Cómo el covid-19 arrasó con los mariachis de California

Ahora con la reapertura del estado, los artistas espera que las contrataciones aumenten

Alex Cisneros (i) y su mariachi Nuevo Guadalajara. (Suministrada)
Alex Cisneros (i) y su mariachi Nuevo Guadalajara. (Suministrada)
Foto: Alex Cisneros / Cortesía

Cientos de mariachis llegan a Boyle Heights de todo Estados Unidos y México en busca de trabajo. Se reúnen en la Plaza del Mariachi, un pequeño parque con un kiosco que es muy especial porque fue donado por el estado mexicano de Jalisco, cuna de esta música.

Los artistas esperan que con el aligeramiento de las restricciones en California, los eventos empiecen a llegar y los teléfonos empiecen a sonar para pedir sus servicios.

Pero la pandemia golpeó brutalmente a los grupos de mariachis. La mayor parte del trabajo se agotó, ya que los eventos se cancelaron durante la primavera y el verano de 2020. Algunos músicos tocaron en reuniones desafiando las órdenes de permanecer en el hogar y los protocolos de distanciamiento social establecidos en el estado.

Sin ninguna otra fuente de ingresos, los mariachis sintieron que no tenían más remedio que aceptar trabajos incluso con el riesgo de exposición al coronavirus.

Más de 50 mariachis han muerto por complicaciones del covid-19 durante el año pasado, dijo Israel Moreno, presidente de la Organización de Mariachis Independientes de California (OMICAL) en Boyle Heights. Aproximadamente el 80% de unos 270 miembros del grupo se han infectado, añadió. Los miembros de OMICAL se han unido para recolectar donaciones de comida y dinero, y el grupo ha ayudado a familias en duelo.

“Dábamos una caja de comida a los mariachis cada semana”, dijo Moreno. “Para los que fallecieron buscamos a sus familiares para avisarles o les ayudamos con donaciones para repatriar el cuerpo a su país”.

En las últimas semanas el negocio ha mejorado para los mariachis desde los peores días de la pandemia. Pero la comunidad tardará mucho en recuperarse por completo del daño físico, emocional y financiero, expresó Moreno.

‘Pensé que íbamos a estar bien’

Alex Cisneros ha trabajado como mariachi por más de 25 años y está orgulloso de decir que ha mantenido a su familia con este trabajo.

Cisneros, líder del Mariachi Nuevo Guadalajara, dijo que su grupo fue contratado para cantar en un evento en una casa en celebración del Día del Padre en junio pasado. Había una multitud de unas dos docenas de personas. En ese momento, el estado tenía prohibidas las reuniones, pero la policía no hizo cumplir la regla en las residencias.

Tres días antes del evento, los seis mariachis que planeaban asistir se hicieron la prueba del coronavirus para asegurarse de que no estaban infectados. Todos dieron negativo.

“Pensé que íbamos a estar bien”, dijo Cisneros, quien toca el violín y canta.

Cuando llegaron a la fiesta, intentaron mantener su distancia de la multitud. Pero mientras continuaban tocando, los invitados se acercaban más y más.

“Seguimos retrocediendo, pero hubo un punto en el que no pudimos movernos más”, dijo Cisneros.

Cantar y tocar instrumentos de metal como las trompetas, un elemento básico del mariachi, se considera especialmente riesgoso para la transmisión del coronavirus porque liberan partículas respiratorias a través del aire.

Mientras conducía a casa, Cisneros sintió una tos seca y le dolía la garganta. Inicialmente ignoró los síntomas, pensando que le dolía la garganta por cantar.

Se fue a la cama, pero al día siguiente tenía fiebre, diarrea y un dolor extremo en los huesos. Temblaba y vomitaba. Llamó a sus compañeros de banda y les compartió la noticia.

Con el paso de los días, su salud se deterioró. Sus dolores de cabeza empeoraron y comenzó a tener fuertes dolores en los pulmones. Cuando ya no pudo soportar el dolor, fue a un hospital cerca de su casa en Boyle Heights.

“Pero había tanta gente cuando llegué que los médicos me dijeron que todavía respiraba y que no podían llevarme”, dijo. “Mientras estaba en el hospital tuve un fuerte dolor de cabeza y dolor en mi brazo izquierdo. Pensé en ese momento que me iba a morir”.

Dio positivo por el coronavirus, pero, al no poder obtener la atención médica adecuada en el hospital, Cisneros se fue a casa. Toda su familia se infectó. Estuvieron enfermos durante unos dos meses, pero sus síntomas eran más leves que los de él.

Cisneros dijo que cuando comenzó la pandemia, un amigo que era parte de otro grupo pero que no tenía trabajo comenzó a trabajar con su banda. Unos meses después, el hombre murió de covid. Cisneros dijo que la noticia fue devastadora para él, pero agradece que el Mariachi Nuevo Guadalajara no sufriera pérdidas.

Tocando en funerales

La contratación de mariachis comenzó a aumentar el otoño pasado. Pero en lugar de celebraciones felices, la mayoría de los trabajos eran tocar en funerales. Durante un tiempo, a principios de este año, algunos grupos tocaron por lo menos en un funeral casi todos los días.

“Recientemente tocamos en un funeral en el cementerio de Rose Hills y contamos en un perímetro de unos 100 metros ocho funerales”, dijo Israel Moreno.

Francisco Hernández, violinista del Mariachi Los Potrillos y vicepresidente de OMICAL, dijo que la peor parte de tocar en los funerales es ver a un niño llorar a sus padres o abuelos.

“Realmente trato de contener mis propias lágrimas cuando los veo porque sus lágrimas son reales cuando lloran por sus seres queridos”, dijo Hernández.

Añadió que ha habido tanta demanda para tocar en los funerales, que los mariachis deseaban que hubiera más horas durante el día.

Con la reciente reapertura del estado este 15 de junio, Cisneros dijo que su mariachi está recibiendo contrataciones los fines de semana, y él está agradecido de volver a trabajar.

Pero casi un año después de contraer el covid-19, todavía sufre sus secuelas. Aunque los médicos alientan a las personas que han tenido covid a vacunarse, incluso si tienen síntomas persistentes, Cisneros lo ha pospuesto porque teme que tendrá una mala reacción.

“Todavía tengo dolor de garganta, me duelen los pulmones y creo que incluso mis riñones se dañaron…”, dijo. “Me olvido mucho de las cosas, me duele el cuerpo y me duelen mucho los huesos cuando hace frío”.

Este artículo fue escrito para el USC Center for Health Journalism en colaboración con La Opinión.