En nombre de mi abuela: joven latina ayuda a pacientes en diálisis de LA

Cuenta que esta comunidad es una de las más vulnerables durante la pandemia, entérate cómo colaborar

Esmeralda Blanco entrega despensas junto a varios  voluntarios.

Esmeralda Blanco entrega despensas junto a varios voluntarios.  Crédito: Cortesía

Todo iba bien en la vida de Luis Díaz-Medina hasta que en 2017 le diagnosticaron falla renal y los doctores le dijeron que iba a necesitar diálisis.

Este tratamiento ayuda a eliminar sustancias dañinas en la sangre ya que al verse afectado el riñon ya no puede cumplir con esta función.

De inmediato, este hombre de 51 años de edad y residente de Los Ángeles empezó a asistir a las sesiones. “Tengo que ir tres veces a la semana y cada diálisis dura cuatro horas. Es necesaria porque sin eso ya no vivimos”, explica.

Agrega que no puede faltar porque de hacerlo, se le acumula agua en el sistema y podría intoxicarse. Sumado a su enfermedad, también tiene diabetes y problemas de la vista.

Por ello, cuenta que se preocupó cuando llegó la pandemia, ya que con el coronavirus pasó a formar parte de la población más vulnerable. “Con el COVID-19, no podíamos salir para nada solo para el tratamiento”, platica.

No obstante, por abril se enteró de una organización que estaba entregando despensas a pacientes de diálisis en el Sur de Los Ángeles.

“Eso me ha ayudado mucho, especialmente porque no tengo un sueldo”, agrega el oriundo de Ciudad de México, quien viven solo y tampoco tiene familia en esta ciudad.

“Fue terrible [intentar hacer compras]. Ibas al supermercado y no habían cosas o te tocaba esperar en líneas largas para entrar a la tienda. Yo estaba piense y piense cómo le iba a hacer. Esa ayuda me cayó del cielo”.

Las bolsas de alimentos se entregan en el domicilio de los pacientes. / fotos: cortesía.

En nombre de mi segunda mamá

La iniciativa que llevó a tenderle la mano a esta comunidad, nació de Esmeralda Blanco —una joven de 28 años de edad cuya abuelita también pasó por un tratamiento de diálisis.

“Para mis hermanos y para mí, mi abuelita [María Luisa Ramírez] fue como una segunda mamá. Hace tres años le detectaron falla renal y tuvo que empezar su tratamiento pero también tenía diabetes, problemas del corazón y Alzheimer”, contó para La Opinión.

“Mi familia y yo tomábamos turnos para ir con ella. Llegó a tomar hasta cuatro sesiones a la semana que iban de tres a cinco horas [cada una]. Cuando [estos pacientes] terminan a veces están muy agotados o tienen hambre. En nuestro su caso siempre le teníamos comida preparada. Nunca estuvo sola”, agregó.

Sin embargo, platica que cuando acompañaba a su abuelita a las sesiones —antes de la pandemia— presenció las necesidades que pasan los pacientes de diálisis, ya que muchos de ellos acuden solos.

La señora Ramírez falleció en 2019. Fue por ello que cuando empezó la crisis por el coronavirus sintió deseos de ayudar a pacientes de diálisis y nació la organización “Grandma Luisa’s Gift”.

Esmeralda junto su abuelita María Luisa Ramírez.

“Justo en la época que el alcalde [Eric] Garcetti dio la orden de cerrar todo vi la foto de mi abuelita en mi teléfono y me dije: ‘Tienes que hacer algo’. Empecé a colectar fondos y en dos días pude entregar las primeras 20 bolsas de despensa a pacientes que conocía”, indicó.

Pero de marzo a septiembre esa ayuda se ha multiplicado. Esmeralda cuenta que ya han logrado repartir más de 1,500 bolsas de comida y tiene una lista de ayuda de 130 personas, de al menos cinco centros.

Si bien la tercera parte de las bolsas se reparte en el Centro de Diálisis Baldwin Hills, las demás son repartidas a domicilio por Esmeralda y 10 voluntarios que la ayudan en esta tarea.

