La Opinión Hoy: La transformación del crimen organizado en América Latina

La estructura de las bandas y los distintos negocios en los que están involucrados son algunas de las características que hoy definen al crimen organizado en la región.

A riot policeman aims his weapon at protesters during a demonstration in Belo Horizonte, Brazil, Wednesday, June 26, 2013. Brazilian anti-government protesters in part angered by the billions spent in World Cup preparations and police clashed Wednesday near the stadium hosting a Confederations Cup football match, with tens of thousands of demonstrators trying to march on the site confronting police firing tear gas and rubber bullets. (AP Photo/Victor R. Caivano)

Actualmente, las bandas criminales de América Latina tiene impacto en otros continentes. Crédito: Victor R. Caivano | AP

América Latina está experimentando una fuerte transformación en la forma en como operan las estructuras del crimen organizado en la región, al menos así lo advierte en diversas organizaciones internacionales y expertos consultados por BBC Mundo.

La composición actual de las bandas criminales es el tipo de negocio que llevan adelante, la amplitud del territorio hasta dónde llega sus tentáculos y el anonimato de muchos de sus líderes son algunos de los factores que están detrás de esta transformación, esto aumenta la complejidad a la hora de enfrentar a estas organizaciones, según diversos analistas, mientras muchos países siguen aplicando soluciones previas a pesar de que las circunstancias ya no son las mismas. A continuación les presentamos los cuatro cambios que reflejan la evolución del crimen organizado en la región:

Fragmentación de la estructura criminal

Para los expertos consultados por BBC Mundo, una de las particularidades del crimen organizado que hoy golpea a América Latina es que se compone de una infinidad de grupos que operan en alianzas desde distintos países para lograr sus objetivos, esta fragmentación del panorama delictivo no era común hace unos diez años atrás a referirse específicamente a Colombia.

El estudio afirma que si bien el tráfico de cocaína alguna vez estuvo controlado por algunos pocos actores importantes, ahora involucra a grupos criminales de todos los tamaños, estructuras y objetivos.

Diversificación de los negocios

Lo anterior se enlaza con otra de las características que hoy define a las bandas que están detrás del crimen organizado en la región, la enorme diversidad de sus negocios ilegales, según los analistas el hecho de que exista un panorama más fragmentado también genera que el tipo de negocio al cual se dediquen sea más amplio el tráfico de personas y de armas, la prostitución, la expansión de drogas sintéticas, la falsificación de medicamentos, el sicariato y la minería ilegal, que en algunos países como Perú o Colombia, generan igual o más dinero que el narcotráfico, son solo algunos de los negocios que están incorporando de manera conjunta las diversas organizaciones criminales explican estos expertos.

Anonimatos de sus líderes

La nueva generación de narcos tiene poco o nada que ver con el estereotipo que encargó como nadie Pablo Escobar y esa es otra característica del crimen organizado actual, atrás quedaron las excentricidades propias del máximo líder del Cartel de Medellín que le gustaba presumir de su enorme fortuna, los nuevos líderes de las bandas criminales latinoamericanas parecen haber aprendido la lección y hoy prefieren mantener un bajo perfil.

El fin de las “islas de paz”

En los últimos años, diversos países latinoamericanos que solían estar relativamente libres de crimen organizado han experimentado un incremento en la inseguridad, la violencia y la ilegalidad, esto representa otro cambio en la estructura de la criminología en la región.

Ecuador es quizás el ejemplo más potente que en solo unos años ha pasado de ser un país de tránsito de drogas únicamente al centro de distribución, almacenamiento y procesamiento esto ha provocado una violencia sin precedentes, en 2023 el país batió su récord histórico de homicidios con 7,878 lo que refleja un drástico aumento si lo comparamos con las cifras del 2019 donde solo hubo 1,187, otros países como Chile, Costa Rica y Uruguay también han experimentado un aumento de la inseguridad aunque no al mismo nivel, debido a todo lo anterior los analistas advierten que muchas de las herramientas que se solían emplear para enfrentar al crimen organizado hoy deben cambiar, un desafío que poco a poco ha comenzado a encabezar la lista de prioridades de la mayoría de los países de América Latina.

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