Propósito tras la rejas
115 reclusos completaron el programa de Asistentes de Salud Mental 2025 en el Centro Correccional Twin Towers
Algunos de los 13 internos graduados del programa de Asistentes de Salud Mental en Twin Towers. Crédito: Fotos: Jorge Luis Macías | Impremedia
Con rostros alegres y llenos de satisfacción, 13 Asistentes de Salud Mental (MHA) y 115 reos del Centro Correcional Twin Towers se graduaron del exitoso programa Five Step Down Mental Health Assistant que comenzó en 2016 como es fruto de la colaboración entre el personal penitenciario, los agentes del alguacil del condado de Los Ángeles y los reclusos, tiene como objetivo brindar atención a las personas encarceladas con enfermedades mentales graves.
“Yo entré al colegio en clases de sociología, pero, después que las cancelaron, quería estudiar algo positivo y ahora he podido ayudar a otras personas que batallan con sus enfermedades”, dijo Bernardo Martínez, un recluso graduado como Asistente de Salud Mental (MHA).
“Entre a los 21 años. Estoy en espera del juicio”, dijo. “A lo mejor me dan sentencia de por vida”.
Más allá de su vida privada, al joven latino de 28 años le importa ayudar sus semejantes.
“Un paciente mío tenía esquizofrenia. El muchacho era muy respetuoso. No paraba de hablar solo. Decía que oía voces. Le ayudé, y aunque aún batalla con su enfermedad, al Ser liberado le dijo a un compañero que había dejado un mensaje para mí: “Que Dios te bendiga”.
Ese mensaje es la motivación que tiene Bernardo para corregir su camino detrás de las rejas.
Tiene planes de seguir en el colegio y obtener un título en sociología “para ayudar a quien busque ayuda”.
Una vestimenta distinta
De acuerdo con el Christian Science Monitor, el Centro Correccional Twin Towers, ubicado en el centro de Los Ángeles, es el centro de salud mental más grande de Estados Unidos y alberga una alta concentración de reclusos con enfermedades mentales graves, como esquizofrenia, trastorno bipolar y trastornos por consumo de sustancias.
El Departamento del Sheriff del Condado de Los Ángeles informó que la población con problemas de salud mental asciende a 5,861 personas, lo que representa el 46% de los reclusos.
El programa de Asistentes de Salud Mental se centra en la psicoeducación, el desarrollo de habilidades para la vida y la preparación para la reinserción social. Abarca cuatro pisos de Twin Towers y 19 módulos.
“D.H.” describió el proceso para convertirse en asistente de salud mental, incluyendo la rigurosa formación y el servicio que se requieren para obtener dicha certificación.
Durante la capacitación, los asistentes de salud mental (MHA) visten el atuendo de maestros de ceremonias, como señal de dedicación y éxito en el programa EBI (Encarcelamiento basado en la educación).
“La graduación es un punto de inflexión”, dijo D.H. Al completar su servicio, los reos adoptan la vestimenta de pantalones azules y blancos, un uniforme elegido para distinguirlos de los guardianes y maestros de ceremonias y para destacarse como líderes en compasión y sanación.
“El uniforme es más que ropa”, dijo. “Simboliza disciplina, servicio y transformación”.
El recluso líder reconoció que la verdadera medida de distinción no reside en lo que se viste, sino en el crecimiento, la empatía y la responsabilidad que definen sus caminos.
Con ese espíritu en mente, compartió que, a pesar de dar lo mejor de sí mismos no son perfectos, ya que provienen de diversos orígenes, de circunstancias difíciles marcadas por la cultura, la escasez de recursos y el acceso limitado a la educación.
“Con demasiada frecuencia, personas como nosotros son descritas como indeseables o insignificantes”, expuso D.H. “Pero aquí, en el programa Five Step Down Mental Health Assistant (Cinco Etapas), mostramos otra verdad: con tratamiento, estructura y oportunidades, la verdadera transformación es posible”.
Para convertirse en un asistente de salud mental, los reclusos inscritos en el programa siguen un currículo estricto. Estudian el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) para aprender más sobre las enfermedades mentales que enfrentan a diario.
Además, leen obras de liderazgo como “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva” y los escritos de Dale Carnegie, cuyas lecciones sobre comunicación e influencia siguen siendo atemporales; aprenden de la desestigmatización de la enfermedad mental, cuyos autores visitan el programa y les permitirán publicar parte de su trabajo en un próximo libro.
A los pacientes les enseñan competencias básicas, hábitos de vida saludables y reinserción social.
