El envejecimiento cerebral se acelera drásticamente alrededor de los 44 años
Un estudio revela que el cerebro envejece aceleradamente desde los 44 años, pero los suplementos de cetonas podrían ayudar a ralentizar este proceso

Sugieren que la mejor estrategia para reducir el impacto del envejecimiento cerebral sería prevenir la resistencia a la insulina desde edades tempranas. Crédito: Shutterstock
Un reciente estudio ha revelado que el cerebro humano experimenta un envejecimiento acelerado a partir de los 44 años, con una mayor velocidad entre los 60 y 67 años.
Publicado en la revista PNAS, este hallazgo sugiere que las conexiones neuronales comienzan a deteriorarse en esta etapa de la vida, un proceso que podría estar vinculado a la resistencia a la insulina y a la disminución de la capacidad del cerebro para utilizar la glucosa como fuente de energía.
La investigación se basó en el análisis de datos de 19.300 personas, cuyas edades oscilaron entre los 18 y los 90 años. A través de técnicas avanzadas como la resonancia magnética funcional (fMRI) y los electroencefalogramas (EEG), los científicos observaron que las redes cerebrales muestran signos de fragmentación con el paso del tiempo. Esta pérdida de conectividad es una característica del envejecimiento y se ha relacionado con enfermedades neurodegenerativas.

Los resultados revelaron que el deterioro neuronal se acelera a los 44 años y alcanza su punto máximo alrededor de los 67. Curiosamente, después de los 90 años, esta velocidad se estabiliza. Esto sugiere que el envejecimiento cerebral no ocurre de manera uniforme a lo largo de la vida, sino que sigue patrones específicos, con etapas de deterioro más pronunciadas.
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la relación entre el envejecimiento cerebral y la resistencia a la insulina. En personas con niveles elevados de azúcar en sangre, los signos de envejecimiento neuronal fueron más evidentes entre los 40 y 49 años, lo que sugiere que el cerebro podría ser especialmente vulnerable a los cambios metabólicos en esta etapa.
Se descubrió que las regiones del cerebro con mayor envejecimiento dependían de una proteína transportadora de glucosa llamada GLUT4, que requiere insulina para funcionar correctamente.
Dado que la insulina juega un papel clave en el metabolismo energético del cerebro, los investigadores comenzaron a explorar si fuentes alternativas de energía podrían mitigar el deterioro neuronal. En este contexto, las cetonas emergen como una opción prometedora. Se trata de compuestos producidos por el cuerpo en ausencia de glucosa, proporcionando una fuente de energía alternativa.
Medir el impacto en la actividad neuronal
Para probar esta hipótesis, los investigadores realizaron un experimento con 101 voluntarios de entre 20 y 79 años. Luego de un ayuno nocturno, los participantes consumieron una bebida con cetonas o una bebida con glucosa. Posteriormente, se les realizaron escáneres cerebrales para evaluar el impacto en su actividad neuronal.
Los resultados fueron llamativos: en tan solo 30 minutos, la bebida cetónica logró reducir los signos de envejecimiento cerebral, mientras que la bebida de glucosa no tuvo el mismo efecto.
El impacto fue mayor en personas de 40 a 59 años, en quienes la mejora fue hasta un 80% superior en comparación con adultos jóvenes. Sin embargo, el beneficio fue menor en personas mayores de 60 años, lo que sugiere que la intervención temprana podría ser clave.

A pesar de los prometedores hallazgos, los expertos advierten que este experimento solo evaluó efectos a corto plazo. No se realizó un seguimiento prolongado para determinar si los suplementos de cetonas pueden prevenir o revertir el envejecimiento cerebral a largo plazo.
Además, se utilizaron únicamente imágenes de resonancia magnética funcional, sin pruebas cognitivas que corroboren mejoras en la memoria o en otras funciones mentales.
Los investigadores sugieren que futuras investigaciones deberían evaluar si una suplementación continua con cetonas puede tener beneficios sostenibles.
Además, subrayan que la mejor estrategia para reducir el impacto del envejecimiento cerebral sería prevenir la resistencia a la insulina desde edades tempranas, lo que podría lograrse a través de una alimentación saludable y hábitos de vida adecuados.
El metabolismo del cerebro sigue siendo un campo de estudio fascinante, y aunque el uso de cetonas parece ofrecer un camino prometedor, aún se requieren más investigaciones para confirmar su efectividad en la prevención del envejecimiento neuronal.
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