Cómo saber si tienes retracción de tus encías
La retracción de encías no siempre indica enfermedad; causas como el cepillado agresivo y ortodoncia también influyen. Un diagnóstico preciso es clave
Señales como el sangrado al cepillarse, el mal aliento persistente, el movimiento de los dientes o su desplazamiento deben ser atendidas por un especialista. Crédito: Marina Demeshko | Shutterstock
Cada vez más personas acuden al dentista preocupadas por la retracción de sus encías. El primer pensamiento suele ser, “¿Tengo enfermedad periodontal?”. Aunque esta suposición puede ser acertada, la realidad es más compleja.
La recesión gingival no es exclusivamente un indicio de periodontitis; puede tener diversas causas, y muchas veces se manifiesta sin síntomas evidentes hasta que aparece sensibilidad al frío, al calor o al azúcar, o se notan cambios estéticos en la sonrisa, como espacios entre los dientes o superficies dentales más expuestas.
Ante estas molestias, una solución común es la colocación de empastes de resina en la zona afectada. Aunque esto puede ofrecer un alivio temporal, los expertos advierten que este método no siempre es el más adecuado. A largo plazo, podría incluso agravar el problema y acelerar la pérdida de encía.

La enfermedad periodontal, también conocida como periodontitis, es una condición seria que no debe tomarse a la ligera. Señales como el sangrado al cepillarse, el mal aliento persistente, el movimiento de los dientes o su desplazamiento deben ser atendidas por un especialista. Sin embargo, no todos los casos de encías retraídas tienen su origen en esta patología.
Una de las causas más frecuentes de recesión gingival es irónicamente, el exceso de higiene. El cepillado agresivo, especialmente con cepillos de cerdas duras, puede desgastar el tejido gingival con el tiempo. Aunque se utilicen cepillos eléctricos, si se aplica demasiada presión, el daño es igual.
Algunos modelos actuales alertan con luces cuando se excede la fuerza recomendada, pero la mayoría de los usuarios continúa enfocándose más en el tiempo que en la técnica del cepillado.
Por eso, la educación sobre el cepillado correcto es esencial. No existe un único método ideal para todos. Cada persona necesita una técnica adaptada a la forma de sus dientes y encías, que permita eliminar la placa de forma eficiente, pero sin agredir el tejido. Un cepillo manual puede ser igual de efectivo que uno eléctrico si se emplea correctamente.
Alineadores trasparentes
Otro factor que ha cobrado relevancia en los últimos años es el uso de alineadores transparentes para la corrección dental. Aunque efectivos, a menudo se combinan con retenedores fijos que, con el tiempo, pueden alterar la posición de las raíces dentales. Esto puede llevar a que las encías pierdan contacto con el diente, acentuando la recesión.
Afortunadamente, existen soluciones médicas para revertir o controlar estos efectos. Uno de los procedimientos más comunes es el injerto gingival libre, que consiste en trasplantar tejido del paladar a la zona afectada. Esto crea una banda de encía más fuerte y resistente, mejorando la comodidad al cepillar. Aunque puede no ser estéticamente perfecto, cumple una función protectora.
Cuando el objetivo es mejorar la apariencia, se puede optar por técnicas más sofisticadas de cirugía plástica periodontal. Estas consisten en levantar el tejido existente, insertar un injerto debajo y suturarlo, permitiendo que las encías recuperen volumen y forma. Este tipo de intervención, mínimamente invasiva y realizada con anestesia local, requiere pocos días de recuperación y tiene tasas de éxito superiores al 90%.

Para los pacientes que sienten ansiedad ante los tratamientos, se puede recurrir a la sedación consciente, una opción segura que permite relajarse sin perder la conciencia, facilitando la experiencia en el sillón dental.
Cuidar nuestras encías no solo es cuestión de estética, es una inversión en salud integral. Una sonrisa sana comienza por entender sus verdaderas necesidades.
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