“Para mí, servir como asistente de salud mental ha sido un catalizador para mi crecimiento personal y madurez”, declaró D.H. “Junto a los pacientes, adoptamos disciplina, paciencia y responsabilidad, así como la empatía. Aprendí a priorizar las necesidades de los demás; a anteponer las necesidades de los demás a las mías y a resolver conflictos de forma constructiva en entornos de alta seguridad”.
De esa manera, las personas tienen la oportunidad de construir estabilidad y el modo de supervivencia se convierte en la norma.

“Aquí [en Twin Towers] creamos una atmósfera de confianza y progreso que muchos consideran imposible”, enfatizo D.H. “Algunos creen que quienes tienen antecedentes violentos o enfermedades mentales simplemente deberían ser encerrados. Nuestro trabajo demuestra que hay una mejor manera. El cambio no siempre lleva décadas”.
Añadió que ese trabajo requiere un entorno de apoyo, oportunidades para crecer y relaciones basadas en la confianza.
“Con esa oportunidad, las personas se reconectan con su lado compasivo y con el deseo de servir”, indicó.
“No quiero ese título”
Después de resaltar el compromiso y la perseverancia de los reclusos para alcanzar la graduación y lo que sucede al interior de Twin Towers, el alguacil del condado, Robert Luna reconoció que los 115 graduados y 13 Asistentes de Salud Mental es un número récord.
Luna especuló que, muchos de los internos probablemente hayan recibido el primer certificado de su vida.
Y, si bien valoró que el programa abre el camino para considerar una alternativa diferente a la forma en que se cuida a la población carcelaria que padece enfermedades mentales, expresó que el objetivo es transformar la vida de los hombres para que se reintegren de forma productiva a la sociedad cuando alcancen la libertad.
Sin embargo, lamentó que la población de personas bajo custodia del LASD en sus ochos instalaciones carcelarias y que padecen enfermedades mentales ha aumentado 49%.
“Eso no es aceptable”, dijo Luna, “Nos convierte en la institución de salud mental más grande de Estados Unidos y no quiero ese título”, subrayó. “El programa nos acerca un paso en la dirección correcta para ofrecer un entorno más terapéutico y que realmente sirva como modelo de rehabilitación”.
“La calidad de las cárceles”
Nathan Hochman, fiscal de distrito del condado de Los Ángeles, quien estuvo presente en la graduación de los reos de Twin Towers se mostró sorprendido del éxito del programa de atención mental de los mismos reclusos a sus pares.
“A menudo la gente piensa que la fiscalía solo está interesada en encarcelar a la gente y tirar la llave. Eso es completamente falso”, declaró ante los reclusos. “Lo que nos interesa es la seguridad pública y la justicia, y parte de lograr la seguridad pública y la justicia es asegurarnos de tener un sistema penitenciario que funcione correctamente”.

Hace un par de meses, Hochman tuvo la oportunidad de recorrer la Cárcel Central de Hombres y después Twin Towers.“Alguien me dijo una vez, que la forma de medir una civilización, la calidad de una civilización no es a través de la calidad de sus museos, sino de la calidad de sus cárceles”, manifestó. “Comencé en la cárcel central de hombres, y debo decirles que no sentí mucha calidad. Me sentí deprimido. Me sentí decepcionado de que nuestro sistema penitenciario pudiera llegar al punto en el que se encuentra la Cárcel Central de Hombres…Estaba en un estado lamentable”.
Sin embargo, alguien le habló a Hochman del programa de las cinco etapas en Twin Towers, donde conoció a un reo: “C.A”., quien le describió lo que hacían con las personas que sufren de trastornos y enfermedades mentales.
“Dije, eso es imposible. No hay forma de que el Departamento del Sheriff, la Junta de Supervisores y las personas que están aquí quieran crear un programa que funcione tan bien en una instalación como esta”, relató el fiscal de distrito. “Y, C.A. me dijo: “Siéntate. ¿Tienes un minuto?”. Le dije: “Sí, tengo un minuto”.
“C.A.” describió el programa, el papel que desempeñan los asistentes de salud mental, que son pieza elemental en la idea de disciplina, servicio, transformación.
“Eso no es algo que uno espere de las personas que crean una instalación penitenciaria”, adujo Hochman.
Disciplina, servicio, transformación son, en efecto, los principios de este programa, el cual se le mostró en acción.
“Pude ver a C.A. y a otros interactuar con las personas en este programa. Y fue realmente mágico. No pensé que pudiera suceder en una cárcel”, dijo el fiscal.