Editorial: por la extensión del T-MEC

Es un error preferir manipular herramientas de presión a la estabilidad asegurada por el acuerdo

Canadá, México y EEUU, países integrantes del T-MEC.

Canadá, México y EEUU, países integrantes del T-MEC. Crédito: Foto de Tasos Katopodis/Getty Images for CABC | Getty Images

La administración Trump anunció a sus socios – México y Canadá – que no renovará el acuerdo T-MEC, (en inglés USMCA). En lugar de ello, negociará con ambos países año tras año, durante la próxima década. El acuerdo originalmente firmado para durar 16 años, fue ratificado en 2020, pero el 1 de julio – pasados seis años – vencía el plazo para que las partes expresaran su voluntad de ratificar el acuerdo. México y Canadá habían afirmado su voluntad de continuarlo. Estados Unidos decidió lo contrario. 

El Representante Comercial de EE.UU., Jamieson Greer lo explicó en un comunicado de prensa: “Estados Unidos continuará trabajando con México y Canadá para abordar las deficiencias del acuerdo y nuestros déficits comerciales con estos países”. Es decir, enfatizando las nuevas exigencias de Washington. 

Como se sabe, T-MEC sucedió a NAFTA o TLCAN, que creó en 1994 un bloque de libre comercio entre las naciones, dando impulso al desarrollo de industrias tecnológicas y movimiento de productos agrícolas entre los países. Durante su primera campaña electoral Donald Trump lo acusó de ser “el peor acuerdo jamás firmado”, lo canceló al asumir el poder y negoció un nuevo acuerdo, no muy diferente del anterior – como un extraordinario logro. En julio de 2020 lo calificó como “el más justo, equilibrado y beneficioso que jamás hayamos promulgado”.

Pero seis años después dijo que “no sé si vamos a renovar el acuerdo”… “No necesitamos nada de lo que tiene Canadá. No necesitamos nada de lo que tiene México, pero ellos necesitan todo lo que nosotros tenemos. Y tienen que tratarnos mejor”, explicó el Presidente.

Sin embargo, los líderes industriales, agrícolas y financieros expresaron sorpresa y desagrado. En un comunicado conjunto, la Alianza para la Innovación Automotriz junto con seis grupos comerciales del sector automotriz, describe los resultados negativos de la no extensión, y pide “Ampliar el T-MEC; enviaría una señal clara de que las empresas deben invertir, innovar y generar empleos aquí, en casa”.

La Cámara de Comercio de Estados Unidos defendió la extensión directa del pacto, explicando que las cadenas de suministro globales se planifican con horizontes de visión de hasta 30 años, no de cinco o uno.

La Asociación Americana de la Soya teme la caída de los precios de exportación. Agrolatam.com, una publicación especializada dijo: “La incertidumbre sobre el T-MEC sacude al sector agrícola de EE. UU., ya que los agricultores temen perder sus principales mercados”.

Según Insidetrade.com, “líderes industriales advirtieron que esta falta de renovación limpia pone en riesgo inversiones planificadas esenciales para la modernización de plantas y el desarrollo de nuevas tecnologías”.

Y Washington diga que desea limitar la inclusión de partes de automóviles fabricadas en China al producto final, el consenso es que cambiar un acuerdo de este tipo por negociaciones anuales en los próximos 10 años causa incertidumbre y preocupación, elementos típicos que señalan más cautela a la hora de hacer inversiones. 

Por otra parte, desde el inicio de su segundo mandato Trump ha intentado imponer aranceles de exportación contra ambos países, hasta que los jueces los declararon ilegales. El Presidente podría intentar renovar esas medidas bajo otro nombre, estableciendo en la práctica un impuesto a los importadores que pagarán los consumidores. 

¿De qué manera impactará la decisión de Trump en nuestro bolsillo? Se teme encarecimiento de productos mexicanos como aguacates, tomates, fresas, frambuesas, pimientos, y otras frutas y verduras.  Esa sería la repercusión de cualquier interrupción en el comercio. 

Ante esa situación, nuestros socios contemplan aceptar la imposición y esperar que el próximo Presidente estadounidense estabilice las relaciones, o buscar nuevos mercados con Europa, China, Brasil y otros, lo que obrará en detrimento de nuestra economía. 

Consideramos un error que la administración prefiera, a la estabilidad asegurada por el acuerdo por una década más, manipular una herramienta de presión en temas como la inmigración. 

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