Argentina, El Mar Prometido

El país debe ser consciente de los recursos e intereses estratégicos marítimos que tiene

Argentina es país marítimo con más de seis millones quinientos mil kilómetros cuadrados de plataforma continental y agua.
Argentina es país marítimo con más de seis millones quinientos mil kilómetros cuadrados de plataforma continental y agua.
Foto: Shutterstock

Las urgencias electorales en la Argentina obligan a los políticos a mirar solo delante de sus narices para lograr efectos populistas que permitan superar el momento y obtener la adhesión en las urnas de la voluntad popular que los habilite para seguir en el poder disfrutando de sus beneficios, olvidando las responsabilidades que esas funciones implican.

Efectivamente, cuando se busca el poder por el poder mismo, olvidando el verdadero sentido y alcance de la Política con mayúsculas que es “el ejercicio de la vocación de servicio al prójimo en la construcción del bien común”, los pobres, las necesidades y el sufrimiento de las grandes mayorías se consolidan en una única respuesta llamada “asistencialismo”, que genera un círculo enfermizo sobre la fabricación de dinero falso (inflación) condenando irremediablemente a la pérdida de futuro de todo un país.  Siempre la urgencia deja de lado a lo importante.

Mientras esto sucede dejamos en manos de depredadores extranjeros la explotación de los recursos marítimos, entre otros,  embolsando estos piratas, aproximadamente 14 mil millones de dólares al año en productos del mar que debieran ser parte de las divisas genuinas de los nacionales.

La Argentina debe ser consciente de los recursos e intereses estratégicos marítimos que tiene.  Debe conocer y querer lo que tiene para saber qué es lo que puede y debe hacer.  Planificar sobre bases sólidas es el camino hacia la auténtica soberanía de una nación.  Hay que concientizar para lograr la Soberanía Alimentaria auténtica, no declamada, y resguardar la soberanía nacional.   Una clara postura diplomática y de acciones concretas que evite el avance de varias potencias que disputan el territorio azul, entre ellos Gran Bretaña, que no solo mantiene en el siglo XXI en forma ilegal el control por la fuerza (militarización nuclear) de las Islas Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur, sino que avanza de prepo sobre más de un millón ochocientos mil kilómetros cuadrados de mar que son argentinos, proyectándose hacia el control del estrecho de Magallanes y la disputa del territorio Antártico, lo que generará a corto plazo un gran conflicto geopolítico destruyendo en la práctica la doctrina MONROE (América para los americanos) lo que obligará a los Estados Unidos a tomar una postura clara sobre el particular y evitar un conflicto de impensadas consecuencias con actores extra continentales.        

Argentina es país marítimo con más de seis millones quinientos mil kilómetros cuadrados de plataforma continental y agua.  El mar del sur es petróleo y gas,  energía oceánica y marina,  pesca y acuicultura,  minerales y tierras raras,  algas y micro algas, alimentos, ciencia y conocimiento, innovación, reciclado, turismo, sumado a todo lo que concierne a la naturaleza y al clima para generar un hábitat más amigable al ser humano.  Es inversión y futuro, pero también presente.

En consecuencia es necesario llevar adelante con decisión política  las tareas de elaboración, gestión y ejecución de una política pública tendiente a la exploración y explotación de los recursos marítimos en forma efectiva y sustentable ambientalmente,  como así desarrollar los intereses estratégico vinculados, como ser:   la industria naval de recuperación de la marina mercante nacional, la  de seguridad y defensa;   la industria aeronáutica (aviones, helicópteros para diversas actividades);  la logística portuaria, industrial en general y en particular la tecnológica, inteligencia artificial, metalmecánica, metalúrgica, empresarial, comercial y urbana.  Hay que planificar, palabra ésta que como explicaba al principio, es desechada por los políticos ante las urgencias electorales.

La Pandemia que azota al mundo más la pandemia económica argentina, ofrece una gran oportunidad histórica para hacer realidad “El Mar Prometido”.  Es imprescindible asumir la decisión política de generar una política pública que se convierta en una política de Estado. Generar un ámbito fuera del gobierno que superando las urgencias electorales, trabaje en  planificar, coordinar, generar partidas presupuestarias  y ejecutar una política global marítima y fluvial para los próximos 20 años.

En el ámbito diplomático es imprescindible profundizar el espacio de diálogo con los países ribereños del Atlántico sur tanto del continente americano como del  africano y desarrollar una doctrina de cumplimiento internacional que establezca: “EL ATLANTICO SUR PARA LOS PUEBLOS DEL SUR”.  Esto permitirá que la zona de colaboración y paz ya declarada por la Asamblea de Naciones Unidas en su oportunidad, sea usufructuada en colaboración científica y de paz entre los países ribereños del sur obligando a la emigración de los países que no pertenecen a él, como es el caso del Reino Unido.  En 1986 por Resolución de Naciones Unidad 46/11 se declaró zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur (Zpcas). Otras resoluciones posteriores apuntalaron esta posición y recientemente una nueva Resolución de la ONU destaca la función de la Zpcas como foro para que aumenten la interacción, la coordinación y la cooperación entre sus Estados miembros.

El Estado Argentino deberá generar las condiciones necesarias, asumiendo en esta primera etapa el carácter de socio protagónico, emitiendo dinero para impulsar este proyecto que tiene la característica de obtener  en forma rápida resultados económicos, hasta lograr la confianza e inversión del particular tanto nacional como extranjero.  La emisión monetaria respaldada por la construcción y desarrollo no es inflacionaria;  muy por el contrario cambiar pesos por barcos, aviones, fábricas, producción, etc. generará fortaleza de la moneda y confianza, lo que permitirá desterrar la apetencia popular de la adicción al dólar y dar una respuesta clara y seria a la deuda externa y eterna del país.  

Argentina tiene nuevas oportunidades desde lo económico, industrial y laboral, entre ellas una de las más importantes es sin dudas mirar al mar y a nuestros ríos.  El Almirante Segundo  Storni lo reclamaba desde principios del siglo XX hasta su muerte.  Es el momento de asumir el rol de la historia y tomar la decisión política de llevarlo adelante, sin temores y con coraje.  Los argentinos tenemos la obligación de mirar al mar con una visión integradora de nuestra economía.  El mundo no hay dudas que nos acompañará y Estados Unidos, en particular, tiene un rol principal al que no debe renunciar y es el de mantener firme la doctrina Monroe acompañando el desarrollo de la región.  Una Argentina distinta y para todos es posible si aceptamos mirarla de una forma novedosa, modificando las creencias culturales que durante décadas afirmaron que solo el campo nos salvará.   Argentina, también es:  El mar prometido.

Carlos Lionel Traboulsi es abogado, diplomado en Relaciones Internacionales, Secretario Relaciones Internacionales PDC de Argentina;  Secretario General Partido Demócrata Cristiano CABA;  autor e impulsor del Modelo de Desarrollo Argentina Azul. carlosltraboulsi@gmail.com;  canal de YouTube Argentina Azul.