El humo de los incendios también asfixia al corazón
El humo provoca inflamación y estrés oxidativo, alterando el funcionamiento del sistema cardiovascular y elevando la presión arterial
El humo de incendios expulsa partículas microscópicas tóxicas. Crédito: wasanstock | Shutterstock
Los incendios forestales han llevado a una crisis no solo ambiental, sino también en la salud de los afectados. No solo son los peligros de las llamas; los siniestros afectan gravemente la salud cardiovascular, exacerbando condiciones existentes y provocando intoxicaciones por inhalación, quemaduras y problemas oculares.
En este sentido, el cardiólogo Pablo Perel, asesor principal de la Federación Mundial del Corazón, indicó a EFE Salud que el humo de los incendios contiene partículas microscópicas PM2.5 y PM10 que pueden afectar las vías respiratorias y la salud cardiovascular, aumentando el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares.
El incremento de las intoxicaciones por inhalación de humo, las quemaduras y las afecciones oculares por las partículas en suspensión son algunas de las consecuencias inmediatas de los grandes incendios.
El humo provoca inflamación y estrés oxidativo, alterando el funcionamiento del sistema cardiovascular y elevando la presión arterial, lo que puede resultar en condiciones graves. Los síntomas de alarma son cruciales para identificar problemas cardiovasculares en personas expuestas.
Síntomas de alerta y prevención
Los síntomas de dificultad respiratoria o dolor en el pecho son indicadores clave para buscar atención médica. Las autoridades recomiendan medidas de protección, como permanecer en interiores y utilizar mascarillas adecuadas para mitigar la exposición al humo.
La contaminación del aire, exacerbada por los incendios, es responsable de un alto porcentaje de muertes a nivel mundial por enfermedades cardiovasculares. La Organización Mundial del Corazón destaca que un tercio de las muertes por enfermedades no transmisibles se atribuyen a este problema, dejando claro que la calidad del aire es un factor crítico en la salud pública.
“Estudios recientes sugieren que los incendios que alcanzan edificios o queman plásticos, pinturas, combustibles y otros materiales artificiales pueden producir un humo más tóxico que los que afectan únicamente a vegetación”, señaló el cardiólogo al medio español.

Cómo evaluar la calidad del aire
La calidad del aire en zonas afectadas por incendios forestales se evalúa combinando mediciones en estaciones de monitoreo, lectura del índice de calidad del aire (ICA) y observación de contaminantes clave como PM2.5, PM10 y ozono. En estos episodios, el humo suele elevar sobre todo las partículas finas PM2.5, que son las más peligrosas para la salud.
Qué medir. Los contaminantes más útiles para evaluar el impacto del humo son PM2.5, PM10, ozono troposférico, NO2 y SO2. El ICA resume esos datos en categorías de riesgo, desde buena calidad hasta niveles muy desfavorables o extremos.
Cómo interpretarlo. Si el ICA entra en rangos desfavorables o muy desfavorables, la exposición puede ser riesgosa, especialmente para niños, personas mayores y quienes tienen asma o enfermedades cardíacas. En eventos recientes, se han reportado aumentos fuertes de PM2.5 y PM10 cerca de incendios, junto con episodios de ozono elevados.
Dónde consultarlo. Puedes revisar mapas y redes oficiales de monitoreo en tiempo real para ver si una zona concreta está afectada por humo. Un ejemplo es el mapa de humo y partículas finas de AirNow, que muestra PM2.5 procedente de incendios y otras fuentes.
Señales prácticas. Además de los datos instrumentales, ayudan mucho la visibilidad reducida, el cielo grisáceo y el olor a humo, porque suelen coincidir con concentraciones altas de contaminantes. Aun así, la referencia principal debe ser la medición oficial, no solo la apariencia del aire.
Protección básica. Si el aire está degradado, conviene permanecer en interiores, cerrar ventanas y puertas, usar filtración si está disponible y reducir la actividad física al aire libre. Si hay que salir, una mascarilla bien ajustada tipo N95 o FFP2 ofrece mejor protección frente a partículas finas.
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