Crece el uso de la tecnología de vigilancia para perseguir a inmigrantes  

Actualmente unas 120,000 cámaras de Flock operan en el país y realizan cerca de 20,000 millones de escaneos al mes 

Se estima que en todo el país hay unas 1,200 cámaras de lectores automáticos de placas.

Se estima que en todo el país hay unas 1,200 cámaras de lectores automáticos de placas.  Crédito: Shutterstock

Cada vez más, la estrategia federal de inmigración se apoya en sofisticadas tecnologías de vigilancia que recopilan datos públicos y privados, monitorean las redes sociales y la actividad digital y registran las matrículas de los vehículos con el fin de detener y deportar a inmigrantes. 

“Empresas tecnológicas como Flock tienen como función principal vigilar al público, a los estadounidenses, y básicamente operan eludiendo el escrutinio público y legal”, dijo Jonathan Paz, exinformante de Flock durante la videoconferencia “La creciente red de vigilancia: el próximo capítulo de la guerra encubierta contra los inmigrantes”, organizada por American Community Media (ACoM). 

Explicó que el discurso oficial de Flock sobre los lectores automáticos de placas (ALPRs), es que son herramientas para ayudar a encontrar niños desaparecidos, recuperar vehículos robados e incluso resolver casos de atropello con fuga.  

“Puras mentiras. Estas empresas están diseñadas para espiar, y lo que simplemente buscan, es conseguir una partida en el presupuesto de las ciudades, porque una vez que lo obtienen, es muy difícil que los saquen”.  

Mencionó que un aspecto clave de toda esta narrativa promocional de Flock es la idea de que la empresa cuenta con salvaguardas, como no vender los datos, y que los departamentos de policía locales tienen políticas para restringir y controlar el uso de estos sistemas tan potentes; y que las leyes estatales establecen parámetros de protección”.   

Sin embargo, Paz sostuvo que tras una serie de escándalos, quedó claro que empresas como Flock, y, en realidad, sus propios clientes, violan leyes estatales, tanto directa como indirectamente.  

Por ejemplo, dijo que en Illinois se reveló que la Patrulla Fronteriza accedía a los datos, contraviniendo las leyes estatales de privacidad y de intercambio de información.  

“En California, no hace falta mencionar cuántas ciudades permitían que agencias de otros estados accedieran a los sistemas para labores de control migratorio, a pesar de que existían leyes estatales que lo prohibían”. 

Observó que el simple hecho de retirar las cámaras no constituye una rendición de cuentas real por parte de una empresa tecnológica de esta magnitud.  

“Es importante entender que el problema no se limita a Flock; empresas como Rekor, Vigilant, Axon y Fusus operan en condiciones similares. Son compañías prácticamente inmunes no solo al escrutinio legal local, sino también al estatal”.  

Señaló que, una vez instaladas estas cámaras, resulta muy difícil controlar cómo las utilizan las agencias policiales locales. 

“Al fin y al cabo, ¿quién vigila a la policía? ¿Quién supervisa a la oficina del sheriff o al departamento de policía? Ellos mismos realizan sus propias auditorías; son quienes se auditan a sí mismos”.  

Dijo que, en lugar de hacernos más seguros, estas tecnologías se están utilizando para detener y secuestrar a nuestros vecinos, apoyando la labor del DHS, el ICE y la Patrulla Fronteriza.  

“Se están convirtiendo en armas, y esto está ocurriendo en todo el país”. 

Mucho más allá 

Brian Hofer, director ejecutivo de Secure Justice dijo que la patente de Flock le permite realizar una enorme cantidad de funciones que van mucho más allá del reconocimiento óptico de caracteres necesarios para las placas de autos. 

“Su tecnología de huella digital del vehículo le ha otorgado una ventaja competitiva. No hace falta una placa. El sistema puede buscar un Toyota Corolla específico o identificar a la persona que lleva una pegatina de los Raiders en el coche, indicando así su afición por el equipo, y lo hacen con gran rapidez”.  

También dijo que el sistema puede determinar quiénes son tus amigos, así como tus rutinas y asociaciones.  

Dijo que los centros de análisis delictivo en tiempo real están proliferando, y Flock se ha convertido en un proveedor integral, al igual que Motorola y Axon.  

“En realidad, solo unos pocos proveedores dominan todo este mercado, combinando datos de lectura de matrículas, CCTV y cámaras PTZ (panorámica, inclinación y zoom)”.  

Hofer indicó que Flock puede recopilar actualmente imágenes de los ocupantes y pasajeros, y cuenta con capacidades para hacer muchas inferencias al analizar patrones de desplazamiento y asociaciones; ya que cuentan con capacidades de análisis predictivo de comportamiento. 

