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Jardinero arrestado por ICE, es orillado a firmar ‘salida voluntaria’

Aconseja a los inmigrantes aprender de memoria dos números de teléfonos de personas de confianza en caso de detención

Alberto Cabral se vio obligado a firmar su deportación voluntaria.

Alberto Cabral se vio obligado a firmar su deportación voluntaria. Crédito: Alberto Cabral | Cortesía

En menos de 24 horas, a Alberto Cabral, quien se ganaba la vida como jardinero en Los Ángeles, le cambió la vida al ser orillado a firmar su salida voluntaria. Nunca se imaginó que los agentes federales le aplicaría el perfil racial para arrestarlo por ser jardinero.

“Andaba trabajando, podando árboles, sacando basura, cuando vi a unos cuatro tipos del ICE (Servicio de Inmigración y Aduanas) enmascarados parados en frente de mí. ‘Pensé, ya valió gorro’ , dijo Alberto, entrevistado vía telefónica desde Tijuana. 

“Me preguntaron de dónde era, si tenía papeles y me pidieron una identificación”.

Cuando les dijo que no tenía papeles, procedieron a arrestarlo y subirlo a un carro. 

“Les pedí que me dejaran tomar mi teléfono que estaba en mi troquita. No me dieron chance. Me jalaron y no pude agarrarlo”, dijo Alberto, entrevistado vía telefónica desde Tijuana.

Recuerda que encarecidamente les suplicó que no lo lastimaran, que se lo podía llevar con tranquilidad.

“Yo había visto muchos videos en los que se muestra la fuerza con la que llegan a arrestar a los inmigrantes, y como los detienen violentamente; y me dio miedo que me fueran a golpear”, dice.

“Ya estoy viejo para que me anden aventando, y ya de por si estoy todo lastimado. Si me jalonearon, pero no tanto”.

Alberto Cabral se encuentra en Tijuana, México digiriendo su deportación.
Crédito: Alberto Cabral | Cortesía

Pero que la Migra le fuera a caer un día para llevárselo, no la vio venir, nunca lo esperó.

“Me sorprendieron my feo. Mi pensamiento se quedó en blanco cuando los miré llegar”.

Cuando menos pensó ya lo habían metido en una camioneta VAN, donde tenían a dos hombres más detenidos, y luego lo subieron a otro vehículo más grande, que en unas cuantas horas rellenaron de inmigrantes durante una cacería por Los Ángeles.

Alberto de 73 años nació en Santa María de Los Ángeles, un pueblo al norte de Jalisco. Emigró a Los Ángeles en 1971, cuando tenía 17 años.  Vivía en West Los Angeles, y hacia los jardines en casas de los barrios de West Hollywood, Hollywood Hills y Westwood.

Su arresto ocurrió a las 10 de la mañana del 6 de enero en West Hollywood; y a las cuatro de la mañana del siguiente día, el 7 de enero, un agente de migración en el Centro de Detención Metropolitano del ICE en el centro de Los Ángeles, donde lo tenían bajo custodia, se le acercó para pedirle que firmara su salida voluntaria.

“No voy a firmar, quiero mirar al juez y pagar fianza. ‘No te sirve de nada la fianza. Vas a estar encerrado mucho tiempo; y si tienes algún delito, te van a deportar. Es mejor que firmes; allá afuera en México tienes más posibilidades de arreglar que estando encerrado aquí. Es mejor que firmes’ me insistió”.

Tras esta conversación y sintiéndose cercado e incomunicado, Alberto nervioso firmó su salida voluntaria.

“Al no contar con mi teléfono, no pude comunicarme con mi familia. No me sabía ningún teléfono de memoria. No me acordaba de los números. Llamé a mi número con la esperanza de que alguien de mi familia, ya lo hubiera recuperado y me contestaran, pero nadie respondió”.

Así fue como en menos de 24 horas después de su detención fue deportado a Tijuana.

Todavía no me cae el veinte. Me siento raro. No doy con el ambiente. No me siento seguro. Es mi tierra, pero llevaba seis décadas sin pisarla. Me siento pérdido y con mucha nostalgia y ganas de llorar”.

Dice que se sintió engañado por el agente de migración que lo orilló a firmar su salida voluntaria.

“Le mienten a uno. No le explican bien. Solo pensé que estaba muy viejo, sufriendo de diabetes, presión alta y palpitaciones para estar encerrado, y ya cuando quise reaccionar, era muy tarde. Ya estaba en México”.

Aparte tenía el estómago vacío, en todo el tiempo que estuvo encerrado, apenas le dieron un burrito para comer.

Alberto se encuentra rentando un cuartito en Tijuana, cerca de las playas de Rosarito. Su compañera Bianca ha ido algunas veces a visitarlo.

“Yo andaba tranquilo. Jamás pensé que la Migra me fuera a detener. Empezaba muy temprano a trabajar y para las dos de la tarde, ya me iba a mi casa”.

Está seguro que su camioneta de trabajo con sus máquinas de trabajo estacionado en la entrada a la casa donde estaba haciendo el jardín, fue lo que llamó la atención de los agentes del ICE.

Ellos dedujeron que por ser jardinero, era indocumentado”.

A Alberto Cabral le cambia la vida, tras ser deportado a México en menos de 24 después de su detención por ICE.
Crédito: Alberto Cabral | Cortesía

A menos de dos semanas de su deportación, Alberto dice que poco a poco ha ido asimilando su nueva realidad.

Me siento como un niño, que estoy empezando a conocer todo, pero mi compañera y yo no sabemos aún lo que vamos a hacer. Ella está muy triste, aguitada. No trabajaba y dependía de mí en lo económico. Necesito tiempo porque todavía no lo creo, despierto pensando que estoy en Los Ángeles en mi casa”. 

Alberto aconseja a los inmigrantes indocumentados que se aprendan de memoria los números de teléfono de dos personas de confianza para que si los detienen sepan a quién llamar.

“Les pido que no se confíen mucho. Sepan que los de migración andan en las calles”.

Puedes hacer donativos en la cuenta Emergency Support for 73-Year-Old Community Member Detained para apoyar a Alberto Cabral a comenzar una nueva vida en México.

Fue su clienta por mucho tiempo Ruby Llamas de West Hollywood, quien le abrió la cuenta de GoFundMe a Alberto.

“Es medio penoso pedir ayuda, pero si me puede apoyar, se los agradecería mucho, ya que no tengo entradas de dinero”, dice Alberto con un dejo de tristeza.

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