Entre el balón y la realidad: El silbatazo que no borra las deudas

El fútbol es un espejismo temporal; la realidad de México no se evapora con un par de goles

"Enfermedades de las multitudes" a las que podrías estar expuesto en esta Copa Mundial de Futbol

Aficionados al futbol con camisetas de la selección mexicana ingresan al Estadio Banorte (ex Azteca), para un partido en CDMX. Crédito: Arlette Lopez | Shutterstock

Por fin rodó el balón. Después de semanas de tensión, incertidumbre y el fantasma latente de un boicot que amenazaba con empañar la fiesta, México inauguró su Copa del Mundo. Los amagos de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), cuyas movilizaciones y bloqueos buscaban colapsar la capital en protesta por el incumplimiento de los acuerdos federales —particularmente la abrogación de la Ley del ISSSTE—, mantuvieron al país en vilo. Sin embargo, la sangre no llegó al río. Gracias a un despliegue operativo impecable y sumamente eficiente por parte del gobierno de la Ciudad de México, la ceremonia de inauguración y los accesos fluyeron sin incidentes mayores.

Para la afición mexicana, el día fue redondo. El ambiente de fiesta que se respiraba en las calles se coronó en la cancha con un triunfo de 2-0 frente a la selección de Sudáfrica. Un respiro colectivo, una dosis de euforia necesaria para un país que, al menos por noventa minutos, quiso olvidarse de todo.

Pero el fútbol es un espejismo temporal; la realidad de México no se evapora con un par de goles.

Detrás de las luces del estadio y el confeti, las asignaturas pendientes del Estado siguen ahí, tan vivas y urgentes como el día anterior:

Las causas sociales ignoradas: El repliegue de la CNTE es solo una tregua; sus demandas persisten. A ellos se suman los reclamos de justicia de grupos con causas profundamente dolorosas y justificadas, de manera primordial las madres buscadoras. Mientras el gobierno gasta millones en la vitrina mundialista, se ha negado sistemáticamente a otorgarles el apoyo, los recursos y la empatía que merecen en la búsqueda de sus hijos desaparecidos.

La infraestructura al vapor: Los turistas y locales que hoy transitan por la capital se topan con una ciudad parchada. Quedan a la vista los reclamos por obras inconclusas, realizadas a marchas forzadas y sin la debida planeación estructural, evidentes tanto en las deficiencias del aeropuerto como en el día a día de las estaciones del Metro.

Una fiesta de primer mundo montada sobre los cimientos de una infraestructura que se sostiene con alfileres.

En conclusión, la ciudadanía hoy celebra. Es válido y es humano abrazar la alegría de un triunfo deportivo y el orgullo de ser el epicentro del balompié mundial. Sin embargo, la sociedad mexicana ha demostrado una madurez importante: festeja, pero no olvida. El torneo pasará, pero las deudas del gobierno con la sociedad civil permanecerán intactas. La violencia desatada por el crimen organizado sigue cobrando vidas diariamente, las denuncias de corrupción en la clase gobernante continúan acumulándose en la impunidad y, sobre todo, queda la enorme cuenta pendiente de investigar a fondo a los políticos de Morena señalados por la administración de Donald Trump por presunta complicidad con el narcotráfico.

Esta última omisión no es un tema menor de política interna; es una bomba de tiempo que pone en riesgo real la continuidad del T-MEC y la estabilidad de la relación bilateral por las amenazas de Trump de atacar por tierra a los carteles mexicanos.

Contenido Patrocinado