Vendedores ambulantes: ‘Lo que estamos viviendo no es vida’
El reciente aumento de redadas de ICE deja a trabajadores inmigrantes en alerta y con temor
La semana pasada se reportaron 12 personas detenidas por ICE. Crédito: Janette Villafana | Impremedia
Los vendedores ambulantes de Los Ángeles se mantienen en alerta tras detectar un aumento en los operativos del servicio de inmigración y control de aduanas (ICE) en su contra durante la última semana.
Incluso este lunes se reportó una redada en Highland Park. Miembros de la comunidad aseguran que agentes de inmigración arrestaron al dueño del negocio Peso Pluma Tacos durante la mañana. Además, el martes se reportó sobre la detención de otra vendedora ambulante en el oeste de Los Ángeles, mientras intentaba vender tamales.
Tan solo la semana pasada se reportaron más de 12 personas arrestadas con operativos en Highland Park, Echo Park, Silver Lake, Eagle Rock, y Downey. Las recientes redadas han hecho que muchos no salgan a trabajar, mientras que otros no tienen otra opción que arriesgarse.
“En este momento lo que me ayudaría es simplemente que pararan las redadas, creo que eso nos ayudaría a todos”, dijo Fabiana, una vendedora ambulante que vende frutas. “Lo que estamos viviendo no es vida”.
La vendedora, de 64 años, relató que su amigo y compañero de trabajo —quien también operaba su propio carro de frutas— fue detenido por dos presuntos agentes de inmigración el miércoles 7 de enero. Ese día, ella se encontraba en casa, alistándose para salir a trabajar, cuando, de repente, recibió una llamada de su compañero.

Cuando ella habló con el vendedor, él le dijo que solo había visto un carro normal estacionarse junto a su puesto de frutas alrededor del mediodía.
El vendedor le dijo a la persona en el carro: ‘que le voy a dar’, mientras bajaba la ventana, y no se dio cuenta de que era migración hasta que vio que otros carros llegaron rápidamente.
“Él ya me había empezado a marcar cuando vio a los otros carros acercarse y luego me dijo que fuera rápido por el carrito de frutas porque se lo estaban llevando”, recuenta Fabiana. “Cuando llegué, vi que nomás dejaron las dos hieleras vacías. Alguien se llevó el carro, la fruta, las bebidas y los cocos; todo se llevaron”.
“No sabemos quién fue: si fueron los agentes o si alguien se lo robó”.
El vendedor de frutas fue trasladado al centro de detención y, en cuanto pudo, se puso en contacto con Fabiana.
“Me habló a las 2 de la mañana y me dijo que iba a firmar su deportación porque el centro de detención estaba bien lleno y las condiciones no eran buenas”, cuenta Fabiana. “Dijo que era un infierno y, al día siguiente, lo deportaron a Tijuana”.
En lo que estaba sentada al lado de su carrito de frutas, Fabiana, quien espera tener una operación pronto en su rodilla, dice que no ha sido nada fácil desde que empezaron las redadas y más ahora que no tiene a su compañero de trabajo, quien la ayudaba mucho a trasladar su equipo. Explicó que, aparte de mandarle un poco de dinero a su compañero de trabajo, porque solo había vendido 30 dólares de fruta cuando lo arrestaron, están considerando la mejor manera de ayudarlo, ahora que reside en Tijuana.
Agrega que las últimas redadas la han puesto en alerta y han afectado, no solo su negocio, sino también su salud mental. Esta última redada y arresto de alguien con el cual ella ha convivido le afectó mucho.
“Esto también nos afecta la salud, porque no podemos dormir por el estrés. Cada vez que salimos a vender lo hacemos con miedo, preguntándonos si vamos a vender lo suficiente para sostenernos, sabiendo que en cualquier momento pueden venir y llevarnos”, expresó la vendedora.
“Además, estoy esperando una cirugía en la rodilla que va a requerir tres meses de recuperación. Por eso, en este momento estoy trabajando para hacer lo más que puedo, ya que después no podré hacerlo”.
Fabiana dijo que, con ayuda de un organizador de la comisaría, reportó el segundo carrito de frutas como robado y espera que la comunidad pueda ayudar a encontrarlo. Ella y el vendedor deportado compartían sus carritos de frutas, y dice que pagaron más de 2,000 dólares por cada carro, así que espera recuperarlo pronto.
Otra vendedora de El Sereno, que opera una camioneta con la que vende birria en El Sereno Night Market, dijo que no puede poner en palabras cuánto le ha afectado la situación. Ella y su esposo operan el negocio, que representa su única fuente de ingresos para ellos y sus dos hijos.
