Se codeaba con presidentes y lavaplatos: Jaime Jarrín recuerda al irrepetible Tom Lasorda

El legendario cronista Jaime Jarrín revela algunas anécdotas de Lasorda, con quien compartió por más de seis décadas

Jaime Jarrín, la legendaria voz en español de los Dodgers.
Jaime Jarrín, la legendaria voz en español de los Dodgers.
Foto: Jayne Kamin-Oncea / Getty Images

Pocas personas del béisbol conocieron mejor a Tom Lasorda que el cronista Jaime Jarrín, quien recordó con emoción al hombre con el que compartió en el béisbol por más de seis décadas en la organización de los Dodgers.

“Este es (fue) un día triste en verdad, si bien ya presentíamos que el día fatal llegaría en cualquier momento debido a la gravedad de Tom en las últimas semanas”, dijo Jaime Jarrín. “Me siento acongojado, me siento triste”.

Lasorda falleció el jueves 7 de enero en su casa a consecuencia de un paro cardíaco apenas unos días después de haber abandonado el hospital. Tenía 93 años.

Jarrín, miembro del Salón de la Fama de Cooperstown, recordó que conoció a Lasorda a finales de la década de los 50 en el Memorial Coliseum, donde los Dodgers jugaban temporalmente. La longevidad de ambos con el equipo solo es comparable con la de Vin Scully, el cronista del equipo en inglés que se retiró hace algunos años.

“Tom Lasorda ha sido un tesoro invaluable para los Dodgers y para el béisbol en general.  No creo que haya habido un embajador tan prominente del béisbol como Tom Lasorda”, aseguró Jarrín, quien reveló que Tommy continuamente lo invitaba a almorzar o cenar.

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“Muchas veces, cuando el equipo había perdido un juego difícil en ciudades como Pittsburgh, Cincinnati, Atlanta o Nueva York, a la 1 o 1:30 de la madrugada golpeaban a mi puerta en la habitación del hotel y era Tom Lasorda, que me sacaba de mi habitación a caminar con él porque decía que no podía dormir después de una derrota muy dolorosa, y así es como deambulábamos por las calles”, relató Jarrín.

“No creo que haya habido una persona que haya amado con tanta pasión al béisbol, a los Dodgers y a la afición, y particularmente con los prospectos latinos Lasorda fue muy especial. Dedico incontables horas fuera de su horario regular para ellos”, agregó el cronista, quien dijo que Lasorda trataba de darse a entender con su español “bronco”.

Jarrín recordó que Lasorda tuvo predilección por el béisbol invernal en la República Dominicana y Puerto Rico, y que en su juventud lanzó en Cuba: “Fue un personaje que no volverá a repetirse”.

“El amor de Lasorda para los Dodgers fue increíble, al punto de pedir que en su epitafio en el cementerio pusieran el horario de los juegos de los Dodgers de Los Ángeles para que la afición pudiera ver cuándo el equipo estaba jugando en casa”, reveló Jarrín, quien el pasado otoño narró la primera conquista de la Serie Mundial para los Dodgers desde 1988, cuando Lasorda guió al equipo a la gloria.

“Se codeaba con presidentes, con las más fulgurantes figuras de Hollywood, como también con el mesero, con el bus boy, con el lavaplatos de cualquier restaurante, de lugares que prefería enormemente, porque para comer, nadie como Tom Lasorda“, finalizó el cronista nacido en Ecuador, uno de los hispanos más distinguidos de los deportes.

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