El apoyo y los servicios para las víctimas del crimen deben ser proporcionados por la comunidad, no por las agencias policíacas 

La campaña “Somos Sobrevivientes” corregirá la injusticia de ser excluidos del apoyo a las víctimas, distribuyéndolo a través de organizaciones comunitarias como L.A.U.R.A. sin necesidad de la intervención policial

El apoyo y los servicios para las víctimas del crimen deben ser proporcionados por la comunidad, no por las agencias policíacas 
Foto: FREDERIC J. BROWN / AFP / Getty Images

California pone en riesgo la seguridad de sus residentes cuando exige demasiado a su sistema de justicia penal.  A causa de esto, nadie recibe más daño y menos ayuda, que las víctimas del crimen. Debido a la enorme dependencia en la política de encarcelamiento en lugar de la prevención y la sanación, las personas pobres, de color, sean jóvenes, mayores o LGBT tienen un mayor riesgo estadístico de verse afectadas por la delincuencia o la violencia.    

Lo sé, porque después de que mi cuñada, Laura Sánchez, fue asesinada en el 2007, ayudé a fundar una organización llamada “L.A.U.R.A.” (Life After Uncivil Ruthless Acts) en su memoria. L.A.U.R.A. apoya a los sobrevivientes del crimen en el centro-sur de Los Ángeles. Una de las cosas que he aprendido de este trabajo es que los servicios para víctimas ofrecidos por el estado de California, ya que se acceden a través del sistema de justicia penal, rara vez llegan a las personas latinas que sufren daños y pérdidas. Por ello, L.A.U.R.A. participa en la campaña de Crime Survivors for Safety and Justice “Somos Sobrevivientes,” una iniciativa innovadora, que ofrece servicios a las víctimas a través de organizaciones comunitarias sin requerir que la policía o los fiscales actúen como encargados de la ayuda.

La comunidad latina es especialmente vulnerable a ser excluida de los servicios para víctimas . La interacción con la policía u otros funcionarios del sistema de justicia pueden alzar el temor de posibles acciones de inmigración, que pueden poner a las personas en riesgo. Incluso las personas latinas que son ciudadanas de EE. UU. o que tienen estatus legal, pueden ser reacias a ponerse en contacto con las fuerzas del orden, por temor a que al hacerlo generen involuntariamente consecuencias negativas para un familiar o un amigo. También, hay predisposiciones culturales que hacen que las personas latinas sean menos propensas a preguntar a los representantes de autoridad sobre cómo acceder ayuda si esta información no se ofrece fácilmente.  Por último, es posible que las organizaciones encargadas con el cumplimiento de la ley no tengan la competencia cultural, incluido hablar o tener materiales en español, para comunicar esta información de manera eficaz.

La campaña “Somos Sobrevivientes” corregirá esta injusticia, distribuyendo el apoyo a las víctimas a través de organizaciones comunitarias como L.A.U.R.A. sin necesidad intervención policial. Las organizaciones comunitarias que participan no tienen el estigma asociado con el sistema de justicia penal, son culturalmente competentes y se sienten completamente cómodas atendiendo a las personas que no pueden hablar inglés. Lo mejor de todo, estas organizaciones han pasado años desarrollando una reputación de confianza dentro de las comunidades a las que sirven.  No tengo ninguna duda, que este enfoque aumentará el tipo de acceso a los servicios y la sanación que rompe los ciclos de crimen y la violencia. Esto, a su vez, hará que todo el mundo esté más seguro.

Adela Barajas es madre, sobreviviente del crimen, y fundadora de “Life After Uncivil Ruthless Acts (L.A.U.R.A.),” una organización sin fines de lucro en Los Ángeles dedicada a mejorar la calidad de vida de los residentes del sur de Los Ángeles.