Ford prepara un eléctrico barato para cambiar el mercado
La marca planea competir con los fabricantes chinos y recuperar terreno frente a Tesla con una estrategia basada en producción masiva y precios accesibles

Volante de la Ford Expedition. Crédito: Ford. Crédito: Cortesía
La industria automotriz global está viviendo uno de sus momentos más críticos en décadas.
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La transición hacia los vehículos eléctricos (EV) avanza con más lentitud de lo esperado, mientras los fabricantes tradicionales intentan adaptarse a un escenario en el que Tesla y las marcas chinas dominan las ventas y la conversación.
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Por ello, Ford ha decidido dar un golpe sobre la mesa. La compañía estadounidense anunció que trabaja en un vehículo eléctrico económico, diseñado para democratizar esta tecnología y competir directamente con los fabricantes de bajo costo provenientes de China, que han ganado terreno en Europa y comienzan a amenazar el mercado estadounidense.
El antecedente histórico de Ford
Para Ford, no se trata solo de un nuevo modelo, sino de un cambio estratégico. La empresa busca emular el espíritu del histórico Model T, el automóvil que hace más de un siglo convirtió la movilidad individual en un fenómeno masivo gracias a su bajo costo y producción en serie.
En palabras de los directivos de la marca, el objetivo es “ofrecer un vehículo eléctrico económico y revolucionario”, que pueda producirse en grandes volúmenes sin comprometer la calidad ni la autonomía.
Aunque no se han mostrado prototipos ni diseños definitivos, la compañía ya trabaja en una plataforma eléctrica flexible, que será la base para distintos modelos compactos y crossovers.
Esta estrategia busca resolver uno de los principales problemas de los EV actuales: el alto costo de fabricación, que ha mantenido los precios finales por encima de los vehículos de combustión. Mientras un sedán convencional puede costar alrededor de $28,000 dólares, un eléctrico de características similares puede duplicar esa cifra.

Un desafío directo a China y a Tesla
La presión para Ford viene de dos frentes. Por un lado, el liderazgo de Tesla en Estados Unidos sigue firme, con modelos como el Model 3 y el Model Y dominando las ventas de eléctricos.
Por otro lado, los fabricantes chinos como BYD, SAIC y Xiaomi avanzan agresivamente en tecnología y precio, con propuestas que incluyen autonomías superiores a 300 millas y precios desde $22,000 dólares, cifras difíciles de igualar para las marcas occidentales.
La propia Ford reconoce que “quitarle el trono a las marcas chinas será una tarea compleja”, pero considera que la clave estará en escalar la producción y reducir costos. Con su futura plataforma, la compañía planea fabricar vehículos compactos, eficientes y accesibles, capaces de atraer tanto a compradores particulares como a flotas comerciales y de transporte autónomo, un sector en crecimiento.
La visión de un eléctrico realmente masivo
Aunque todavía no hay confirmación oficial del diseño final, la estrategia apunta hacia un vehículo urbano o crossover compacto, con características suficientes para el día a día:
- Autonomía intermedia, probablemente entre 220 y 280 millas por carga.
- Velocidades de recarga competitivas, buscando menos de 30 minutos para el 80 %.
- Equipamiento básico, pero con conectividad y seguridad modernas.
Analistas del sector estiman que un modelo así podría venderse en un rango de $25,000 a $30,000 dólares, acercando los eléctricos al público masivo en Estados Unidos. De lograrlo, Ford podría replicar la estrategia que Chevrolet intentó con el Bolt, modelo que buscaba ser el eléctrico más barato del mercado norteamericano.

Más que un auto: una estrategia global
La ambición de Ford va más allá de lanzar un solo vehículo. La marca ve en esta nueva plataforma una oportunidad para competir internacionalmente, incluyendo mercados donde los fabricantes chinos ya dominan.
En Europa, marcas como BYD y MG han ganado protagonismo con modelos asequibles y buenas autonomías, mientras que Estados Unidos sigue siendo un mercado donde los consumidores esperan calidad, potencia y autonomía, pero con precios más accesibles.
El plan de Ford contempla, además, el uso de estos modelos en movilidad compartida y servicios autónomos, un segmento que podría generar ingresos adicionales a través de contratos corporativos y gubernamentales.
El reto de transformar la industria
Ford no es ajena a los desafíos. La producción de baterías sigue siendo el mayor obstáculo económico y logístico para cualquier fabricante que busque precios bajos.
La compañía está invirtiendo en nuevas tecnologías de ensamblaje y materiales, que podrían reducir significativamente el costo por kilovatio-hora, y evalúa alianzas estratégicas para asegurar la cadena de suministro de litio y otros minerales críticos.
Si la estrategia funciona, el impacto podría sentirse en todo el mercado. Un eléctrico económico de producción masiva podría acelerar la adopción de esta tecnología, presionar a los competidores y, sobre todo, cambiar la percepción del consumidor sobre el acceso a la movilidad eléctrica.
Un anuncio esperado
La expectativa crecerá hasta el 11 de agosto, fecha en la que Ford prometió una “importante noticia” sobre su nueva plataforma eléctrica durante la presentación de resultados financieros. Se espera que la compañía revele los primeros detalles de su estrategia de producción masiva y posiblemente un concepto inicial del vehículo que marcará este nuevo capítulo en su historia.
Para Ford, el desafío es tan grande como emocionante: crear un eléctrico económico que no solo venda en casa, sino que compita globalmente.
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