Anestesiólogos emiten nuevos lineamientos sobre la ketamina
La ketamina, que fue introducida en el mercado como anestésico, ha estado ganando popularidad recientemente como un tratamiento experimental para la depresión

El medicamento debe aplicarse exclusivamente en un entorno clínico donde haya profesionales capacitados. Crédito: chemical industry | Shutterstock
La muerte prematura del actor Matthew Perry, estrella de “Friends”, conmocionó al mundo y puso de relieve los peligros asociados con el uso sin control de ketamina, un potente anestésico.
Este suceso ha provocado que la Sociedad Estadounidense de Anestesiólogos (ASA, por sus siglas en inglés) emita nuevas directrices para prevenir el uso indebido del medicamento y aumentar la conciencia sobre sus riesgos.
La ketamina, que fue introducida en el mercado como anestésico, ha estado ganando popularidad recientemente como un tratamiento experimental para la depresión.

Algunos estudios sugieren que, en ciertos pacientes, podría aliviar rápidamente los síntomas de esta condición. Sin embargo, las autoridades médicas subrayan que la ketamina debe ser utilizada únicamente bajo supervisión médica adecuada, ya que su uso sin control puede conllevar consecuencias mortales.
El presidente de la ASA, el Dr. Donald Arnold, ha expresado su preocupación por las “declaraciones falsas o engañosas” que han circulado en los medios de comunicación después de la muerte de Perry.
La Sociedad hace un llamado a la precaución, recordando que la ketamina fue diseñada y aprobada inicialmente para su uso como anestésico en procedimientos quirúrgicos, no para el tratamiento de trastornos psiquiátricos en entornos no regulados.
Según Arnold, el aumento de clínicas no acreditadas y tratamientos en consultorios sin estándares adecuados de seguridad pone en riesgo a los pacientes que buscan ayuda sin comprender los peligros involucrados.
Efectos adversos de la ketamina
La ASA advierte que la administración inapropiada de ketamina puede provocar efectos adversos graves, tales como presión arterial alta, respiración lenta, insuficiencia respiratoria, problemas cardíacos e incluso convulsiones.
La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los Estados Unidos nunca ha aprobado la ketamina para tratamientos fuera del ámbito de la anestesia, pero el creciente uso “fuera de etiqueta” de esta droga ha alimentado la proliferación de centros no licenciados que la ofrecen para tratar la depresión y otros trastornos.
El comunicado de la ASA señala que la ketamina debe ser administrada solo como parte de un tratamiento integral bajo la supervisión de un médico autorizado, que controle al paciente con visitas periódicas en persona. Además, el medicamento debe aplicarse exclusivamente en un entorno clínico donde haya profesionales capacitados y equipos médicos adecuados para intervenir en caso de emergencia.
Entre las pautas recién emitidas por la ASA, se incluye la recomendación de que los profesionales médicos solo prescriban ketamina cuando exista una indicación médica clara y un plan de tratamiento bien definido.
También se destaca que las dosis de ketamina nunca deben superar el nivel necesario para obtener el efecto clínico deseado, y se debe evitar la sedación excesiva o la pérdida de conocimiento, salvo en circunstancias controladas y supervisadas por expertos.
En cuanto a la administración del medicamento, la ASA hace énfasis en que la ketamina debe ser administrada por goteo intravenoso o inyección, en un entorno supervisado, con personal médico capacitado presente y los equipos de rescate disponibles de inmediato. Los pacientes también deben ser educados sobre los riesgos del uso de ketamina, para que comprendan los peligros asociados con su consumo sin las debidas precauciones.
Por último, la ASA subraya que los anestesiólogos están colaborando con psiquiatras en investigaciones conjuntas y programas de formación para avanzar en el tratamiento de la salud mental mediante el uso de medicamentos como la ketamina.
Sin embargo, aclaran que cualquier persona interesada en este tipo de tratamiento debe consultar a un médico de atención primaria o a un profesional de salud mental, que será el encargado de evaluar si la ketamina es adecuada para su caso.
Sigue leyendo: