‘Nuestras vidas no les importan’, dicen familiares de víctimas a manos de la policía
Baja la criminalidad en Los Ángeles, pero aumentan las balaceras que involucran agentes del orden
Foto de archivo de un grupo antidisturbio del LAPD. Crédito: Ringo H.W. Chiu | AP
Los elogios al trabajo de Jim McDonnell, jefe del Departamento de Policía se han convertido en fuertes críticas y censura por parte de ciudadanos, activistas, abogados y familias cuyos seres queridos han sido heridos o han muerto a manos de las balas disparadas por sus oficiales y sugieren el uso de métodos menos letales.
“A ellos no les importan nuestras vidas”, dijo Zoila Martínez, expareja de Omar González, un padre de dos hijos que fue balaceado dos veces en la espalda.
En julio de 2016, González era perseguido por la policía. Supuestamente tenía un arma, según el testimonio de un policía, quien después se retractó diciendo que no había visto eso.
Doce días después, el mismo policía, Edén Medina, disparó y mató a Jesse Romero, un niño de 14 años. Supuestamente, el niño disparó primero a los agentes.
“Omar era un buen padre”, recordó Zoila. “La policía tiene que usar métodos menos brutales. Aunque mis hijos ya están grandes me duele verlos llorar porque no tienen un papa con quien platicar”. Omar González Jr., tiene 26 años y su hermano Miguel, 22.
Para ella, la solución al uso de fuerza letal por parte de la policía debería ser “que primero, no traten de matar a la gente de inmediato, sino, tal vez, si van a disparar que lo hagan a una pierna o en un brazo”.
Zoila Martínez y sus hijos perdieron una demanda contra la policía. Un jurado rechazo el reclamo de muerte errónea y la fiscalía del condado de Los Ángeles declinó presentar cargos en contra de Edén Medina.
“Todos ellos son corruptos. Si uno hiere a un policía, va a la cárcel muy pronto, pero si ellos matan a nuestros seres queridos, siguen en su trabajo asesinando a las personas”.
Aumentan los tiroteos de la policía
Las tendencias clave de delincuencia en Los Ángeles han ido a la baja y, si bien se han cometido más de 15,000 delitos violentos, en los primeros ocho meses de 2025, esa cantidad representa una disminución del 17% con respecto al mismo periodo de 2024. Esto, según el reporte del jefe del LAPD, Jim McDonnell.
El número de homicidios han alcanzado un mínimo de 116 homicidios hasta el 28 de junio, comparado con 152 a mediados de 2024. Algo que no se había visto en seis décadas.
Sin embargo, algo que tampoco se había visto es el involucramiento de más policías en mayor número de tiroteos en contra de civiles.
Los agentes del LAPD han estado disparando sus armas con mayor frecuencia: En los primeros ocho meses de este año se han involucrado en más de 30 tiroteos.
“No se cansan de matarnos”
De hecho, el 14 de julio, luego de un reporte al 911 de un hombre posiblemente armado con un rifle AK y cerca de una escuela, la respuesta de oficiales del LAPD de la División Hollenbeck fue descargar sus armas en contra de Jeremy Flores, quien estaba sentado al volante de una camioneta, entre las calles Ocho y Spence, en Boyle Heights.
En realidad, Jeremy tenía un rifle de aire comprimido, que es una réplica de un arma de fuego real que dispara pequeños proyectiles de plástico no letales llamados BB, diseñados para juegos recreativos, deportes y entrenamiento.
“La brutalidad policial en nuestra comunidad siempre ha existido”, dijo Gabriel Quiroz, codirector del Comité de Responsabilidad Policial de Centro CSO de Boyle Heights. “Ellos no se cansan de matar a nuestros niños y personas porque vivimos en barrios vulnerables y no hay responsabilidad para que paguen por sus crímenes”.
Quiroz expresó que la comunidad necesita tener más influencia en la distribución del presupuesto para la seguridad de Los Ángeles, “porque la ciudad otorga demasiado dinero a la policía y no han resultados visibles para nuestra seguridad y la justicia a las familias de quienes matan a balazos”.
Los recuerdos del caso Rampart
Salvador Sanabria, director ejecutivo de El Rescate, mencionó que el aumento de balaceras a manos de los policías se puede abordar como “la normalización de la violencia policial y el uso excesivo de armas letales”.
“Nos estamos acostumbrado a eso, pero debe haber una alternativa al uso de las armas de fuego”, declaró Sanabria. “Se ha hablado y hablado demasiado sobre la importancia de tener armas no letales y todavía seguimos con esa conversación, mientras siguen ocurriendo esos incidentes”.
El líder social y activista recordó que, durante el escándalo Rampart (en los 90 y principios del 2000), vino un decreto federal de consentimiento entre el LAPD y las autoridades federales para poner fin a todo ese tipo de situaciones de violencia y actos de corrupción.
En efecto, el Caso Rampart fue un escándalo masivo de corrupción policial que afectó al LAPD (Departamento de Policía de Los Ángeles) a finales de la década de 1990, centrado en la unidad antipandillas CRASH de la División Rampart. El escándalo se desató por las acusaciones del oficial Rafael Pérez de que miembros de CRASH estaban involucrados en actividades delictivas como fabricación de pruebas, brutalidad policial, robos y tráfico de drogas.
“Ellos [los policías] están dispuestos a utilizar armas y preguntar después”, afirmó. “Se habla mucho de la perspectiva de la comunidad que está viendo a la policía como una fuerza represora, no como una fuerza colectiva que viene a ayudar, y hasta que se rompa con cultura, seguirán ocurriendo eventos como los más reciente tiroteos y muerte de personas”.
Sin embargo, Sanabria también añadió que habría que buscar la forma de retirar millones de armas que se encuentran en las manos equivocadas.
Tiroteos del LAPD: “Una práctica habitual”
Para Hamid Kahn, director ejecutivo de la organización Stop LAPD Spying Coalition (Alto al Espionaje del LAPD), el aumento de tiroteos donde se involucran elementos del LAPD y donde usan la fuerza letal “forma parte de sus prácticas habituales”.
“Cuando hablamos de un aumento de tiroteos, creo que deberíamos verlo como tiroteos rutinarios”, dijo el activista. “Y, a veces, dentro de esa rutina, pueden ser menos, a veces más. Pero el problema es que el uso de fuerza letal es una práctica muy clara y común [en el LAPD”.
Kahn explicó el aumento en el uso de las armas por parte de los agentes del LAPD “obviamente no es nada nuevo”.
Dijo que, en ese contexto, la pregunta obvia “es realmente la propaganda en torno a los programas y reformas para la desescalada, donde se realizaron capacitaciones”.
Kahn recordó que en 2018 la desaceleración de incidentes fue un gran acontecimiento.
“Hubo documentos, cambios de políticas y capacitaciones, lo que significó más dinero para la policía. Así que, por un lado, la respuesta ha sido muy vacía. Esa es siempre la naturaleza de la reforma: se manifiesta de diferentes maneras, pero se trata simplemente de consolidar aún más la fuerza policial.
Otros aspecto importante -señaló- es la cuestión de la inmunidad calificada, que ha existido durante años.
“Ahora sabemos que los agentes, al estar constantemente en peligro, deben tener inmunidad por sus acciones”, expuso Kahn. “Pero al observar los tiroteos y los asesinatos, como se denomina al uso categórico de la fuerza. Es interesante que el Departamento de Policía de Los Ángeles haya publicado en su informe 2024 sobre el uso categórico [fuerza letal] y no categórico de la fuerza [fuerza menos letal”.
El activista se refería a que, en la mayoría de las veces, las personas a las que disparan simplemente estaban sosteniendo tenedores de plástico, cadenas de candado de bicicleta, portando objetos que parecen armas o haciendo algo para hacerse daño, como Linda Becerra Moran, la mujer trans latina que llamó al Departamento de Policía de Los Ángeles al 911, porque dijeron que estaban siendo víctimas de trata y que tenía un cuchillo.
“En lugar de calmar la situación, las autoridades llevaron sus armas, le dispararon y la mataron…Así están las cosas”, subraya.