Inmigrantes, blanco de violencia de ICE y de señalamientos de fraude electoral

Los ataques de este gobierno contra los inmigrantes no se limitan a la violencia de sus agentes migratorios en la calle y en los centros de detención

En Maine ha habido manifestaciones por el asesinato de Johan Sebastián Durán Guerrero.

En Maine ha habido manifestaciones por el asesinato de Johan Sebastián Durán Guerrero. Crédito: Robert F. Bukaty | AP

La administración Trump no solo ha escalado la violencia contra los inmigrantes en las pasadas semanas con las muertes de dos latinos trabajadores y padres de familias a manos de agentes de ICE. Ahora también los acusa de estar registrados para votar de forma fraudulenta en su intento de intimidar y atemorizar a los electores y de minar la confianza de los estadounidenses en el sistema electoral de cara a los comicios intermedios del 3 de noviembre.

Es decir, los ataques de este gobierno contra los inmigrantes no se limitan a la violencia de sus agentes migratorios en la calle y en los centros de detención, violencia que ha cobrado vidas. Y lo hacen con total impunidad. The New York Times reportó que las oficinas locales del FBI no podrán investigar las confrontaciones con agentes de ICE pues será el propio DHS quien lo haga. Todo para garantizar que no haya rendición de cuentas.

Es más, según el zar de la frontera, Tom Homan, las más recientes víctimas de ICE, Lorenzo Salgado Araujo, en Houston, y Johan Sebastián Durán Guerrero, en Maine, estarían vivos si hubiesen acatado las órdenes de los agentes.

Pero además de ser blanco de violencia, los inmigrantes son pieza clave de la campaña de Trump para impulsar la SAVE America Act, una medida que bajo la excusa de evitar que los no ciudadanos voten en las elecciones de manera fraudulenta, privaría de su derecho al voto a 21 millones de estadounidenses que no tienen acceso a los documentos que se exigirían para votar.

Le medida requeriría pasaporte o certificado de nacimiento para registrarse, presentar identificación oficial con foto para votar, y obligaría a los estados a compartir sus listas electorales con el DHS para corroborar la elegibilidad de los votantes.

El SAVE Act no tiene los votos en el Senado, y aunque se aprobara, no podría implementarse antes de los comicios de noviembre. Pero se teme que la insistencia de Trump sea un intento de interferir en esas elecciones si los resultados fueran desfavorables para los republicanos.

Una muestra de eso fue el discurso que dio el pasado jueves para insistir en que las elecciones de 2020, que él perdió ante Joe Biden, estuvieron amañadas y que hubo interferencia de los chinos.

En el contexto de ese discurso, el DHS indicó que “más de 250,000 no ciudadanos están inscritos ilegalmente en el registro electoral en estos cuatro estados: California, Pensilvania, Nueva Jersey y Nevada”, estados gobernados por demócratas.

No se indica si, como suele ocurrir, se trate de una lista con errores y tampoco se indica si esas personas en efecto votaron de manera fraudulenta.

New Jersey, por ejemplo, anunció que una falla técnica permitió el registro de 6,600 no ciudadanos como votantes aunque ellos indicaron que no eran ciudadanos cuando solicitaron sus licencias de conducir. No se registraron de manera fraudulenta por cuenta propia. Menos de 400 votaron.

Pero la gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherill, recordó que es una fracción de los 6.6 millones de votantes de su estado, y la cifra no sustenta que se trata de un fraude generalizado que haya cambiado resultados electorales. “Estaban inscritas como demócratas, republicanos y votantes no afiliados, y se encontraban dispersos por todo el estado”, declaró Sherrill.

Expertos coinciden en que el voto de los no ciudadanos no es un problema generalizado en Estados Unidos porque una ley federal de 1996 prohíbe expresamente que voten en elecciones federales. Quienes lo hagan, enfrentan severas penas incluyendo multas, prisión (o ambas), inadmisibilidad, e incluso la deportación.

En el 2017 el Brennan Center for Justice revisó los votos de las elecciones generales de 2016 de 42 jurisdicciones en 12 estados y encontró únicamente 30 votos que se sospecha fueron de no ciudadanos, de un total de 23.5 millones de sufragios en esas jurisdicciones.

Pero para Trump y los republicanos la percepción tiene más peso que la realidad y la idea es intimidar a los votantes, sobre todo los de color, con la amenaza de desplegar agentes de ICE en los centros de votación, aunque sea ilegal, y sembrar temor y dudas echando mano de sus chivos expiatorios favoritos, los inmigrantes.

Aunque los únicos que trataron de robarse una elección, la del 2020, fueron Trump y la turba de seguidores que lideraron un sangriento asalto en el Capitolio federal el 6 de enero de 2021 para evitar la certificación del triunfo de Joe Biden.

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