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Estudiantes cansados de la opresión de La Migra  

Jóvenes quieren a ICE fuera de sus vecindarios y centenares abandonan las aulas en Huntington Park para manifestar su repudio contra el racismo de Trump  

Centenares de estudiantes volvieron a salir a las calles para protestar contra la política migratoria de Trump.

Centenares de estudiantes volvieron a salir a las calles para protestar contra la política migratoria de Trump.  Crédito: Fotos: Jorge Luis Macías | Impremedia

¡No justice. No peace! ¡No ICE in our streets! (¡Sin justicia no hay paz! ¡ICE fuera de nuestras calles!”. “¡F*ck Trump!” (¡Que se joda Trump!) fueron solo algunos de los gritos de protesta de cientos de estudiantes, quienes abandonaron las aulas y marcharon desde la preparatoria Linda Esperanza Marquez High School hasta el Salt Lake Park en Huntington Park, donde expresaron que están cansados del racismo, discriminación y opresión, por parte del gobierno de Donald Trump.  

“Ya estamos hartos de que se están llevando a nuestras familias”, dijo Andy Manuel, de 18 años, un estudiante del grado 12. “Nuestros padres vinieron aquí [a Estados Unidos] no para que los atropellen, sino para buscar una mejor vida”.  

“Nos saltamos nuestras lecciones para enseñarte una”, fue uno de los mensajes delos estudiantes.

Desde el 6631 de la calle Cottage y a lo largo de 2.2 millas, los estudiantes de Linda Esperanza Marquez High School y del Diego Rivera Learning Complex Green Design STEAM Academy, caminaron por las calles para llevar su protesta hasta el edificio del ayuntamiento de Huntington Park y al Salt Lake Park.  

Al frente del contingente llevaron un mensaje contundente: “The power of the people is greater than the people in power” (El poder de la gente es más grande que el de la gente en el poder” y cartulinas donde se leía “We are skipping our lessons to teach you one” (“Nos saltamos nuestras lecciones para enseñarte una”), o bien, “RID the cancer (extirpemos el cáncer) con una caricatura de payaso simulando a Donald Trump.  

A los gritos por obtener justicia y respeto a sus derechos para manifestarse públicamente, los jóvenes resaltaron su compromiso de alzar la voz.  

“Es muy importante saber que hoy en día muchos jóvenes tienen que salir de sus clases para luchar y hablar por sus familias, amigos y vecinos porque [Donald] Trump es un señor a quien no le importa nadie”, declaró Cristal Corona, integrante de la organización Students Deserve.  

Corona afirmó que es la gente quien tiene el poder y por eso los estudiantes están pidiendo al gobierno federal que pare las deportaciones y separación de familias.  

“Es injusto que él le esté robando la felicidad a las familias”, agregó. “Ya no soportamos eso. La solución es fácil: ¡más paz y menos terror en nuestras comunidades! ¡Eso es todo lo que queremos!  

Si bien la preparatoria Linda Esperanza Marquez High School de Huntington Park consiste en tres escuelas pequeñas, que integra, además, a la Linda Esperanza Marquez High B (Libra Academy) y  Linda Esperanza Marquez High C (School of Social Justice)) -en un solo campus-, a la mayoría de los casi 1900 a 2000 estudiantes no se les permitió abandonar las clases. Muchos de ellos miraban de reojo la marcha de protesta desde los ventanales.  

No solamente fueron estudiantes de origen latino los que protestaron. A ellos se sumaron sus compañeros afroamericanos.  

Tempest Wright, estudiante de Diego Rivera Learning Complex Green Design STEAM Academy consideró que, ahora más que nunca es necesaria la unidad entre estudiantes afroamericanos y latinos para luchar juntos, debido a las injusticias históricas y persistentes en Estados Unidos.   

“Estados Unidos se construyó sobre territorio robado. Nunca estuvo unido. Antes, ni siquiera era un país de verdad, hasta que nos robaron la tierra”, expresó. “Ni siquiera es nuestra tierra. Así que nadie está aquí para reclamar nada. El país nos pertenece a todos, no solo de una persona, ni mucho menos solamente a un hombre blanco y [de color] naranja”.  

La manifestante señaló que, si tuviera la oportunidad de estar frente a frente con Donald Trump y a sus allegados, su asesor y arquitecto intelectual de las deportaciones masivas, Stephen Miller, la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Kristi Noem y la fiscal federal, Pam Bondi y hablarles sobre el trato que están teniendo los inmigrantes “les diría que lo que están haciendo es una m*erda”  

“Están matando a la gente y pienso: ¿Está justificado esto? ¿No es esto segregación?”, preguntó. “Ellos trajeron gente de otros pueblos para construir su país. Lo construyeron para sí mismos, Pero nada de la tierra de Estados Unidos es de ellos. El país pertenece a todos”.  

