Solidaridad con Venezuela
Dejar de lado sanciones obsoletas, restricciones y castigos por lo hecho por sus respectivos gobiernos, y colaborar a la estabilización del país
Miles de viviendas colapsadas tras terremotos en Venezuela. Crédito: Ariana Cubillos | AP
Venezuela, una nación hermana con más de 28 millones de habitantes, ha estado viviendo múltiples momentos dramáticos en su historia reciente. Sufre una crisis política y económica de profundas raíces que ha bajado el nivel de vida y sumido a la mitad de la población en la pobreza.
Dos sismos devastadores
Y como si eso no bastase, el 24 de junio tuvo el infortunio de padecer dos sismos devastadores, de 7.2 y 7.5 puntos en la escala de Richter respectivamente, con un intervalo de solo 39 segundos, y que causaron daños todavía incalculables en víctimas humanas y materiales.
Cayeron edificios de departamentos, casas, y negocios, en muchos casos sepultando a sus habitantes. Se registraron cortes masivos de energía eléctrica y el suministro de agua potable en múltiples regiones. El sistema de transporte masivo fue suspendido; el aeropuerto internacional de Maiquetía Simón Bolívar, cerró operaciones comerciales.
La emergencia nacional que sacude esa nación es crítica.
Hasta el momento se han contabilizado 2,295 muertes, además de 11,267 seriamente heridos, más de 20,000 lesionados y decenas de miles de desplazados viviendo en campamentos provisionales, refugios improvisados o automóviles. Tristemente, el número que tendremos que lamentar es mucho mayor. Se contabilizan todavía decenas de miles de ausentes. Naciones Unidas estima que podría haber hasta 50.000 posibles desaparecidos bajo los escombros.
Se colmó la capacidad del sistema médico nacional. Múltiples hospitales en Caracas y la ciudad de La Guaira están saturados por el desbordamiento masivo de pacientes.
En muchos otros se puso además de manifiesto la crisis que ya existía de falta de insumos, personal y recursos médicos.
Mientras, los familiares buscan a sus seres queridos. En la lucha por encontrar sobrevivientes y gestionar la ayuda humanitaria reina aún el caos.
Por otro lado, el flujo de rescatistas locales e internacionales que arribaron para ayudar denota una preocupación real de numerosos países, comenzando por Estados Unidos y también México, El Salvador, Cuba y Colombia, así como Catar, China y otros.
La gran diáspora venezolana en el exterior, cuya existencia misma es consecuencia de los años de deterioro institucional, la polarización política y la económica, se ha movilizado por la patria.
Pronósticos agoreros
Lamentablemente, pululan asimismo las escenas de robos, pillaje y saqueos, mostrando una población desesperada y la insuficiencia del despliegue policial, al desestabilizarse la confianza en las instituciones del estado y el gobierno de la ley. al punto que en muchos casos los vecinos de casas dañadas se han estado organizando para resguardar su propiedad.
La Organización Internacional para las Migraciones de Naciones Unidas (OIM) calculó el día 27 que más de 6.7 millones de personas estarían afectadas directa o indirectamente.
Eso, sin contar los daños a mediano y largo plazo que sufrirían los venezolanos por la destrucción de infraestructura, incluyendo el grave daño a carreteras y caminos, y en general la interrupción de la vida cotidiana a largo plazo.
En esta situación, la ayuda que puede proporcionar un residente de Estados Unidos es real. Negocios y restaurantes venezolanos del área de Los Ángeles organizan colectas para enviar contenedores con medicinas, comida en lata o no perecedera, pañales, frazadas, baterías, linternas, y efectivo.
Desde Los Ángeles ayudan
Algunos ejemplos son el restaurant Full Arepas del Centro de Los Ángeles, el Chamo Venezuelan Cuisine en Pasadena. Grupos como la Venezuelan Alliance for Community Support. El Departamento de Bomberos del condado mandó 71 efectivos. El Project HOPE desplegó cuatro equipos de evaluación médica y atiende pacientes. Organizaciones como Direct Relief están coordinando ayuda de diversas procedencias. Así como Global Empowerment Mission.
Expresamos nuestra solidaridad por el sufrimiento de los venezolanos. Compartimos el dolor de un país que trágicamente, es tan rico en recursos naturales, con las reservas de petróleo más grandes del mundo, más yacimientos de oro y hierro, pero que ha estado sumido en la pobreza inexplicable.
Saludamos al pueblo venezolano que ya estaba experimentando penurias económicas producto de sanciones internacionales y corrupción interna, más un régimen populista, el secuestro de su presidente y el caos resultante, y ahora, los terremotos.
Es deber de las naciones del planeta ayudar a Venezuela en su momento más trágico. Dejar de lado sanciones obsoletas, restricciones y castigos por lo hecho por sus respectivos gobiernos, y colaborar a la estabilización del país.