“Se acabó el sueño americano”: redadas de ICE noquean a comercios latinos de Los Ángeles
El Distrito de la Moda y zonas similares de Los Ángeles no se recuperan tras el golpe de las redadas de 2025; relatos confirman resultados de un estudio de UCLA
Imagen habitual en las tiendas del Distrito de la Moda en el centro de Los Ángeles desde las redadas de ICE en junio de 2025. Crédito: Jorge Luis Macías | Impremedia
En el Distrito de la Moda del centro de Los Ángeles, los andenes están semivacíos, no hay grandes clientelas en las tiendas y algunos negocios incluso bajaron las cortinas para siempre: no pudieron sobrevivir tras las dos semanas de redadas de junio de 2025.
“Todo va muy mal. No hay ventas”, dijo Sandra F., cuyo negocio se ubica en la esquina del bulevar Pico y la calle Wall. “La gente ya no viene, tiene miedo al ICE”.
La magnitud de la perturbación comercial fue inmediata tras las agresivas embestidas de agentes enmascarados del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas en nueve corredores comerciales latinos del condado de Los Ángeles, según indica un nuevo estudio del Instituto de Políticas y Política Latina de UCLA (LPPI, por sus siglas en inglés), realizado en colaboración con la organización Inclusive Action for the City.

Si bien Sandra no fue parte del informe, en las dos semanas posteriores a las operaciones de control migratorio lideradas por los tristemente célebres Greg Bovino (excomandante de la Patrulla Fronteriza) y Kristi Noem (exdirectora del Departamento de Seguridad Nacional), ella sigue resintiendo la pérdida de ingresos más de un año después.
“No sale ni siquiera para la renta”, agregó la comerciante originaria de Michoacán, México. “Mire, muchos negocios ya cerraron”.
En efecto, a la entrada de los llamados “callejones”, en el Distrito de la Moda, se hallan abajo las cortinas de acero galvanizado.

Las zonas geográficas afectadas
El informe de UCLA señala que ocho de las nueve ubicaciones (Distrito de la Moda, Distrito de Almacenes, Westlake, Cypress Park, Paramount, Huntington Park, Pacoima y Ladera Heights) registraron una disminución en las visitas a los negocios y la magnitud de dichas caídas varió. La excepción fue la zona de Whittier.
Las nueve ubicaciones presentaban características demográficas diversas, que iban desde barrios con una gran población inmigrante y latina hasta una comunidad históricamente afroamericana (Ladera Heights) y distritos comerciales del centro de la ciudad; cabe destacar que los efectos comerciales de las operaciones de control migratorio no se limitaron a las zonas de mayoría latina.
El reporte combina datos de movilidad de todos los negocios cercanos a los nueve puntos de intervención con encuestas y grupos focales realizados con 75 empresarios latinos de todo el condado.
Los autores de la investigación descubrieron, además, que entre los 989 negocios del sector formal ubicados en un radio de media milla de los nueve puntos de intervención documentados, se registraron 46,000 visitas menos de clientes y pérdidas de ingresos acumuladas estimadas en $3.16 millones de dólares durante las dos semanas posteriores a la actividad de control migratorio.

En Paramount, 14 días antes de los operativos migratorios, las visitas a negocios fueron de 43,711. Dos semanas después, la cifra disminuyó a 38,916 (-11.0%).
Para el popular Distrito de la Moda del centro de Los Ángeles, los números se establecieron en 942,795 visitas antes de que ICE llegara; dos semanas más tarde, la afluencia bajó a 919,889 (-2.4%), mientras que en Huntington Park, de 105,981 visitas, la presencia de agentes migratorios provocó una disminución a 103,484 (-2.4%).
La ciudad de Paramount experimentó la mayor disminución (-11.0 %), seguida por Ladera Heights (-4.8 %), el Distrito de Almacenes (-4.3 %) y Cypress Park (-3.0 %).
La magnitud de la caída porcentual no siempre correspondía con la escala de la pérdida económica estimada. El Distrito de la Moda registró una de las menores disminuciones en la afluencia de público (-2.4 %); sin embargo, se estima que fue la zona que más ingresos perdió ($1.52 millones de dólares), lo que representa casi la mitad de la pérdida total estimada en las nueve ubicaciones.
En cambio, en Paramount —donde se registró la mayor caída en la afluencia de público— se estima que la pérdida fue menor ($367,000 dólares), mientras que en el área de Westlake fue de $620,000 y en Huntington Park de $332,293.
La diferencia en las mermas refleja, en parte, el número de negocios ubicados dentro del radio de influencia de cada una.
“Nuestros datos muestran que había más de 550 negocios en un radio de media milla alrededor de Ambiance Apparel —donde el ICE llevó a cabo una operación el 6 de junio de 2025—, frente a los 18 negocios situados en un radio de media milla de la ubicación de Paramount”, indican los autores del reporte.