“Las redadas han afectado a nuestro negocio en los ámbitos financiero, mental, emocional y espiritual”, dijo Cristina, la dueña de Birria hijos de Villa. “Ha habido días que salimos a trabajar y no vendemos un solo platillo.”
Grupos de defensa y organizaciones como Inclusive Action, que trabajan directamente con vendedores ambulantes y otros emprendedores, también han notado un aumento en las detenciones de vendedores.
“Estamos horrorizados por los violentos secuestros de vendedores ambulantes en Los Ángeles, que destruyen vidas, separan familias y destrozan el tejido social y económico de nuestras comunidades”, dijo Rudy Espinoza, director ejecutivo de la organización Inclusive Action for the City. “Condenamos estos ataques y seguiremos trabajando junto con nuestros socios de la coalición para proteger a los vendedores ambulantes y a los emprendedores inmigrantes”.
Vendedores ambulantes suelen vender de diferentes formas: solos en las baquetas de la ciudad, en mercados al aire libre o siendo contratados para eventos privados.
Espinoza dice que una de las maneras en que su organización está ayudando a vendedores es con el programa “Contrata a un vendedor”, que apoya a vendedores ambulantes para que desarrollen sus habilidades en el sector de la restauración y puedan acceder a nuevas oportunidades.
“Este programa se ha vuelto especialmente importante a medida que el gobierno federal ha intensificado la aplicación de las leyes de inmigración en nuestras comunidades. La necesidad de contar con oportunidades de trabajo seguras es ahora más urgente”, dijo Espinoza.
Algunos de los lugares donde los vendedores ambulantes han podido encontrar refugio —incluso antes de las redadas— han sido los mercados o ‘night markets’. Estos espacios suelen reunir varios vendedores en un solo lugar, lo que les permite trabajar con mayor seguridad, sin el temor constante de ser detenidos por agentes de inmigración, y contar con ingresos más estables.
Sin embargo, ante el aumento de las redadas, estos mercados también se han visto obligados a toma decisiones difíciles. Tal es el caso de El Sereno Night Market, que hoy anunció a través de sus redes que hoy no abriría.
“Empezamos a escuchar los operativos el lunes, que fue cuando empezamos a ver que las redadas estaban intensificando y muy cerca de nosotros”, dijo Vanessa Gutiérrez, presidenta de El Sereno Night Market. “Cuando se llevaron al dueño del negocio Peso Pluma tacos, me quedé asombrada porque lo veía todo el tiempo”.
“No cabía duda de que íbamos a cerrar; no podría vivir conmigo mismo si le sucediera algo a alguno de nuestros vendedores. Cerramos”, agregó.
Esta no es la primera vez que el grupo, que incluye más de una docena de vendedores ambulantes, ha tenido que cerrar sus puertas por más de un día. En junio, cuando empezaron las redadas, su mercado, que suele estar lleno de vida, música, familias y deliciosas comidas, cerró por más de un mes por motivos de seguridad de sus vendedores y clientes.
“Durante ese tiempo me preguntaba qué íbamos a hacer, porque estos vendedores son mucho más que personas que vienen a trabajar al mercado”, dijo Gutiérrez. “Son nuestra familia, nuestra comunidad, y saber que hemos vuelto a la situación en la que estábamos en junio, da miedo”.
Gutiérrez y su vicepresidente, Isidro “Sid” Rea, recuerdan cómo lloraron al lado de los vendedores ese mes, al contactar a cada uno para decirles que cerrarían hasta que mejoraran las cosas. Aunque trabajan con grupos de vigilancia como El Sereno Community Care Collective, que vigilan el vecindario cuando están abiertos, prefieren moverse con precaución.
En el video de hoy, Gutiérrez intentó contener las lágrimas, ya que teme que se encuentren en la misma situación que en junio si las redadas continúan intensificándose. Por eso, esta vez planean recaudar fondos antes de tener que cerrar por un período prolongado. Quieren brindarles asistencia financiera a sus vendedores durante los días de cierre, como lo lograron hacer en junio gracias a donaciones de la comunidad.
“Estamos pasando por dificultades, pero seguimos adelante con mucho esfuerzo,” dijo Cristina Villa, dueña de Birria hijos de Villa.
“Salimos de casa cada día con la incertidumbre de no saber si regresaremos”, expresa Villa. “Hemos visto que a ICE y a esta administración no les importa si tienes documentos o no; simplemente ven personas de piel morena y negra, y eso, para ellos, ya es un delito”.