Confunden altar prehispánico con narcofosa tras descubrir 150 cráneos de individuos decapitados

El hallazgo se realizó en 2012, proveniente de una denuncia de carácter judicial, pues se pensó que era un cementerio clandestino, con restos de personas ejecutadas por el narco. A ocho años del descubrimiento se dio a conocer que era un tesoro arqueológico milenario de la cultura Maya

Se trataría de un altar indígena a la muerte, investigadores sospechan que podría haber más vestigios milenarios en el lugar
Se trataría de un altar indígena a la muerte, investigadores sospechan que podría haber más vestigios milenarios en el lugar
Foto: Carlos López / EFE

El constante hallazgo relacionado a crímenes del narcotráfico en México hizo pensar que el descubrimiento de 150 cráneos pertenecientes a individuos decapitados era un capítulo más de las llamadas narcofosas.

Sin embargo, para sorpresa de los investigadores, se trataban de restos que datan entre los años 900 y 1200, lo que podría ser un tzompantli, altar maya a la muerte, en Frontera Comalapa, en el sureño estado de Chiapas.

Javier Montes de Paz, investigador del Centro del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Chiapas, indicó que el hallazgo lo realizó en 2012 la entonces Procuraduría de Chiapas al atender una denuncia de carácter criminal relacionada con el narcotráfico.

“Se pensaba que era una narcofosa, un hallazgo impactante. Resultó ser un tesoro arqueológico milenario de la cultura maya”, expresó el antropólogo.

Tras una década de estudios, los factores que apoyan la hipótesis son la peculiar deformación de los cráneos de tipo tabular recta que datan del Posclásico Temprano (900 y 1200 d.C.), la extracción de dientes y la estructura de madera donde fueron encontrados.

“Los estudios nos llevan a suponer que es un tzompantli (altar indígena a la muerte), pues no se tiene un entierro completo, solo tenemos algunas osamentas y los cráneos”, precisó el investigador.

El experto expuso que existen precedentes de este tipo en Chiapas, en la llamada cueva de las Banquetas, explorada en la década de 1980 por el INAH, en el municipio de La Trinitaria, donde se recuperaron 124 cráneos que tampoco preservaban piezas dentales.

Uno más fue localizado en la cueva Tapesco del Diablo, descubierta en 1993 en el municipio de Ocozocoautla, donde se hallaron cinco cráneos con la particularidad de haber sido colocados sobre un tapesco (emparrillado) de madera.

El antropólogo físico del INAH enfatizó la necesidad de continuar con las investigaciones en la cueva de Comalapa, pues hay mucho trabajo por hacer y recolectar para formar la historia sobre los altares a la muerte o tzompantli.

“Nos hace falta financiamiento para continuar con los estudios que nos permitan identificar si los cráneos tenían algún parentesco, si los dientes se los quitaron en vida o muertos, porque los decapitaban, buscar dónde están las dentaduras”, comentó.

Los tzompantli son conocidos como los antiguos altares de los indígenas en los que hacían rituales para sus deidades y que para los españoles representaban una señal de peligro.

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