¡CONTUNDENTE! Dejar de tomar fármacos antiobesidad provoca efecto rebote en menos de dos años, según 37 estudios
Advierten que la obesidad es una enfermedad crónica y los tratamientos, por lo tanto, deben ser considerados como una intervención a largo plazo
Decepción por recuperar el peso perdido. Crédito: Lee Charlie | Shutterstock
Un nuevo metaanálisis de 37 estudios, publicado en The BMJ, revela que tras interrumpir el uso de fármacos antiobesidad, los pacientes tienden a recuperar el peso perdido en menos de dos años. De un seguimiento promedio de tres años, se determinó que los individuos recuperan aproximadamente 0,4 kilos al mes, culminando en que gran parte regresó a su peso inicial en 1,7 años.
Los investigadores concluyen que todos los marcadores de riesgo cardiometabólico mejorados durante la pérdida de peso, como colesterol y diabetes, regresan a niveles preocupantes en un tiempo promedio de 1,4 años después de dejar los medicamentos.
Esto resalta la necesidad de un enfoque a largo plazo en el tratamiento de la obesidad.
Terapia continua
Académicos como John Wilding, catedrático de Medicina Cardiovascular y Metabólica de la Universidad de Liverpool, advierten que la obesidad es una enfermedad crónica y que los tratamientos antiobesidad deben ser considerados como una intervención a largo plazo, pues los pacientes suele recaer cuando se suspende el tratamiento, recoge EFE Salud.
“No esperamos que las intervenciones para otras enfermedades crónicas como la diabetes o la hipertensión sigan funcionando cuando se interrumpe el tratamiento y no existe ninguna razón científica para esperar que la obesidad sea diferente. Por lo tanto, deberíamos considerar estos tratamientos como terapias a largo plazo y no como una solución rápida”, observa Wilding.
La falta de soporte nutricional y conductual tras la suspensión de estos fármacos podría llevar a efectos adversos, incluyendo pérdida muscular.
Recordemos que el desarrollo de medicamentos para el control del peso, como los agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1), como Ozempic, Wegovy o Mounjaro, ha transformado, para bien, el tratamiento de la obesidad. Al punto de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) los reconoce ya como esenciales para la humanidad y considera que deben ser universalmente accesibles. Sin embargo, deben considerarse estas limitaciones.
Comparativa con métodos alternativos
Estudios previos, como el metaanálisis de 11 ensayos aleatorios en BMC Medicine, también sugieren la tendencia generalizada al efecto rebote tras la eliminación de estos fármacos, destacando que la recuperación de peso puede variar según el tipo de tratamiento recibido y los cambios en el estilo de vida.
La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) ha aprobado varios medicamentos para controlar la obesidad, pero la combinación de terapia farmacológica con cambios en la dieta y el ejercicio es crucial para mantener la pérdida de peso a largo plazo.
Apoyo psicológico
El apoyo psicológico juega un rol crucial en el mantenimiento de la pérdida de peso después de discontinuar medicamentos, ya que ayuda a contrarrestar el rebote hormonal y los patrones emocionales que llevan al regain, con estudios mostrando hasta un 65% de riesgo de recuperación si falta este soporte. La psicoterapia de apoyo, como la psicodinámica o cognitivo-conductual, combinada con dieta, logra reducciones sostenidas de peso y grasa corporal incluso seis meses post-tratamiento.
Beneficios clave:
- Aumenta la adherencia al tratamiento y reduce el abandono al fomentar resiliencia emocional y manejo de frustraciones.
- Previene recaídas al reforzar hábitos conductuales y regular emociones como el miedo al regain o el uso de comida como coping.
- Mejora parámetros como BMI, WHR y grasa corporal de forma más efectiva que solo dieta o ejercicio.
Evidencia científica. Un ensayo con mujeres jóvenes demostró que la psicoterapia de apoyo con dieta resultó en mayor pérdida de peso sostenida (hasta 9.56% menos) comparado con controles sin ella, manteniéndose a largo plazo. En contextos de medicamentos GLP-1 como semaglutida, la terapia gestiona la transición, trackea cambios de apetito y construye estabilidad mental para evitar el 65% de regain anual.
Estrategias recomendadas. La terapia cognitivo-conductual (CBT), aceptación y compromiso (ACT) o grupos de apoyo ayudan a reestructurar pensamientos negativos y establecer rutinas. Involucrar familia, journaling y reducción gradual de dosis bajo supervisión maximiza el éxito.
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