Tesla construirá la mayor batería de China por $557 millones
Tesla amplía su negocio más allá del automóvil: China pagará $557 millones para levantar la batería más grande del país, con más de 1 GWh de capacidad

Presentación de Tesla. Crédito: Tesla. Crédito: Cortesía
A medida que las energías renovables ganan protagonismo en los sistemas eléctricos globales, surge un nuevo desafío: ¿Cómo almacenar todo ese volumen de energía? China, que ya enfrenta desequilibrios en su red, decidió que su respuesta debía ser a gran escala. Y para ello ha elegido a Tesla.
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En un acuerdo de 4,000 millones de yuanes, aproximadamente $557 millones de dólares, Tesla será el encargado de construir una planta de almacenamiento masivo en China. El objetivo: superar el récord nacional actual para convertirse en la instalación con mayor capacidad del país.
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El proyecto se asentará en Shanghái y estará basado en unidades Megapack, la solución de baterías escalables de Tesla. Esta instalación superará la capacidad del anterior récord, que se encuentra en torno a 1 GWh.
Lo que la nueva planta propone es disponer de 3.9 MWh instalados, con capacidad de entregar hasta 1 MW durante cuatro horas seguidas, suministrando energía cuando la demanda así lo exija.
China refuerza su red frente a renovables
El contexto es claro: China ha elevado su proporción de energías renovables del 34% al 39% en tan solo un año. Ese crecimiento, si bien necesario para reducir emisiones, impone una nueva exigencia: almacenar los excedentes.
Este sistema permitirá prevenir apagones como el acontecido recientemente en España y Portugal, equilibrando generación y demanda de forma inteligente.
Una batería de este tamaño permitirá captar energía en los momentos de excedente (por ejemplo, horas de sol o viento intenso) y liberar esa energía durante picos de consumo. Es un verdadero respaldo que puede sostener la red eléctrica local durante periodos críticos.
Tesla diversifica su estrategia global
Para Tesla, este contrato es estratégico. No solo reafirma su dominio técnico en almacenamiento energético, sino que otorga estabilidad en un mercado donde las ventas de vehículos eléctricos caen debido, entre otros factores, a la tensión política de su líder, Elon Musk. La producción de Megapack para Shanghái ya comenzó, con más de 100 unidades fabricadas desde febrero.
Este nuevo encargo llega en un momento clave: CATL y BYD controlan alrededor del 54% del mercado mundial de baterías. La incursión de Tesla representa una competencia directa a estos gigantes, expresando el interés de la firma estadounidense en consolidarse fuera del segmento automotriz.

Una planta con impacto financiero y técnico
Ubicada en Shanghái, la instalación empleará unidades Megapack de 3.9 MWh —equivalentes energéticamente a más de cuatro GWh de uso real en operativa— con capacidad de generar 1 MW continuo por cuatro horas.
La cifra total de $557 millones de dólares también cubrirá infraestructura, controles, integración y conexión a la red nacional.
Tesla, que ya cuenta con otra planta productiva de Megapack en el país, acumula experiencia local que facilitará este despliegue. La demanda por soluciones de almacenamiento crece en Asia y en todo el mundo, y la marca ya ha demostrado su capacidad para fabricar a gran escala y con calidad.
Implicaciones para un mercado transformado
Este encargo se interpreta también como una señal de confianza del gobierno chino hacia empresas extranjeras, en un área tecnológica estratégica. Y, por otro lado, afianza la proyección de Tesla como actor integral en la transición energética, no solo con vehículos sino con sistemas de almacenamiento de alto nivel.
El acuerdo llega en un momento de reformas regulatorias en EUA que afectan la producción de vehículos eléctricos, por lo que Tesla busca diversificar riesgos y proyecciones, abriéndose nuevos caminos de negocio y reforzando su presencia internacional.
Este proyecto aspira a elevar a Tesla a una posición de liderazgo en el sector energético, complementando su oferta automotriz e industrial. Los $557 millones de dólares invertidos, junto a los más de 100 Megapacks ya fabricados, hablan de una estrategia que busca expansión global y relevancia industrial.
Además, supone un precedente: si Tesla puede competir con gigantes como CATL y BYD en el segmento de baterías estacionarias, su ventaja tecnológica y logística puede transformarla en un actor clave en la infraestructura eléctrica del futuro.
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