiménez. Nadie centró y remató tanto a gol como la dupla del Wolverhampton.

Fue un camino largo. Desde entrar en la cantera del Barcelona con ocho años, debutar con el primer equipo en 2013, hasta que aquel chico prometedor, pero muy delgado tuvo que emigrar al fútbol inglés.

Su entrenador en el Aston Villa lo calificó como “el futbolista más rápido del fútbol británico en años”, lo llevó al Middlesbrough, donde fue puliendo todos los detalles que le habían frenado en el Villa para luego brillar con luz propia con los Wolves.