Alimento para la máquina deportadora 

Kimberly Woo, organizadora comunitaria de la organización SIREN Immigrant Rights, dijo que el gobierno federal invierte dinero para enriquecer a empresas como Palantir que actúan como cazarrecompensas mediante herramientas de inteligencia artificial que recopilan datos de fuentes públicas y privada para alimentar la maquinaria de deportación masiva y engrosar los beneficios corporativos.  

“La vigilancia masiva va mucho más allá de una sola compañía, y del reconocimiento automático de matrículas (ALPRs) y las cámaras de seguridad”. 

Lamentablemente, dijo que cuando el gobierno utiliza herramientas de vigilancia y rastreo para señalar a comunidades específicas, genera miedo y ansiedad, especialmente entre los inmigrantes que ya se enfrentan a la amenaza de detención, deportación y otras medidas coercitivas perjudiciales.  

Dio a conocer que ve estos temores reflejados en su propia familia, ya que tiene seres queridos que buscaron la residencia permanente durante más de 20 años; y cuando llegaron a la entrevista final para la tarjeta de residencia (green card), agentes del ICE los esposaron de pies y manos y trasladaron a uno de ellos a Mesa Verde, y al otro al centro de detención más grande y arbitrario del estado, en California City.  

“En cuestión de días, uno de mis seres queridos fue deportado a la fuerza, viendo cómo se esfumaba el futuro que habían esperado construir durante más de dos décadas”.  

Dijo que la sensación de tragedia ha calado hondo en su familia, porque la separación familiar debilita.  

“Mi familia teme incluso solicitar programas a los que tienen derecho o renovar sus tarjetas de residencia, documentos legales que están obligados a gestionar, pues temen que los datos erróneos se utilicen en su contra”.  

Comentó que a medida que más gente comprende los daños de la vigilancia masiva y la omnipresencia de los sistemas de reconocimiento automático de matrículas (AOPR) en las ciudades, más amigos y familias usan máscaras o disfraces, como el de “Batman San José” o emplean seudónimos para proteger su identidad. 

“Quiero recalcar que la vigilancia masiva no nos mantiene seguros; de hecho, nos mantiene atemorizados”.  

Detenciones siguen 

Lena Graber, abogada del Immigrant Legal Resource Center (ILRC), dijo que a pesar de toda la tecnología orwelliana de la que tanto se habla hoy en día, el ICE continúa realizando detenciones durante las audiencias en los tribunales de inmigración, arresta a trabajadores a las puertas de tiendas como Home Depot y detiene a personas que acuden a sus citas de control periódico ante la agencia”.  

Además – dijo – que más de la mitad de todas las detenciones del ICE en el país se producen porque otra agencia policial les entrega directamente a la persona; como por ejemplo, cuando la policía detiene a alguien por conducir sin licencia y luego avisa al ICE.  

Hizo ver que las leyes santuario que limitan la forma en que la policía y los sheriffs pueden colaborar con el ICE, han tenido un impacto enorme en los resultados de la aplicación de las leyes de inmigración. 

“California alberga al 25 % de todos los inmigrantes del país, pero representó solo el 8 % de las detenciones del ICE en lo que va de 2026”. 

Mientras que un inmigrante tiene cuatro veces más probabilidades de ser detenido por el ICE en Texas que en California. En Wyoming, 14 de cada 100 inmigrantes fueron detenidos en 2026, mientras que en Illinois la cifra fue de apenas 0,2 por cada 100.  

“En otras palabras, las políticas de santuario sí funcionan. Esa es una de las razones por las que la administración Trump las detesta tanto. Pero, por lo general, estas políticas no tienen en cuenta muchas de las capacidades de vigilancia del DHS, que se están expandiendo rápidamente”. 

Falta liderazgo 

Abdi Soltani, director ejecutivo de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) en el norte de California, dijo que este es un momento en el que necesitamos que California vuelva a liderar en materia de derechos civiles y cuestiones constitucionales.  

“Existen varias leyes estatales, como la SB 34, que prohíben el intercambio de datos; y, hemos acudido a los tribunales en el condado de Marin para demandar al sheriff precisamente por el intercambio de datos y la violación de esa ley”.  

Dijo que es acertado plantear que la recopilación de datos a través de la vigilancia es una gran preocupación compartida por mucha gente, no solo por los inmigrantes. 

“No es un tema exclusivo de liberales o conservadores. Ninguno de nosotros desea tanto poder gubernamental sobre lo que debería ser una sociedad libre en este país”. 

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