En las despensas van alimentos como frijoles, arroz, aceite, huevos, cereal, entre otros pero también, gel antibacterial, mascarillas, rasuradoras, jabón, champú y otros artículos de limpieza.

La distribución se hace cada dos semanas en viviendas ubicadas en el centro de Los Ángeles, Huntington Park, Lynwood, Compton South Gate, Watts y Montebello.

Esmeralda cuenta que las edades de las personas a las que ayuda van de 27 a 91 años de edad y que el 90% de ellos son latinos.

La joven, que es voluntaria en el hospital y quien quiere ser doctora, dice que la mayoría de los pacientes con falla renal de estos centros son de bajos recursos, viven solos o no tienen ayuda suficiente porque sus familiares trabajan.

“No pueden cargar cosas pesadas, caminar mucho o exponerse en las tiendas”, dice Esmeralda, quien hoy busca donaciones para seguir dándole una mano a esta comunidad vulnerable.

“Creo que en el tiempo que vivimos debemos ser amables con los demás sin esperar nada a cambio”, expresó.

Huevos, cereal, aceite y frijoles forman parte de la despensa.
También se incluyen artículos de higiene.

Comunidad en necesidad

Rosa de la Rosa cuenta que su mamá recibió la ayuda de Grandma Luisa’s Gift y que fue como un respiro en medio de la crisis.

Indica que su madre, fue paciente de diálisis por seis años y que además tenía diabetes, un marcapasos y no podía caminar. Este año cuando llegó la pandemia, su hermana y su sobrina (con quienes vive) se quedaron sin trabajo y ella se tuvo que hacer cargo de todo.

“Yo me enteré de esto por Facebook y hasta lloré cuando vi la publicación. Por Dios que sentí un gusto enorme”, confiesa.

Su mamá llegó a recibir la ayuda durante tres meses y hace una semana falleció. De la Rosa dice que los pacientes de falla renal tienen mucha necesidad.

“Esta enfermedad te cambia la vida. Muchos son de bajos recursos, usan bastón, silla de ruedas. Varios no comen o no pueden atenderse porque son cieguitos [por la diabetes]. Me dio gusto saber de esta organización porque no solo se preocupan por la comida si no que también los llaman para saber cómo están”.

Para ayudar visita la pagina de Facebook Grandma Luisa’s Gift o visita la pagina el portal de GoFundMe AQUí.

Se han entregado más de 1,5000 bolsas de alimentos durante la pandemia.

Los latinos, son los más expuestos

En lo referente a las personas con falla renal, Ian Shapiro —director médico de salud y bienestar de Altamed— dijo para La Opinión que aquellos en tratamiento de diálisis tienen un organismo desprotegido inmunológicamente y que además tienden a tener más infecciones que otras personas.

“Tienen que cuidarse mucho, no pueden dejar el medicamento y, aunque salir los pone en riesgo, tampoco pueden dejar de ir a la diálsis”, indica.

Explica que la enfermedad más común para terminar con un problema en los riñones es la diabetes y la presión arterial —padecimientos muy presentes entre la comuidad latina.

El experto recomienda a las personas con falla renal mantener su distanciamiento social, usar siempre mascarilla y tener un lavado constante de manos para cuidarse del coronavirus.

No obstante, hace hincapié en que una de las cosas más importantes para esta población es cuidar de su alimentación.

“Su dieta es muy importante. Hay que evitar los refrescos [con azúcar], las papitas o comidas con grandes cantidades de calorías, los carbohidratos o cosas altas en sal, porque puede alterar la presión”, indica.

El doctor Shapiro explica que los cuidados son necesarios para evitar complicaciones, hasta con el COVID-19.

“El problema renal con un sistema inmune débil, ya que no se tienen muchos anticuerpos porque los glóbulos blancos no funcionan muy bien, empujan a la persona a enfermarse más fácilmente”, puntializa.

Reportes médicos indican que por ello hay más probabilidades de que terminen hospitalizados y que por eso deben tomar medidas de higiene extremas.

Los pacientes con fallo renal requieren extremos cuidados. / Getty.

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