Muchas pérdidas económicas y pesadillas
Óscar Fernández, gerente y propietario de “Home Boy Big & Tall”, ubicado en el 330 de E. Pico Boulevard, le contó a La Opinión que abrió su negocio en mayo de 2025 y que, un mes después, se realizaron las redadas de inmigración.
“Hasta ahora he perdido medio millón de dólares y apenas he recuperado una cuarta parte”, estimó. “Aún falta que regrese el 60% de mis clientes que venían antes de las redadas”.
Fernández, originario de Mazatlán, Sinaloa, expresó que el negocio está afectado por altos costos, como rentas y salarios, que ascienden a $5,000 mensuales. Mencionó que “sobrevive” gracias a las ventas de fin de semana.
De la misma manera, Lorraine Brice, gerente del restaurante de mariscos estilo Sinaloa, “La Doñita”, manifestó que asumió bastantes pérdidas, pero que ya se están recuperando.
“La intensificación de las medidas federales de control migratorio ha devastado nuestras comunidades y nuestra economía”, señaló Rudy Espinoza, director ejecutivo de Inclusive Action for the City.
“Pequeñas empresas y corredores comerciales han quedado vacíos, mientras los propietarios y trabajadores luchan por salir adelante y las familias sufren. Esta investigación [de UCLA] pone de relieve el terrible impacto de estas políticas y ofrece a los miembros de nuestra comunidad una plataforma para compartir su realidad”.
Los autores del reporte constataron que la presión financiera en los negocios y el deterioro de la salud se retroalimentaban mutuamente. El miedo, la incertidumbre prolongada y la presión económica afectaron la salud de los emprendedores, lo que a su vez limitó su capacidad para trabajar, gestionar sus negocios y recuperarse.

Justamente, uno de quienes se han visto afectados por la presión de las bajas ventas y las pocas visitas es el salvadoreño Josué Quijada, cuyo negocio se llama “Ever Cristal & Mineral Store”, ubicado en el bulevar Pacific de Huntington Park.
“Ya quiero vender toda la mercancía que tengo”, mencionó a La Opinión el nacido en el departamento de La Libertad. “Se acabó el sueño americano después de 30 años; ya quiero dejarlo todo e irme de Estados Unidos. Lo que estoy viviendo es la pesadilla americana”.
Su estresante situación se debe a que el fin de semana sus ventas apenas totalizaron $300 dólares, $40 el miércoles y nada el jueves.
“Ya gasté $80,000 en cubrir la renta del local cada mes; eran mis ahorros, y ahora me cuesta pagar los $3,500 mensuales. Tengo problemas con el dueño, pero ya quiero cerrar para siempre”.
Más hallazgos del informe de UCLA
- Todos los propietarios de pequeñas empresas participantes reportaron menos clientes y menos ventas.
- El 59% reportó caídas de ingresos superiores al 50%, mientras que otro 20% reportó descensos entre el 26% y el 50%.
- El 68% cerró temporalmente o redujo sus horarios de funcionamiento.
- El 51% informó que el personal faltaba al trabajo por temor a las medidas de control.
- Casi un año después del inicio de las redadas, el 95% seguía reportando estrés financiero.
- El 52% señaló que los ingresos ya no cubren de manera constante los costos operativos, mientras que otro 43% indicó que apenas cubría los gastos, con poco o ningún beneficio económico.

- El 76% de los participantes informó haber sufrido un impacto emocional considerable.
- En los grupos focales, los participantes describieron sentimientos persistentes de miedo, ansiedad, depresión, alteraciones del sueño, hipervigilancia y estrés.
- Los consultados reportaron trastornos gastrointestinales, ataques de pánico, agravamiento de enfermedades crónicas y otras dolencias relacionadas con el estrés. Varios indicaron haber comenzado a tomar nuevos medicamentos, aumentado las visitas médicas o haber requerido de hospitalización.
- Los propietarios relataron cómo tranquilizaban a clientes asustados y reconfortaban a empleados y familiares, todo ello mientras lidiaban con su propia ansiedad.