Científicos confirman los primeros casos de gripe aviar en la antártida occidental

La gripe aviar, virus H5N1, ha sido confirmada por primera vez en la Antártida continental, planteando preocupaciones sobre su impacto en la biodiversidad única de la región y la necesidad de medidas de bioseguridad para proteger tanto a la vida silvestre como a los investigadores

Científicos confirman los primeros casos de gripe aviar en la antártida occidental

Se informó de casos en aves como gaviotas, skúas y charranes, pero el virus también se ha encontrado en especies emblemáticas como los pingüinos y los albatros. Crédito: Pordee_Aomboon | Shutterstock

La Antártida, conocida por su aislamiento y belleza natural, enfrenta un nuevo desafío: la llegada del virus H5N1, conocido como gripe aviar, que ha sido confirmado por primera vez en el continente. Funcionarios confirmaron que el virus fue encontrado en aves carroñeras muertas, skúas, cerca de la Base Primavera, una estación de investigación científica argentina en la península Antártica.

Este hallazgo histórico despierta preocupaciones sobre el impacto potencial en la biodiversidad única de la región. La distancia y las barreras naturales que separan a la Antártida de otros continentes no han impedido que este virus altamente patógeno se establezca en la región. Según un informe del gobierno español, este descubrimiento subraya la vulnerabilidad de la Antártida a las enfermedades infecciosas, incluso en un entorno tan remoto.

Los primeros casos confirmados en el continente demuestran una propagación del virus en la región, probablemente a través de aves migratorias. Desde octubre del año pasado, se han notificado casos en islas subantárticas, y ahora la presencia del virus se ha extendido al continente.

El impacto en la vida silvestre antártica es motivo de preocupación. Inicialmente, se informó de casos en aves como gaviotas, skúas y charranes, pero el virus también se ha encontrado en especies emblemáticas como los pingüinos y los albatros, así como en mamíferos marinos como elefantes y lobos marinos. Los expertos temen que si el virus se propaga a las colonias de pingüinos, podría desencadenar uno de los mayores desastres ecológicos modernos.

Riesgo de trasnmisión de la gripe aviar

Los investigadores están intensificando los esfuerzos para comprender la dinámica de transmisión del virus en la región antártica. Antonio Alcamí, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas de España, advierte sobre el riesgo de transmisión del virus a los pingüinos, ya que las skúas, portadoras del virus, viven cerca de estas colonias.

La comunidad científica está trabajando para entender cómo el virus podría afectar a los ecosistemas antárticos y cómo pueden mitigarse sus impactos. Diana Bell, profesora emérita de biología de la conservación en la Universidad de East Anglia, señala que, dada la presencia previa del virus en las islas antárticas, era solo cuestión de tiempo antes de que llegara al continente y afectara a los pingüinos.

Además de los desafíos para la biodiversidad, la presencia del virus también plantea preocupaciones sobre la bioseguridad para los investigadores y visitantes humanos en la región. Aunque la gripe aviar rara vez infecta a los humanos, es crucial mantener medidas estrictas de bioseguridad para prevenir la exposición al virus.

Si bien algunos sitios de vida silvestre se han cerrado para limitar la propagación del virus, los expertos señalan que el brote probablemente tendrá que resolverse de forma natural. Se destaca la importancia de la vigilancia continua y la investigación para comprender y abordar los impactos de este nuevo desafío en la Antártida y su biodiversidad única.

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