Crédito: Impremedia

La seguridad de los estudiantes fue vigilada de cerca por parte de la concejal de Huntington Park, Nancy Martí, quien a título personal realzó la participación cívica de los estudiantes y el mensaje que deseaban enviar a la Casa Blanca.  

La joven funcionaria abordó la importancia de que los jóvenes utilicen sus voces y derechos para pedir justicia en la comunidad, destacando que muchas injusticias afectan a sus seres queridos.   

Mencionó la necesidad de tratar con humanidad a los inmigrantes y critico políticas y leyes que causan sufrimiento económico, emocional y físico, y separan familias.   

“Los estudiantes tienen todo el derecho de activarse y pedir justicia, porque hay muchas injusticias ahorita en la comunidad donde viven sus padres, sus tíos o sus abuelos”, dijo. “Si hubiera un poco de humanidad [en Trump, Miller, Noem y Bondi] les pediría que reflexionen en su conciencia”.  

Indicó que, cualquier póliza y cualquier ley que ellos estén tratando de aplicar tiene consecuencias porque están separando a familias y están causando mucho sufrimiento económico, emocional, físico a millones de seres humanos.  

“Lo único que les pediría, como a cualquier otro ser humano, es que busquen en su corazón y su conciencia en cómo queremos tratar a la humanidad y a nuestro vecino”, subrayó.  

“Chinga la migra!”, ¡Que viva la raza!”, “No human is ilegal! (Ningún ser humano es ilegal” entonaron los ruidosos jóvenes en medio del intenso tráfico vehicular en el este de la avenida Florence y la avenida Salt Lake Park.  

La marcha de los estudiantes fue pacifica e incluso pidieron a la policía de Huntington Park que alejara de su manifestación a otros jóvenes que encendieron fuegos pirotécnicos.  

“Todos somos seres humanos”
Es indudable que Edward Peña, un joven de 17 años y estudiante de Diego Rivera Learning Complex Green Design STEAM Academy vive un trauma por la incertidumbre de saber si sus padres podrían ser deportados en algún momento.

De su rostro brotan gruesas lágrimas por el miedo y sufrimiento que experimentan los inmigrantes.
“Somos humanos. Todos vivimos. No importa de dónde vengamos. Nosotros sangramos rojo y al final Dios nos creó con amor a todos. Somos la imagen de Dios”, dice el chico, quien participó en la protesta de estudiantes de secundaria en las calles de Huntington Park.

Edward Peña llora de desesperación porque no sabe el futuro que le depara a sus padres inmigrantes de México.

Peña sabe que, con su participación está cambiando la historia y la narrativa que acusa falsamente a los inmigrantes de ser los causantes de todos los males de Estados Unidos.

“Queremos justicia para todos los inmigrantes que tenemos acá a toda nuestra familia”, dice. “Todos importamos; los inmigrantes hacemos grande a este país”, afirma. “Nosotros también tenemos vida, familias que nada que han destruido y necesitamos justicia. No sé por qué pelean nomás por pelear contra nosotros”.

El dolor que Edward lleva en el alma obedece a que su padre es un jornalero, una profesión que es uno de los principales blancos de ataque de los enmascarados y violentos agentes de inmigración.
“Me da miedo cada vez que mi padre se va a trabajar y mi madre no quiere salir de casa ni siquiera al mercado a hacer las compras”, informa Edward, quien vive en la casa de su hermano para no poner en riesgo a sus padres cuando va a la escuela.

Edward quiere encontrar la paz, pero no puede. Dice que su madre ha llorado bastante porque tiene miedo de salir y que, de hecho, ya han ideado un plan por si acaso alguno de ellos llega a ser deportado.
“Me duele un montón en el corazón que hayan hecho un plan para lo peor que pueda suceder…Yo quiero vivir…Yo quiero dormir tranquilo…Todos somos humanos y nos tratan como animales”, dice y se enjuga el llanto.

“Lo que más quiero es que paren de deportar a las personas. Todos somos seres humanos. Todos venimos de Dios. Somos sus niños y su creación” repitió. “Pero ellos no nos aceptan…Somos seres humanos, no animales y merecemos ser tratados con dignidad”,

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redada ice
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