Siria: agudizan las alarmas
El objetivo del encuentro es impulsar el cumplimiento del plan del mediador de la ONU, Kofi Annan
Serguéi Lavrov, ministro de Exteriores ruso. Crédito: AP
MOSCÚ, Rusia.- El Gobierno ruso llamó ayer a la comunidad internacional a convocar una urgente conferencia de paz sobre Siria para impulsar el cumplimiento del plan del mediador de la ONU, Kofi Annan.
“Cuanto antes, mejor. Siria se encuentra al borde de una guerra civil a gran escala. La oposición no cumple el punto sobre el cese de la violencia y el Gobierno tampoco”, aseguró ayer Serguéi Lavrov, ministro de Exteriores ruso, en rueda de prensa.
Lavrov, quien destacó que China, Francia e Irán acogieron positivamente la propuesta mientras que Estados Unidos aún se lo está pensando, subrayó que el objetivo de la conferencia es “contribuir al cumplimiento del plan de Annan y de las resoluciones de la ONU”.
“No vemos alternativa al plan de Annan, que busca el arreglo pacífico del conflicto”, dijo, ya que la otra variante sería “el cambio violento de régimen a través de la confrontación masiva con multitud de muertos entre la población civil”.
En esa cumbre, que se celebraría bajo la égida de la ONU, participarían los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (vecinos de Siria) -Irán, Líbano, Irak, Turquía y Jordania-, la Liga Árabe -en particular Arabia Saudí y Qatar- y la Unión Europea.
“Debemos reunir a todos aquellos que influyen en la situación en Siria. Se necesita un mecanismo de control del cese del fuego entre las partes y otro para el inicio del diálogo político”, dijo, y matizó que en un principio la cumbre no incluiría a ningún representante sirio.
Lavrov también defendió la participación en la conferencia de Irán -contra lo que se manifestó ya la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton-, ya que se trata de “uno de los países que tiene influencia sobre el Gobierno sirio”.
El Cairo, Egipto (EFE).- Las fuerzas del régimen sirio centraron ayer su ofensiva en la ciudad meridional de Deraa y en la provincia central de Homs, donde los bombardeos causaron varias decenas de víctimas mortales, según los grupos opositores.
Los ataques más sangrientos se registraron en Deraa, punto de inicio de la revuelta contra el presidente sirio, Bachar al Asad, en marzo de 2011, que había sido bombardeada desde la medianoche sin tregua.
Según informó en un comunicado del Observatorio Sirio de Derechos Humanos, al menos 17 civiles perdieron la vida, nueve de ellos mujeres y tres niños, mientras que los Comités de Coordinación Local (CCL) elevaron esa cifra a 25.
Las fuerzas de seguridad han detenido a algunos de los heridos y a varios médicos, mientras la situación es crítica debido a que el escaso material de primeros auxilios.
En cuanto a Homs, uno de los principales feudos opositores, la cifra de víctimas oscila entre siete y 16 muertos, según las fuentes, que coinciden en que los barrios de Al Jalediya, Al Yobeir y Al Qusur han sido los más afectados por los bombardeos de las tropas gubernamentales.
En Al Yobeir se han escuchado fuertes explosiones y las tropas tienen cercado el hospital Al Kendi para impedir el ingreso de heridos, mientras que refuerzos militares se han desplegado en Al Jalediya con intención de irrumpir.
También han sido atacados con artillería pesada las cercanas localidades de Al Qusair, Al Rastan y Telbiseh, donde hasta los campos de cultivo han resultado dañados.
Por su parte, la Comisión General de la Revolución Siria difundió un llamamiento de los habitantes de Homs, en el que piden a la comunidad internacional una intervención inmediata y rápida para impedir que sean perpetradas nuevas masacres.
Los activistas del grupo han contactado varias veces con los observadores de la ONU desplegados en Siria para que intervengan, pero estos les han dicho que no pueden acceder debido a los bombardeos.
El viernes, los “cascos azules” visitaron la zona de Al Qubeir, escenario de una masacre que acabó con varias decenas de víctimas el miércoles, y encontraron la población vacía y las viviendas dañadas con impactos de armas de gran calibre.
La violencia se ha recrudecido en Siria desde la matanza de Hula, perpetrada el pasado 25 de mayo, que ha llevado a los rebeldes en el interior del país a romper su compromiso con el alto el fuego, que entró en vigor el 12 de abril pero fue violado a diario.
El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) anunció ayer que el número de personas que necesitan ayuda humanitaria en Siria asciende a un millón y medio y calificó la situación como “muy tensa” debido a los combates entre el ejército y los rebeldes.
