La exposición a antibióticos en recién nacidos puede afectar la respuesta inmunitaria
Un estudio sugiere que los antibióticos en neonatos debilitan la respuesta a vacunas, pero probióticos podrían revertir este efecto y fortalecer la inmunidad
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Una investigación reciente ha arrojado nueva luz sobre un factor poco explorado pero crucial que podría estar influyendo en la eficacia de las vacunas durante la infancia: la salud del microbioma intestinal.
Un equipo de científicos australianos ha demostrado que los bebés tratados con antibióticos en sus primeros días de vida presentan respuestas inmunitarias considerablemente más débiles a diversas vacunas infantiles, en comparación con aquellos que no fueron expuestos a estos medicamentos.
La razón, según los hallazgos, podría estar en la alteración de la composición microbiana del intestino, en particular la disminución de bacterias beneficiosas como Bifidobacterium.

El estudio, publicado en la revista Nature, se basó en el seguimiento de 191 bebés nacidos por parto vaginal en Australia. Los investigadores monitorearon el desarrollo de su microbiota intestinal y la eficacia de su respuesta inmunitaria desde el nacimiento hasta los 15 meses de edad.
Un alto porcentaje de los participantes (86%) recibió la vacuna contra la hepatitis B al nacer y comenzó el esquema regular de inmunizaciones a las seis semanas, como establece el calendario oficial de vacunación del país.
Los bebés fueron clasificados en tres grupos según su exposición temprana a los antibióticos: aquellos sin ningún tipo de exposición, los que estuvieron expuestos a antibióticos administrados a sus madres y aquellos que recibieron antibióticos directamente durante al menos 48 horas en el periodo neonatal.
A lo largo del estudio, se recolectaron muestras de heces y sangre en distintos momentos para analizar tanto el estado del microbioma como los niveles de anticuerpos generados por las vacunas.
Los resultados fueron concluyentes: los bebés que recibieron antibióticos de forma directa mostraron una respuesta inmunitaria más débil frente a la vacuna neumocócica conjugada 13-valente (PCV13), diseñada para proteger contra Streptococcus pneumoniae, una bacteria responsable de infecciones graves como neumonía, meningitis y septicemia.
Enseñar al sistema inmunológico
Esta vacuna funciona al enseñar al sistema inmunológico a identificar y atacar la cápsula de polisacáridos que recubre a la bacteria. Sin embargo, en los bebés expuestos a antibióticos, la producción de anticuerpos contra estos polisacáridos se redujo drásticamente.
Para entender mejor este fenómeno, los investigadores realizaron pruebas complementarias en modelos animales. Ratones libres de gérmenes que fueron expuestos a antibióticos también mostraron una respuesta inmunitaria debilitada.
Pero cuando estos ratones recibieron suplementos con Bifidobacterium —ya fuera en forma de una mezcla bacteriana o a través del probiótico infantil Infloran—, se observó una recuperación significativa en la respuesta a la vacuna.
Esto sugiere que Bifidobacterium, una de las especies bacterianas más dominantes en el intestino de los recién nacidos sanos, desempeña un papel esencial en la preparación del sistema inmunológico para responder eficazmente a las vacunas.
La alteración de esta flora intestinal por el uso de antibióticos podría estar comprometiendo la protección inmunológica en etapas tempranas de la vida.
La investigación plantea la posibilidad de que restaurar el equilibrio del microbioma intestinal en los bebés tratados con antibióticos mediante el uso de probióticos específicos antes de la administración de vacunas.
Aunque se necesitan más estudios clínicos para establecer protocolos seguros y efectivos, los autores del estudio consideran que esta podría ser una vía prometedora para fortalecer la respuesta inmunitaria y mejorar la protección infantil frente a enfermedades prevenibles.
Estos hallazgos reafirman la importancia de considerar la salud intestinal como un factor determinante en la eficacia de los programas de inmunización. A medida que la ciencia sigue desentrañando la compleja relación entre microbiota y sistema inmune, se abren nuevas posibilidades para optimizar las estrategias de vacunación, especialmente en poblaciones vulnerables.
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