La mala decisión de deportar trabajadores
Los analistas de la Fundación Nacional para la Política Estadounidense prevén una reducción de entre el 33% y el 50% de la inmigración legal
ICE mantiene operaciones para detener a cualquier inmigrante indocumentado. Crédito: Ryan Murphy - Archivo | AP
A dos meses y medio de las elecciones intermedias del 3 de noviembre, el gobierno de Donald Trump intensifica sus mensajes para generar desconfianza en el sistema electoral y miedo entre los votantes al afirmar que hay una “invasión” de indocumentados. Todo está ligado a la inmigración: que los no ciudadanos votan de manera fraudulenta, y que la cifra de indocumentados entre nosotros sobrepasa los 25 millones, según el presidente.
Esto ocurre mientras su gobierno ataca la inmigración por todos los flancos.
La revista Forbes reportó que “la administración Trump está aplicando restricciones generalizadas a la inmigración legal, que afectan a ciudadanos estadounidenses que patrocinan a familiares, a empleadores y a diversas categorías de visados, como los de diversidad y los de refugiados”.
“Los analistas de la Fundación Nacional para la Política Estadounidense prevén una reducción de entre el 33% y el 50% de la inmigración legal, lo que supone un total de entre 1.5 y 2.4 millones de personas, para el final del mandato de Trump. Se espera que esto perjudique a la economía, incluyendo una reducción de $1.9 billones de dólares en bienes y servicios”.
En el tema electoral, Trump y sus funcionarios insisten en que hay un problema generalizado de fraude electoral. Se especula que intente declarar una “emergencia” para intervenir en las elecciones de noviembre.
Sobre la cifra de indocumentados, en julio el Migration Policy Institute publicó un análisis que concluye que “a mediados de 2024, vivían en Estados Unidos aproximadamente 15.8 millones de inmigrantes indocumentados, tras haber oscilado en torno a los 11 millones a lo largo de la década que comenzó en 2010”.
Trump alega que hay más de 25 millones de indocumentados.
Con su maquinaria de deportaciones, el gobierno de Trump se está disparando en su propio pie. Los sondeos demuestran que Trump y los republicanos están en aprietos entre los electores por su mal manejo de la economía. Y sus políticas migratorias empeoran esa economía porque las detenciones y deportaciones reducen el tamaño de la fuerza laboral en industrias clave provocando que los precios de bienes y servicios suban. Es lo que America’s Voice llama “el impuesto de ICE”.
Aumenta el costo de los alimentos, de las casas, de servicios como mantenimiento del jardín o cuidado de niños, enfermos o personas mayores.
Para completar el cuadro, son los contribuyentes los que pagan por el costo de cada detención y deportación mientras pierden, al mismo tiempo, miles de millones de dólares de los impuestos sobre ingresos, ventas, propiedad, federales, estatales y locales que pagan los indocumentados y los inmigrantes autorizados que han perdido sus protecciones.
El Instituto de Política Económica calculó lo que paga cada estado y cada contribuyente por deportar trabajadores.
Por ejemplo, el condado de Miami-Dade en Florida, que votó por Trump en 2024, gastaría $3,700 millones de dólares en detenciones y deportaciones por lo que resta del gobierno de Trump. Son $4,023 dólares por contribuyente. Con ese mismo dinero podrían contratarse 15,816 maestros, 15,095 bomberos, 11,157 enfermeras, o podrían agregarse 266,702 personas a Medicaid y 121,385 niños a Head Start, según el Instituto.
Y el condado de Los Angeles, California, gastaría $9,245 millones de dólares en detenciones y deportaciones por lo que resta del gobierno de Trump. Eso representa $2,769 dólares por contribuyente. Con ese mismo dinero podrían contratarse 24,325 maestros, 24,079 bomberos, 16,633 enfermeras, o podrían agregarse 418,531 personas a Medicaid y 162,859 niños a Head Start.
David Bier, analista de política migratoria del Instituto Cato, escribió que Trump y su equipo exageran las cifras de indocumentados con fines politiqueros, pero al final, es en su propio perjuicio.
“Las cuentas son sencillas. Cuantos más inmigrantes indocumentados haya, más tendrían que pagar los estadounidenses para deportarlos. El Departamento de Seguridad Nacional estima que una sola deportación cuesta, de media, $18,245 dólares. Esto significa que, cuando Trump inventa la presencia de 10 millones de inmigrantes más, está sumando $182,400 millones de dólares teóricos al coste total”, dice Bier.
Y ni hablar de la pérdida de ingresos para el fisco. “La Oficina Presupuestaria del Congreso estimó que las recientes llegadas de inmigrantes indocumentados habrían reducido el déficit en casi un billón de dólares (1 trillion) en 10 años, y constató que la campaña de represión de Trump en 2025 ya había eliminado $500,000 millones de esos ahorros”, escribió Bier.
Porque deportar trabajadores va en detrimento de la economía.