Escándalo en Toyota: fue multada por falsificar datos

Hino Motors, filial de Toyota, admitió haber falsificado datos en pruebas de emisiones de más de 110,000 motores diésel comercializados en Estados Unidos

Toyota Gazoo Racing

Toyota Gazoo Racing. Crédito: Toyota. Crédito: Cortesía

Toyota y su filial Hino Motors enfrentan el peso de la justicia estadounidense por uno de los mayores escándalos ambientales en la industria automotriz reciente.

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Hino Motors, reconocida por la fabricación de camiones, admitió haber falsificado datos en las pruebas de emisiones de más de 110,000 motores diésel instalados en camiones pesados entre 2010 y 2022.

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Esta práctica fraudulenta permitió a la empresa obtener aprobaciones regulatorias para la venta e importación de dichos vehículos, engañando tanto a consumidores como a las autoridades de Estados Unidos.

Según el Departamento de Justicia, la multa total de $1,600 millones de dólares se divide entre sanciones penales y civiles, además de costos adicionales para mitigar el impacto ambiental causado por estas prácticas.

El Procurador General, Merrick B. Garland, dejó claro que este tipo de acciones no quedarán impunes: “Ninguna empresa está por encima de la ley. Agradezco a nuestros socios federales y estatales por su trabajo para hacer que Hino rinda cuentas por su mala conducta criminal”.

Un escándalo con consecuencias históricas

El caso de Hino Motors no solo marca un capítulo oscuro para Toyota, su compañía matriz, sino también resalta la magnitud de las consecuencias que enfrentan las empresas que violan las estrictas regulaciones ambientales de Estados Unidos.

El director ejecutivo de Hino Motors, Satoshi Ogiso, expresó su arrepentimiento y comprometió a la empresa a reformar sus prácticas: “Hemos implementado reformas en toda la empresa, incluidas mejoras significativas en nuestra cultura interna, supervisión y prácticas de cumplimiento”.

El acuerdo alcanzado con las autoridades incluye una multa penal de $521,76 millones de dólares, la segunda más alta en la historia de Estados Unidos en este tipo de casos, solo por debajo del escándalo de Volkswagen.

Adicionalmente, Hino Motors deberá pagar $525 millones de dólares en sanciones civiles, lo que la convierte en la cuarta multa más grande impuesta por la Agencia de Protección Ambiental (EPA) en su programa de fuentes móviles.

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Logo de Toyota. Crédito: Toyota.
Crédito: Cortesía

Desglose de las sanciones

Las multas y costos adicionales impuestos a Hino Motors incluyen:

  • $521,76 millones de multa penal: Esta suma busca penalizar el fraude cometido y disuadir futuras prácticas similares.
  • $525 millones en sanciones civiles: Para compensar los daños causados al medio ambiente y cubrir gastos regulatorios.
  • $155 millones para programas de mitigación ambiental: Estos fondos se destinarán a reducir el impacto de las emisiones ilegales producidas por los motores afectados.
  • $144,2 millones para un programa de retiro de motores: Con el objetivo de modificar los vehículos afectados para cumplir con las normativas actuales.
  • $123,6 millones para proyectos de mitigación en California: Este estado, conocido por sus estrictas leyes ambientales, recibirá fondos adicionales para compensar el impacto local.
  • $30,3 millones para reclamaciones bajo la Ley de Reclamaciones Falsas de California: Como parte del compromiso para resolver disputas legales en ese estado.

Antecedentes de incumplimiento en la industria

El fraude de Hino Motors no es un caso aislado. En 2015, Volkswagen protagonizó uno de los mayores escándalos en la historia automotriz al utilizar un software para manipular los resultados de pruebas de emisiones, lo que le costó más de $4,300 millones de dólares en multas y compensaciones.

Más recientemente, Stellantis y General Motors también han enfrentado sanciones por incumplir regulaciones ambientales.

Este tipo de casos evidencia una tendencia preocupante en la industria automotriz, donde algunas empresas han optado por eludir las normas en lugar de cumplirlas.

Las autoridades estadounidenses continúan reforzando su mensaje de cero tolerancia hacia estas prácticas, subrayando que las leyes ambientales existen para proteger la salud pública y combatir la contaminación.

Lecciones y futuro para Hino Motors

Hino Motors se enfrenta ahora a un largo camino para reconstruir su reputación y recuperar la confianza de los consumidores y reguladores. Las reformas internas anunciadas por la compañía son un primer paso, pero el impacto del escándalo podría tener repercusiones aún mayores en las operaciones globales de Toyota.

Por otro lado, este caso también envía una advertencia clara a toda la industria automotriz: las autoridades no dudarán en tomar medidas drásticas contra quienes violen las normativas ambientales.

La integridad y la transparencia serán esenciales para evitar sanciones y mantener la confianza del público.

Este escándalo de Hino Motors subraya la importancia de cumplir con las regulaciones ambientales y de operar con ética en una industria cada vez más vigilada. Las consecuencias de este caso podrían resonar durante años, recordando a las empresas que el engaño no es una opción viable.

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