Florinda Meza compara su cintura con la de Thalía y dice que la de ella era más pequeña
La actriz Florinda Meza presumió que en su juventud tenía "la cintura más chiquita de todo Televisa"; ella aseguró que no sigue una rutina de belleza

Florinda Meza dice que ha aprendido a disfrutar la vida. Crédito: Mezcalent
Florinda Meza recordó cuando era joven al observar una foto que le dieron para que la firmara. Sorprendida, la actriz exclamó: “¡Válgame Dios! Qué cinturita tenía Doña Florinda”, refiriéndose también al personaje del programa “El Chavo Del Ocho” que la hizo famosa.
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Eso no fue todo, pues ante los reporteros que la entrevistaban en el aeropuerto presumió que ninguna otra famosa mexicana de su época tenía sus medidas: “Es que yo era la cintura más chiquita de Televisa, más que Thalía. Nada más que como yo no me dedicaba a ser bonita, no se publicaba”. La actriz de 75 años también reveló cuáles son sus medidas actualmente: “Yo medía 53 (centímetros) de cintura. Y ahorita que soy vieja mido 60”.
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Meza aseguró no seguir una rutina de belleza, y que su figura se debe a la sana alimentación que ha tenido desde niña: “Yo nunca me he hecho un facial. Lo que tengo es buena alimentación y tomo mucha agua desde siempre. Yo crecí en provincia y con la disciplina alimenticia de antes. En provincia era muy sana; nos enseñaban a comer verduras, frutas, y las disfrutábamos. Disfrutábamos del agua. Yo puedo pasar un año sin que tome un refresco, y eso es bueno”.
Florinda descartó la idea de hacerse “arreglitos” en el rostro para verse más joven: “Hacerme cosas no. Al fin y al cabo siempre se hace uno vieja, y voy a decir mi edad siempre; los años van a seguir pasando. Lo que sí quiero es que mi cuerpo me ayude y me responda, eso sí”.
La viuda de Roberto Gómez Bolaños “Chespirito” confesó que después del fallecimiento de su esposo tuvo que aprender a volver a disfrutar la vida: “Mi rostro ya está viejo, y mi pelo y toda yo, pero sigo queriendo vivir, disfrutando de la vida ahora. Me costó trabajo aprender a vivir después de que se fue mi Robert, pero ya que aprendí, hay que apreciar la vida, que es un regalo divino”.
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